El hijo de un fiscal vivió una noche de terror por un asalto

Dos delincuentes interceptaron al joven en Barrio Sur y lo liberaron en Los Bulacio. El titular de la Fiscalía II, Carlos Albaca, vivió momentos de extrema tensión el sábado a la madrugada. Operativos.

19 Octubre 2009
Los investigadores estaban preparados para lo peor. Cuando supieron que el hijo del fiscal de Instrucción Carlos Albaca estaba en manos de delincuentes, no podían descartar la hipótesis de un ataque contra la familia del hombre que lleva adelante varios casos complejos. Luego de varias horas de angustia, respiraron aliviados: el joven de 26 años había aparecido sano y salvo en Los Bulacio. Así, los investigadores descartaron que se haya tratado de un secuestro para amedrentar al fiscal, y todo indica que, en realidad, los asaltantes sólo buscaban llevarse el automóvil en el que se movilizaba la víctima. "Fue un robo al 'boleo'. El muchacho no sufrió ningún tipo de lesiones, pero vivió una situación de mucha angustia", indicó el subdirector de la Dirección General de Investigaciones, comisario Raúl Ferreira.  
El ataque fue perpetrado cerca de las 2 del sábado. Carlos Albaca (h) llegó en su Ford Fiesta a su casa, ubicada en calle Buenos Aires al 900. Según fuentes vinculadas a la investigación, el muchacho bajó del vehículo y estaba entrando a su vivienda cuando lo interceptaron dos hombres. "Lo redujeron a punta de pistola y lo obligaron a entrar a su auto. Primero trataron de meterlo al baúl, pero como no lo lograron, lo subieron a la parte trasera del vehículo y se lo llevaron", relató una fuente policial.
Albaca (h) vivió momentos terribles dentro del vehículo. Los delincuentes recorrieron varias calles y salieron de la capital. Tomaron por la ruta 157, y en un oscuro tramo de la carretera, le ordenaron que se baje del rodado sin verles las caras.
Mientras le robaban $ 14 y las zapatillas, llegó otro vehículo -cuyas características se desconocen- en el que iban otros dos delincuentes. "Empezá a caminar y no te des vuelta", le dijeron con tono amenazador a Albaca. El obedeció sin titubear, mientras los asaltantes huían.
Albaca (h) caminó varios metros hasta que logró llegar a una casa. Los dueños de la propiedad, al escuchar lo que sucedía, le prestaron un teléfono celular. "Pero el crédito solamente alcanza para enviar mensajes de texto", le advirtieron. El joven le escribió a uno de sus hermanos y le pidió ayuda. "Avisale al papá que estoy acá", le dijo, palabras más, palabras menos.
Cuando el fiscal Albaca se enteró de la situación, realizó la denuncia en la Dirección General de Investigaciones. De inmediato tomaron intervención en el caso los jefes de la institución, comisarios René Aguirre y Ferreira. Los titulares de la fuerza, comisarios generales Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, dieron directivas para que se realice un operativo cerrojo en todas las rutas de la provincia. El fiscal de turno, Arnoldo Suasnábar, supervisaba de cerca todas las tareas. "Realmente se movilizó toda la fuerza. En todos los casos de este tipo la Policía se maneja así", dijo el comisario Ferreira.
Al fiscal Albaca le volvió el alma al cuerpo cuando supo que su hijo se encontraba en la comisaría de Los Bulacio, adonde lo habían llevado las personas que lo habían auxiliado. "Lo que sucedió nos afectó mucho. Prefiero no hacer declaraciones", expresó Albaca al ser consultado por LA GACETA.
Según fuentes policiales, se cree que los delincuentes usaron el Ford Fiesta de Albaca (h) para robar un Chevrolet Corsa, horas después, en Monteros. Este vehículo fue hallado cerca de las 6 del sábado camino a Tafí del Valle. Es un misterio por qué abandonaron este auto y no el de Albaca (h).
Los investigadores se contactaron con las fuerzas de seguridad de las provincias vecinas, ante la posibilidad de que los delincuentes hayan salido de Tucumán.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios