25 Octubre 2009 Seguir en 
MONTEVIDEO.- El ceibo es la flor nacional de Argentina y Uruguay, y la palabra que designa al programa educativo insignia de la gestión del presidente oriental Tabaré Vázquez. En nombre del Plan Ceibal, proyecto formalizado a finales de 2006, el gobierno distribuyó 389.027 computadoras portátiles entre los alumnos (y docentes) del ciclo primario de la escuela estatal.
El mes pasado, Vázquez anunció que, a un precio de 260 dólares por beneficiario (997 pesos argentinos), su país había alcanzado el inédito objetivo de sentar las bases de una educación pública unida a la informática e integrada en el universo digital.
"Una 'laptop' por niño", el emblema del gurú de la tecnología Nicholas Negroponte, es una realidad tangible en las aulas uruguayas, cuyas fisonomías han incorporado el acceso al conocimiento a partir de una herramienta ecológica (su funcionamiento no depende de la electricidad) creada para romper la brecha digital.
Detrás de la "XO", como se denomina esta máquina pequeña con aspecto de juguete, está la oportunidad de morigerar las diferencias entre alumnos ricos y pobres, y escuelas de países desarrollados y en desarrollo. Argentina acarició efímeramente esa perspectiva cuando, hace tres años, el entonces ministro, Daniel Filmus, presentó un plan piloto como paso previo a la adquisición de un millón de unidades "XO".
En Uruguay, en cambio, el Plan Ceibal es un orgullo nacional, confirma a LA GACETA el politólogo David Altman. La oposición, asegura el experto uruguayo, también reconoce los méritos de una política educativa que se distingue en el contexto de cinco años de buena gestión del Frente Amplio (FA).
"El gobierno de Vázquez redujo la pobreza y la desocupación. Pero, además, nuestro país fue el que más creció en la región en el último lustro", apostilla Altman, que se desempeña como docente en la Universidad Católica de Chile. El politólogo celebra que los aciertos no hayan alentado aventuras reeleccionistas -no previstas en el orden constitucional vigente-: "en ese sentido, Vázquez sigue la tradición republicana que respetaron los anteriores mandatarios democráticos. Si así lo desea, puede presentarse en 2014, ¡pero nada de cambiar las reglas para beneficiarse a sí mismo!".
Galería de solventes
La administración del primer político socialista que accedió a la presidencia de Uruguay -en 2005, dos décadas después del final de la dictadura- goza de la aprobación del 61% de los ciudadanos, de acuerdo con una encuesta de septiembre de la consultora montevideana Equipos Moris. Esa imagen positiva (que también se explica por efecto de una crisis global que apenas ralentizó el crecimiento de la economía) ha colocado a Vázquez, que es oncólogo y tiene 69 años, en la galería de mandatarios sudamericanos creíbles y solventes que incluye a los pragmáticos Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Michelle Bachelet (Chile), pero también a sus respectivos antecesores liberales Fernando Henrique Cardoso y Ricardo Lagos.
En paralelo a la ejecución del ambicioso Plan Ceibal -que dará sus primeros frutos en el transcurso de la gestión que comienza el 1 de marzo de 2010-, el gobierno frenteamplista se comprometió ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a desandar la ruta que en el siglo pasado consolidó a Uruguay en la lista de los paraísos fiscales.
El interés por la transparencia también quedó reflejado en "Los indicadores mundiales de buen gobierno" que elabora el Banco Mundial: en el informe de junio de este año, el país rioplatense -cuya superficie equivale a la mitad de la provincia de Buenos Aires- afianzó el liderazgo regional en materia de anticorrupción, posición que comparte con Chile muy por delante de Brasil, México y Argentina, los gigantes latinoamericanos.
Uruguay es la "Dinamarca de América del Sur" en cuanto a libertad de prensa, según la actualización más reciente del informe que elabora la ONG Reporteros sin Fronteras, y, desde enero de 2008, el primer país de Latinoamérica en legalizar la unión civil de parejas del mismo sexo (Bélgica, Holanda, España, Canadá y Sudáfrica tienen una legislación parecida).
Además, el Parlamento convirtió en ley un proyecto para habilitar a los ciudadanos a cambiar de nombre y sexo a partir de los 18 años.
Las candidaturas presidenciales de la oposición -el Partido Nacional ("los blancos") y el Partido Colorado- han incorporado las críticas punzantes del sector conservador a las iniciativas del FA en el contexto de las libertades civiles. Pero, además, tanto el ex presidente Luis Lacalle (candidato blanco), como Pedro Bordaberry (propuesta colorada) le reprochan al gobierno de Tabaré Vázquez -y a su posible sucesor frenteamplista José Mujica- el aumento de la inseguridad ciudadana, y la falta de firmeza para contener y castigar la delincuencia. Altman, como otros analistas, consideran que el presidente que los uruguayos eligen hoy -o el próximo 29 de noviembre, si hay balotaje- tendrá que trabajar más arduamente en la política exterior para que Uruguay gane autonomía frente a sus socios del oscilante Mercosur.
Un capítulo especial es la conflictiva relación con la Argentina a propósito del establecimiento de las plantas de celulosa (Botnia), disputa diplomática que tiene tres años y medio de antigüedad, y una resolución pendiente en la Corte de La Haya. Al presidente uruguayo que materializó la hipótesis de una infancia educada en la tecnología digital le resultó paradójicamente imposible subordinar la contienda de las papeleras a un acuerdo amistoso con los mandatarios Néstor y Cristina Kirchner. (Especial)
Principales candidatos
- José "Pepe" Mujica.- Idolatrado por muchos de sus simpatizantes y denostado por otros, el ex líder guerrillero "tupamaro" de 75 años, es uno de los políticos más populares de Uruguay. En la década de 1960 "Pepe" se integró a la lucha armada junto al Movimiento de Liberación Nacional. Estuvo preso varias veces. Fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del gobierno de Tabaré Vázquez. Se casó en 2005 con Lucía Topolansky, también senadora y ex compañera de armas.
- Luis Alberto Lacalle.- Abogado, de 68 años, está casado con María Julia Pou, vinculada a la política, con quien tiene tres hijos. En 1989 ganó los comicios presidenciales con el Partido Nacional, algo que los "blancos" no lograban desde fines de los años 50. Hoy quiere volver al cargo que ocupó entre 1990 y 1995. Durante su presidencia, Lacalle logró frenar un proceso inflacionario y en 1991 firmó el Tratado de Asunción, fundacional del Mercosur.
- Pedro Bordaberry.- El candidato presidencial por el Partido Colorado, carga el peso de ser el hijo de un ex dictador. Abogado, nacido en 1960, se inició en la actividad política en cargos jerárquicos en el Ministerio de Industrias, Energía y Minería en 1992. Bordaberry desplazó a los dirigentes de más ascendencia en su agrupación, como los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle. Lleva como compañero de fórmula al ex futbolista Hugo De León.
El mes pasado, Vázquez anunció que, a un precio de 260 dólares por beneficiario (997 pesos argentinos), su país había alcanzado el inédito objetivo de sentar las bases de una educación pública unida a la informática e integrada en el universo digital.
"Una 'laptop' por niño", el emblema del gurú de la tecnología Nicholas Negroponte, es una realidad tangible en las aulas uruguayas, cuyas fisonomías han incorporado el acceso al conocimiento a partir de una herramienta ecológica (su funcionamiento no depende de la electricidad) creada para romper la brecha digital.
Detrás de la "XO", como se denomina esta máquina pequeña con aspecto de juguete, está la oportunidad de morigerar las diferencias entre alumnos ricos y pobres, y escuelas de países desarrollados y en desarrollo. Argentina acarició efímeramente esa perspectiva cuando, hace tres años, el entonces ministro, Daniel Filmus, presentó un plan piloto como paso previo a la adquisición de un millón de unidades "XO".
En Uruguay, en cambio, el Plan Ceibal es un orgullo nacional, confirma a LA GACETA el politólogo David Altman. La oposición, asegura el experto uruguayo, también reconoce los méritos de una política educativa que se distingue en el contexto de cinco años de buena gestión del Frente Amplio (FA).
"El gobierno de Vázquez redujo la pobreza y la desocupación. Pero, además, nuestro país fue el que más creció en la región en el último lustro", apostilla Altman, que se desempeña como docente en la Universidad Católica de Chile. El politólogo celebra que los aciertos no hayan alentado aventuras reeleccionistas -no previstas en el orden constitucional vigente-: "en ese sentido, Vázquez sigue la tradición republicana que respetaron los anteriores mandatarios democráticos. Si así lo desea, puede presentarse en 2014, ¡pero nada de cambiar las reglas para beneficiarse a sí mismo!".
Galería de solventes
La administración del primer político socialista que accedió a la presidencia de Uruguay -en 2005, dos décadas después del final de la dictadura- goza de la aprobación del 61% de los ciudadanos, de acuerdo con una encuesta de septiembre de la consultora montevideana Equipos Moris. Esa imagen positiva (que también se explica por efecto de una crisis global que apenas ralentizó el crecimiento de la economía) ha colocado a Vázquez, que es oncólogo y tiene 69 años, en la galería de mandatarios sudamericanos creíbles y solventes que incluye a los pragmáticos Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Michelle Bachelet (Chile), pero también a sus respectivos antecesores liberales Fernando Henrique Cardoso y Ricardo Lagos.
En paralelo a la ejecución del ambicioso Plan Ceibal -que dará sus primeros frutos en el transcurso de la gestión que comienza el 1 de marzo de 2010-, el gobierno frenteamplista se comprometió ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a desandar la ruta que en el siglo pasado consolidó a Uruguay en la lista de los paraísos fiscales.
El interés por la transparencia también quedó reflejado en "Los indicadores mundiales de buen gobierno" que elabora el Banco Mundial: en el informe de junio de este año, el país rioplatense -cuya superficie equivale a la mitad de la provincia de Buenos Aires- afianzó el liderazgo regional en materia de anticorrupción, posición que comparte con Chile muy por delante de Brasil, México y Argentina, los gigantes latinoamericanos.
Uruguay es la "Dinamarca de América del Sur" en cuanto a libertad de prensa, según la actualización más reciente del informe que elabora la ONG Reporteros sin Fronteras, y, desde enero de 2008, el primer país de Latinoamérica en legalizar la unión civil de parejas del mismo sexo (Bélgica, Holanda, España, Canadá y Sudáfrica tienen una legislación parecida).
Además, el Parlamento convirtió en ley un proyecto para habilitar a los ciudadanos a cambiar de nombre y sexo a partir de los 18 años.
Las candidaturas presidenciales de la oposición -el Partido Nacional ("los blancos") y el Partido Colorado- han incorporado las críticas punzantes del sector conservador a las iniciativas del FA en el contexto de las libertades civiles. Pero, además, tanto el ex presidente Luis Lacalle (candidato blanco), como Pedro Bordaberry (propuesta colorada) le reprochan al gobierno de Tabaré Vázquez -y a su posible sucesor frenteamplista José Mujica- el aumento de la inseguridad ciudadana, y la falta de firmeza para contener y castigar la delincuencia. Altman, como otros analistas, consideran que el presidente que los uruguayos eligen hoy -o el próximo 29 de noviembre, si hay balotaje- tendrá que trabajar más arduamente en la política exterior para que Uruguay gane autonomía frente a sus socios del oscilante Mercosur.
Un capítulo especial es la conflictiva relación con la Argentina a propósito del establecimiento de las plantas de celulosa (Botnia), disputa diplomática que tiene tres años y medio de antigüedad, y una resolución pendiente en la Corte de La Haya. Al presidente uruguayo que materializó la hipótesis de una infancia educada en la tecnología digital le resultó paradójicamente imposible subordinar la contienda de las papeleras a un acuerdo amistoso con los mandatarios Néstor y Cristina Kirchner. (Especial)
Principales candidatos
- José "Pepe" Mujica.- Idolatrado por muchos de sus simpatizantes y denostado por otros, el ex líder guerrillero "tupamaro" de 75 años, es uno de los políticos más populares de Uruguay. En la década de 1960 "Pepe" se integró a la lucha armada junto al Movimiento de Liberación Nacional. Estuvo preso varias veces. Fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del gobierno de Tabaré Vázquez. Se casó en 2005 con Lucía Topolansky, también senadora y ex compañera de armas.
- Luis Alberto Lacalle.- Abogado, de 68 años, está casado con María Julia Pou, vinculada a la política, con quien tiene tres hijos. En 1989 ganó los comicios presidenciales con el Partido Nacional, algo que los "blancos" no lograban desde fines de los años 50. Hoy quiere volver al cargo que ocupó entre 1990 y 1995. Durante su presidencia, Lacalle logró frenar un proceso inflacionario y en 1991 firmó el Tratado de Asunción, fundacional del Mercosur.
- Pedro Bordaberry.- El candidato presidencial por el Partido Colorado, carga el peso de ser el hijo de un ex dictador. Abogado, nacido en 1960, se inició en la actividad política en cargos jerárquicos en el Ministerio de Industrias, Energía y Minería en 1992. Bordaberry desplazó a los dirigentes de más ascendencia en su agrupación, como los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle. Lleva como compañero de fórmula al ex futbolista Hugo De León.







