17 Octubre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El diálogo entre delegados del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y del gobierno de facto de Roberto Micheletti se prolongó nuevamente, tras vencer en la tarde de ayer el plazo dado por el primero para concluir la negociación. "Los negociadores de Micheletti pidieron una nueva ampliación del plazo, que fue concedido por Zelaya", dijo una fuente cercana a la mesa de negociaciones supervisadas por la Organización de Estados Americanos.
Sin entrar en detalles, la portavoz de los negociadores de Micheletti, Vilma Morales, ingresó al hotel, sede del diálogo, tras consultar con su líder, y acosada por la prensa dijo: "vamos a la última fase en la que consideramos que con todo éxito vamos a llegar" a una solución.
Un primer plazo ya se había cumplido a la medianoche del jueves, pero Zelaya lo amplió antes de que se venciera "para dar una oportunidad al diálogo", explicó. La restitución de Zelaya es el único punto que falta por resolver de los ocho temas de fondo del Acuerdo de San José, plan del presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, diseñado para solucionar la compleja crisis que provocó en Honduras el golpe de Estado del 28 de junio.
El broche que falta
Los negociadores intentan llegar a un acuerdo sobre si corresponde al Congreso o a la Corte Suprema de Justicia decidir el retorno de Zelaya al poder para que concluya su mandato en enero próximo. Micheletti sostiene que Zelaya afronta procesos penales desde que fue desalojado del poder y expulsado del país. Los zelayistas sostienen que tales actuaciones judiciales no tienen validez alguna. Según ciertas fuentes independientes, se piensa en una "tercera vía" de salida a la crisis, que sería designar a un funcionario del gobierno de Zelaya en el cargo presidencial.
Entre tanto, una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU llegará mañana a Tegucigalpa para elaborar un informe sobre supuestas violaciones perpetradas por el gobierno de Micheletti. La misión estará en Honduras hasta el 7 de noviembre.
Por otra parte, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció amenazas de militares y de policías contra un grupo de fiscales hondureños que investiga ese tipo de delitos. "Te voy a pegar un tiro" u "ojalá que estuviera en la Guerra Fría, en los días de Pinochet, en los días cuando podías hacer desaparecer a alguien", son algunas de las expresiones que, según HRW, usaron los uniformados como agresión verbal y amenaza contra los fiscales. Además, la organización pidió que la comunidad internacional presiones al gobierno de facto para que permita que se puedan hacer las investigaciones sin problemas. (AFP)
Sin entrar en detalles, la portavoz de los negociadores de Micheletti, Vilma Morales, ingresó al hotel, sede del diálogo, tras consultar con su líder, y acosada por la prensa dijo: "vamos a la última fase en la que consideramos que con todo éxito vamos a llegar" a una solución.
Un primer plazo ya se había cumplido a la medianoche del jueves, pero Zelaya lo amplió antes de que se venciera "para dar una oportunidad al diálogo", explicó. La restitución de Zelaya es el único punto que falta por resolver de los ocho temas de fondo del Acuerdo de San José, plan del presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, diseñado para solucionar la compleja crisis que provocó en Honduras el golpe de Estado del 28 de junio.
El broche que falta
Los negociadores intentan llegar a un acuerdo sobre si corresponde al Congreso o a la Corte Suprema de Justicia decidir el retorno de Zelaya al poder para que concluya su mandato en enero próximo. Micheletti sostiene que Zelaya afronta procesos penales desde que fue desalojado del poder y expulsado del país. Los zelayistas sostienen que tales actuaciones judiciales no tienen validez alguna. Según ciertas fuentes independientes, se piensa en una "tercera vía" de salida a la crisis, que sería designar a un funcionario del gobierno de Zelaya en el cargo presidencial.
Entre tanto, una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU llegará mañana a Tegucigalpa para elaborar un informe sobre supuestas violaciones perpetradas por el gobierno de Micheletti. La misión estará en Honduras hasta el 7 de noviembre.
Por otra parte, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció amenazas de militares y de policías contra un grupo de fiscales hondureños que investiga ese tipo de delitos. "Te voy a pegar un tiro" u "ojalá que estuviera en la Guerra Fría, en los días de Pinochet, en los días cuando podías hacer desaparecer a alguien", son algunas de las expresiones que, según HRW, usaron los uniformados como agresión verbal y amenaza contra los fiscales. Además, la organización pidió que la comunidad internacional presiones al gobierno de facto para que permita que se puedan hacer las investigaciones sin problemas. (AFP)







