19 Octubre 2009 Seguir en 
MONTEVIDEO.- Las dos mayores fuerzas políticas de Uruguay lanzaron ayer masivos actos a una semana de las elecciones generales del país, aunque se prevé se postergará hasta noviembre la batalla final entre la gobernante izquierda y el conservador Partido Nacional (PN).
La coalición Frente Amplio, que hace cinco años puso fin a un histórico dominio del poder por el PN y el ahora reducido Partido Colorado, inició la jornada con una concurrida caravana en apoyo de su candidato presidencial José Mujica, un ex guerrillero de 74 años.
Por su parte, los nacionalistas o blancos, que promueven en los comicios del domingo el retorno del ex presidente conservador Luis Alberto Lacalle, de 68 años, realizaron actos en diversas concentraciones que también se extendieron hasta la noche.
Las últimas encuestas de intención de voto (están habilitados a sufragar unos 2,6 millones de habitantes), marcaron una amplia ventaja de Mujica, un carismático líder de estilo informal en su vestimenta y lenguaje, con un 44% de las intenciones de voto pero sin la mayoría absoluta necesaria para alcanzar directamente la presidencia.
Los sondeos muestran en segundo lugar con entre un 29% y un 31% de apoyo a Lacalle, un veterano ex mandatario que aplicó las políticas liberales de la época en su gobierno (1990-1995) y que busca forzar la segunda vuelta.
La batalla final se centró en los votantes indecisos, que llegan a casi un 10%, un porcentaje históricamente elevado a esta altura de la campaña para el politizado país.
Politólogos y los propios partidos en pugna reconocieron que la lucha proselitista se caracterizó por ataques personales y falta de propuestas. Tampoco se concretó un debate entre los presidenciables.
Con un primer gobierno del Frente Amplio con elevado apoyo, Mujica no logró acercarse a la popularidad inédita del 61% del presidente Tabaré Vázquez, quien en 2004 ganó en una ajustada primera vuelta. El propio Lacalle, quien ya habla de coaliciones para el ballotage se vio limitado a atacar apenas problemas de seguridad pública, los que más preocupan a la población, y a prometer "mejorar" las políticas económica y social. (Reuters)
La coalición Frente Amplio, que hace cinco años puso fin a un histórico dominio del poder por el PN y el ahora reducido Partido Colorado, inició la jornada con una concurrida caravana en apoyo de su candidato presidencial José Mujica, un ex guerrillero de 74 años.
Por su parte, los nacionalistas o blancos, que promueven en los comicios del domingo el retorno del ex presidente conservador Luis Alberto Lacalle, de 68 años, realizaron actos en diversas concentraciones que también se extendieron hasta la noche.
Las últimas encuestas de intención de voto (están habilitados a sufragar unos 2,6 millones de habitantes), marcaron una amplia ventaja de Mujica, un carismático líder de estilo informal en su vestimenta y lenguaje, con un 44% de las intenciones de voto pero sin la mayoría absoluta necesaria para alcanzar directamente la presidencia.
Los sondeos muestran en segundo lugar con entre un 29% y un 31% de apoyo a Lacalle, un veterano ex mandatario que aplicó las políticas liberales de la época en su gobierno (1990-1995) y que busca forzar la segunda vuelta.
La batalla final se centró en los votantes indecisos, que llegan a casi un 10%, un porcentaje históricamente elevado a esta altura de la campaña para el politizado país.
Politólogos y los propios partidos en pugna reconocieron que la lucha proselitista se caracterizó por ataques personales y falta de propuestas. Tampoco se concretó un debate entre los presidenciables.
Con un primer gobierno del Frente Amplio con elevado apoyo, Mujica no logró acercarse a la popularidad inédita del 61% del presidente Tabaré Vázquez, quien en 2004 ganó en una ajustada primera vuelta. El propio Lacalle, quien ya habla de coaliciones para el ballotage se vio limitado a atacar apenas problemas de seguridad pública, los que más preocupan a la población, y a prometer "mejorar" las políticas económica y social. (Reuters)







