Micheletti resiste la presión y mantiene en vilo a Zelaya

El gobierno de facto analiza una nueva propuesta para superar el conflicto institucional. Plazo hasta mañana. Chávez acusó al Gobierno estadounidense de haber propiciado el golpe de Estado. Negociaciones.

INCANSABLE. Un zelayista grita consignas contra el régimen de facto. REUTERS
INCANSABLE. Un zelayista grita consignas contra el régimen de facto. REUTERS
18 Octubre 2009
TEGUCIGALPA.- El Gobierno de facto de Honduras resistió esta semana una vez más la presión internacional y los plazos que dio Manuel Zelaya para que sea restituido en el cargo de Presidente, lo que le permitió ganar tiempo mientras se aproximan las elecciones previstas para fines de noviembre.
Los gobiernos que apoyan a Zelaya nucleados en la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA) acordaron durante una cumbre celebrada en Bolivia aplicar sanciones económicas y financieras al gobierno interino de Roberto Micheletti. Al mismo tiempo, redoblaron los reclamos a la comunidad internacional para que desaloje al régimen instalado en Tegucigalpa. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó ayer directamente al Gobierno del presidente de EEUU, Barack Obama, de haber propiciado el golpe de Estado. "El Pentágono participó del golpe y el señor Obama debe saberlo", dijo.
Entre tanto, mientras los zelayistas se muestran cada vez más inquietos en sus manifestaciones callejeras, las negociaciones para superar la crisis institucional de Honduras siguen abiertas, aunque empantanadas en el crucial punto de la restitución en el cargo de Zelaya, y las definiciones se postergan desde el jueves ante el final de cada plazo que ha venido dando el mandatario desde la embajada de Brasil, donde se halla refugiado.

Trabajo impecable
Luego de declarar en la víspera que las negociaciones se habían terminado definitivamente, dio otro plazo hasta mañana. Desde el miércoles, al cabo de un trabajo impecable de negociación, las comisiones de diálogo tienen acordados todos los puntos menos la restitución presidencial. Zelaya fue derrocado el 28 de junio y llevado fuera del país por la fuerza militar. Zelaya dijo ayer que la Organización de Estados Americanos (OEA) avala su propuesta de que el Parlamento decida sobre su restitución. Micheletti, en cambio, insiste en que sea la Corte Suprema de Justicia la que decida sobre la legitimidad constitucional de reponer en el cargo a Zelaya, ya que este tiene causas pendientes por delitos políticos y comunes, oferta que fue rechazado de plano por el mandatario depuesto. "La Corte es juez y parte en este golpe de Estado". argumenta Zelaya, que fue destituido por promover un referendo con fines reeleccionistas, pese a que la Justicia declaró inconstitucional tal iniciativa. Zelaya propone que el Parlamento decida sobre su restitución, "porque lo mejor es que el juicio político vaya donde los políticos y que los políticos se asesoren jurídicamente".

Alternativa
Ante tan profundo desacuerdo, Micheletti presentó el viernes otra propuesta, cuyo contenido no se desconoce. Representantes de ambos bandos analizarán hasta hoy la iniciativa y se reunirán mañana para someterla a debate. Por otra parte, en declaraciones a la radio HRN de Tegucigalpa, Zelaya también rechazó cualquier acción en su favor que suponga "violencia o armas" para presionar al Gobierno de facto y pidió en cambio a los cancilleres de los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) que aumenten las sanciones comerciales y económicas.

Teléfono intervenido
Ambas partes han ratificado que siguen apostando por el diálogo, aunque el asesor de Zelaya y referente de la resistencia, Rasel Tomé, se mostró escéptico respecto de la propuesta que el régimen golpista pueda presentar mañana. "Sabemos de las actitudes del dictador Micheletti, pero nos mantendremos con negociaciones abiertas porque en este diálogo está en juego la suerte de la democracia y del pueblo de Honduras", dijo desde el interior de la embajada de Brasil en Tegucigalpa en una complicada comunicación telefónica con la prensa. "Es que el régimen nos corta cuando escuchan que los tratamos de dictadores", explicó entre los ruidos de una comunicación muy sucia, que se cortó varias veces. (Télam-Reuters-DPA-Especial)

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