17 Octubre 2009 Seguir en 
COCHABAMBA.- La Cumbre del ALBA, (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que agrupa a nueve naciones de América Latina y el Caribe, unidas por su política de izquierda, se inició ayer en Bolivia, en una cita que planea aprobar una moneda intraregional, así como fijar posición frente a temas que afectan a la región.
El presidente anfitrión, Evo Morales, recibió a mandatarios, entre quienes figuran el venezolano Hugo Chávez -padre de esta iniciativa-, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega. En cambio no está el presidente cubano, Raúl Castro. Primeros ministros y autoridades de Dominica, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda también llegaron a Cochabamba, a unos 400 km de La Paz, sede del Gobierno.
El noveno miembro del ALBA es Honduras, cuyo gobierno actual no es reconocido por el bloque, y que estará representado por Patricia Rodas, canciller del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Sustituto del dólar
La agenda de la cita está dominada por la firma del tratado constitutivo del "SUCRE" (Sistema Unificado de Compensación de Pagos Recíprocos), que tiene el objetivo de sustituir al dólar en el intercambio entre los países miembros. En primera instancia el Sucre regularía las compras y ventas entre los gobiernos del ALBA, mientras que el reglamento que seguirán discutiendo definirá hasta dónde alcanza su aplicación para regular todo el comercio. Si en lo político el ALBA ha aumentado su influencia en América Latina, en lo comercial el peso de sus economías no es muy grande, con un PIB sumado de unos U$S 540.000 millones al año, de los cuales 380.000 corresponden a Venezuela, locomotora de esa integración.
El caso Uribe
La cumbre también tratará la autorización de Colombia a Estados Unidos para que utilice siete bases militares en su territorio. La oposición al uso de las bases militares viene de Bolivia, Ecuador y Venezuela, que consideran la presencia castrense de EEUU en América Latina como un riesgo para la estabilidad política de la región, mientras Bogotá asegura que esta se ceñirá a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Además, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, ha asegurado que los operativos no provocarán violaciones territoriales soberanos de países vecinos. También Washington se ha pronunciado en términos similares, pero ha declinado una invitación de Venezuela para que explique en profundidad los alcances del plan de defensa elaborado con Colombia. (AFP-NA)
El presidente anfitrión, Evo Morales, recibió a mandatarios, entre quienes figuran el venezolano Hugo Chávez -padre de esta iniciativa-, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega. En cambio no está el presidente cubano, Raúl Castro. Primeros ministros y autoridades de Dominica, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda también llegaron a Cochabamba, a unos 400 km de La Paz, sede del Gobierno.
El noveno miembro del ALBA es Honduras, cuyo gobierno actual no es reconocido por el bloque, y que estará representado por Patricia Rodas, canciller del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Sustituto del dólar
La agenda de la cita está dominada por la firma del tratado constitutivo del "SUCRE" (Sistema Unificado de Compensación de Pagos Recíprocos), que tiene el objetivo de sustituir al dólar en el intercambio entre los países miembros. En primera instancia el Sucre regularía las compras y ventas entre los gobiernos del ALBA, mientras que el reglamento que seguirán discutiendo definirá hasta dónde alcanza su aplicación para regular todo el comercio. Si en lo político el ALBA ha aumentado su influencia en América Latina, en lo comercial el peso de sus economías no es muy grande, con un PIB sumado de unos U$S 540.000 millones al año, de los cuales 380.000 corresponden a Venezuela, locomotora de esa integración.
El caso Uribe
La cumbre también tratará la autorización de Colombia a Estados Unidos para que utilice siete bases militares en su territorio. La oposición al uso de las bases militares viene de Bolivia, Ecuador y Venezuela, que consideran la presencia castrense de EEUU en América Latina como un riesgo para la estabilidad política de la región, mientras Bogotá asegura que esta se ceñirá a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Además, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, ha asegurado que los operativos no provocarán violaciones territoriales soberanos de países vecinos. También Washington se ha pronunciado en términos similares, pero ha declinado una invitación de Venezuela para que explique en profundidad los alcances del plan de defensa elaborado con Colombia. (AFP-NA)







