La liberación del rico hacendado tiene en vilo a los paraguayos

La Iglesia salió a criticar al presidente Lugo .

19 Octubre 2009
ASUNCION.- Un hermético silencio de parte de familiares, la Policía y la prensa rodeaba ayer al secuestro de Fidel Zavala, un conocido y rico hacendado paraguayo de 45 años, hecho que fue perpetrado la noche del jueves por supuestos guerrilleros vinculados a las FARC.
"Se debe respetar el pedido de los familiares que pidieron a las autoridades apartarse de las investigaciones para negociar con los secuestradores", señaló ayer el senador Carlos Filizzola, un estrecho allegado del presidente Fernando Lugo, tras abandonar la casa presidencial.
Duramente criticado por la inseguridad que golpea el país, Lugo suspendió el viernes su participación en una reunión del ALBA en Bolivia y ordenó que la policía antisecuestros despejara la zona del rapto para cumplir con el deseo de la familia de la víctima.
Los sicarios que secuestraron a Zavala cuando se disponía a cenar en el casco de su estancia "Mabel", en la localidad Paso Barreto (400 km al norte de Asunción), reclaman U$S 5 millones para liberarlo.
Diego Zavala advirtió en rueda de prensa el viernes que su hermano padece una grave alergia a las picaduras de insectos, que hace imprescindible que tenga a mano sus medicamentos. "Hace un año entró en un shock anafiláctico, que es como si su cuerpo entrara en coma", explicó.
El suceso dejó como saldo dos policías gravemente heridos, uno de ellos en estado de coma, como secuela de una bomba, del tipo "cazabobo", que estalló cuando intentaron abrir la camioneta de Zavala, en la que habían huido los secuestradores, hallada horas después en un camino vecinal.
La prensa local apuntó al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), un grupo de izquierda de cuya existencia efectiva solo se basa en informes policiales y al que se atribuyen vínculos con las FARC de Colombia
El minoritario partido Comunista Paraguayo cuestionó la versión policial y se preguntó en un comunicado si no se trata de "un montaje más fabricado desde la mafia con tentáculos en la policía". Varios de los secuestros ocurridos en Paraguay en los últimos tiempos fueron asociados a gavillas de delincuentes con nexos en la policía.
Por otro lado, el secuestro del ganadero se produjo en un momento de fuerte enfrentamiento entre jefes policiales por acusaciones mutuas de narcotráfico, que incluyó balaceras a residencias y hasta muertos, como el caso de la esposa y dos hijas de un jefe uniformado a consecuencia de un incendio intencional.
En tanto, el obispo de Concepción, monseñor Zacarías Ortiz, criticó lo que consideró inacción de las autoridades: "Parece que tienen miedo de actuar", enfatizó. (AFP)


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