Volvían a sus casas y se dieron de frente con la muerte

Tres hombres perdieron la vida cuando el automóvil en el que circulaban chocó contra un camión en la zona de la Cuesta del 25. Los ocupantes de un Dodge 1.500 habían estado en Benjamín Paz y regresaban hacia Tafí Viejo. El rodado se descontroló.

IMPRESIONANTE. Los bomberos se aprestan a rescatar los cuerpos de las víctimas. El auto quedó desarmado. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
IMPRESIONANTE. Los bomberos se aprestan a rescatar los cuerpos de las víctimas. El auto quedó desarmado. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
17 Octubre 2009
"No pude hacer nada, no pude hacer nada, se me vino encima, lo siento mucho, pero no pude hacer nada". Juan Américo De Andrea estaba shockeado. El hombre no dejaba de repetir lo que había sucedido y pedía perdón a quien se le acercaba. A metros suyo la imagen era desoladora. La mitad del camión que él manejaba estaba sobre el pavimento, y la otra en la banquina. Los hierros retorcidos de lo que había sido un Dodge 1.500 se confundían con la trompa del camión. A simple vista se habían fundido. Los dos, además, eran rojos.
Tres personas murieron ayer en un impresionante accidente ocurrido sobre la ruta 9, a la altura de la Cuesta del 25, sobre el kilómetro 1.317. Nadie, ni los socorristas, ni los funcionarios judidiciales, ni quienes pasaban en sus vehículos podían sacar la vista de los vehículos.
Eduardo Roberto Céspedes tenía 52 años. El hombre era sargento ayudante de la Policía y trabajaba en la comisaría de Lules. Pero ayer estaba de franco. Vivía en Tafí Viejo con su familia. En horas de la se puso al volante de su Dodge 1.500, patente TPQ-900. Lo acompañaba su amigo Pablo Miguel Galván, de 35 años. Juntos emprendieron el viaje hacia Benjamín Paz. Algunos allegados explicaron que Céspedes vendía quesos, y los compraba en esa ciudad, al norte de la capital, donde además reside su hermana. Cuando llegaron se encontraron con su amigo Ernesto Bernardo Román, de 59 años, que también vivía en Tafí Viejo. Aparentemente los tres hombres decidieron comer en la zona, y luego de comprar los quesos, regresaron. La muerte los estaba esperando. Algunos testigos dijeron que el auto iba haciendo zig-zag, aunque esto deberá ser corroborado por las pericias. El lugar donde ocurrió el accidente tiene una pendiente pronunciada. Presumiblemente el vehículo tomó demasiada velocidad. De Andrea conducía un camión Mercedes Benz 1114, en el que trasladaba cajones de madera vacíos, ya que es fletero. El camionero había levantado a un hombre que le hizo dedo en Villa Mariano Moreno. De Andrea afirmó que vio venir el auto y que en principio no advirtió nada extraño. Los peritos comprobaron que el viejo Dodge mordió la banquina y de improviso se cruzó de carril. El impacto fue estremecedor. Los que iban en el auto no pudieron hacer nada. Murieron en el acto y sus cuerpos quedaron atrapados dentro del vehículo. En la zona, a una distancia de 20 metros a la redonda, quedaron esparcidos autopartes, un celular, llaves y gran cantidad de quesos.
De Andrea sufrió un shock nervioso y durante varios minutos no pudo hablar.
A los pocos minutos comenzaron a llegar policías, al mando de los comisarios Jorge Bustamante, Miguel Sosa y Luis Ibáñez. Entre ellos estaba el oficial Cristian Céspedes, hijo de conductor del auto, que había escuchado que se había producido un accidente y temió lo peor. Cuando vio el auto confirmó la corazonada y se desmayó.
Los bomberos tardaron más de dos horas en rescatar los cuerpos. Les costó mucho más separar los dos vehículos.

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