16 Octubre 2009 Seguir en 
"Nosotros lo único que hicimos fue mediar entre dos partes en conflicto. En ningún momento pedimos una coima ni pretendimos cobrar dinero. Nos tendieron una trampa". El oficial Pablo Francisco Herrera, uno de los tres policías detenidos el lunes en Bella Vista por presunto cohecho, declaró ayer en Tribunales y dijo que es inocente.
Los otros dos policías, el oficial Pablo Daniel Quiroga, el cabo I Francisco Rodolfo Rodrigo declararon el miércoles, y también rechazaron la imputación en su contra.
La causa se inició tras la denuncia de María Tránsito Fara y de su hijo Ariel Arturo Fernández Fara. Según la investigación que realizó personal del Departamento Inteligencia Criminal, este hombre le había vendido 700 bolsas de azúcar a Jorge Nieva, por un precio de $48.300 el 7 de octubre. "Al otro día regresó Nieva a mi casa con los tres policías. Yo tenía que entregarle los certificados para que retiraran las bolsas, pero antes de que hiciéramos nada, los policías me pegaron y me llevaron a dar vueltas en un auto", dijo Fernández Fara cuando declaró ante la Policía. Al regresar a su casa, dijo, los tres acusados lo obligaron a devolverle el dinero a Nieva. "Le di cuatro fajos de $ 10.000 cada uno y quedé en que después le iba a dar el resto", afirmó el hombre. Pero, según él, media hora después regresaron los policías y le exigieron que les entregara $ 4.000. "Yo no tenía, así que salí a pedirle a los vecinos; reuní $ 3.500 y se los di. Les dije que después les iba a dar los $ 400 que faltaban", declaró. Pero cuando, según su versión, los policías se retiraron, la madre fue directamente a Tribunales y radicó una denuncia ante la fiscala Adriana Reinoso Cuello. La Policía informó que fue ella la que ordenó el operativo que se concretó el viernes a la noche en la casa de Fernández Fara; pero según el abogado de Herrera y de Rodrigo, Alejandro Diéguez, esto no fue así. Cuando los policías llegaron a la casa de Fernández Fara (llamados por la madre del hombre), los miembros del Departamento Inteligencia Criminal estaban dentro de una habitación, observando lo que sucedía en el comedor. Cuando la mujer le dio dos billetes de $100 que habían sido previamente fotocopiados a Quiroga, los policías irrumpieron y detuvieron a los acusados.
Los policías negaron ser "coimeros" y dijeron que les habían tendido una trampa. "Hay varios puntos oscuros en todo esto, que deben ser esclarecidos", afirmó Diéguez. "No hay ninguna prueba de que ellos hubieran pedido dinero y el procedimiento es a todas luces irregular", sentenció el defensor. Quiroga, en tanto, es representado por la letrada Geraldine Salazar.
Cuando el jefe de Policía, Hugo Sánchez, se enteró de lo que había pasado ordenó que los tres sospechosos fueron pasados a disponibilidad hasta que se resuelva su situación procesal.
Según trascendió, Fernández Fara y su madre se presentarán hoy en Tribunales para prestar declaración judicial por primera vez, ya que aún no ratificaron la denuncia realizada ante la Policía.
Mientras tanto, los tres acusados permanecen alojados en la sede de Bomberos. El delito por el cual se los acusa, tiene una pena máxima de seis años de prisión, y es excarcelable.
Los otros dos policías, el oficial Pablo Daniel Quiroga, el cabo I Francisco Rodolfo Rodrigo declararon el miércoles, y también rechazaron la imputación en su contra.
La causa se inició tras la denuncia de María Tránsito Fara y de su hijo Ariel Arturo Fernández Fara. Según la investigación que realizó personal del Departamento Inteligencia Criminal, este hombre le había vendido 700 bolsas de azúcar a Jorge Nieva, por un precio de $48.300 el 7 de octubre. "Al otro día regresó Nieva a mi casa con los tres policías. Yo tenía que entregarle los certificados para que retiraran las bolsas, pero antes de que hiciéramos nada, los policías me pegaron y me llevaron a dar vueltas en un auto", dijo Fernández Fara cuando declaró ante la Policía. Al regresar a su casa, dijo, los tres acusados lo obligaron a devolverle el dinero a Nieva. "Le di cuatro fajos de $ 10.000 cada uno y quedé en que después le iba a dar el resto", afirmó el hombre. Pero, según él, media hora después regresaron los policías y le exigieron que les entregara $ 4.000. "Yo no tenía, así que salí a pedirle a los vecinos; reuní $ 3.500 y se los di. Les dije que después les iba a dar los $ 400 que faltaban", declaró. Pero cuando, según su versión, los policías se retiraron, la madre fue directamente a Tribunales y radicó una denuncia ante la fiscala Adriana Reinoso Cuello. La Policía informó que fue ella la que ordenó el operativo que se concretó el viernes a la noche en la casa de Fernández Fara; pero según el abogado de Herrera y de Rodrigo, Alejandro Diéguez, esto no fue así. Cuando los policías llegaron a la casa de Fernández Fara (llamados por la madre del hombre), los miembros del Departamento Inteligencia Criminal estaban dentro de una habitación, observando lo que sucedía en el comedor. Cuando la mujer le dio dos billetes de $100 que habían sido previamente fotocopiados a Quiroga, los policías irrumpieron y detuvieron a los acusados.
Los policías negaron ser "coimeros" y dijeron que les habían tendido una trampa. "Hay varios puntos oscuros en todo esto, que deben ser esclarecidos", afirmó Diéguez. "No hay ninguna prueba de que ellos hubieran pedido dinero y el procedimiento es a todas luces irregular", sentenció el defensor. Quiroga, en tanto, es representado por la letrada Geraldine Salazar.
Cuando el jefe de Policía, Hugo Sánchez, se enteró de lo que había pasado ordenó que los tres sospechosos fueron pasados a disponibilidad hasta que se resuelva su situación procesal.
Según trascendió, Fernández Fara y su madre se presentarán hoy en Tribunales para prestar declaración judicial por primera vez, ya que aún no ratificaron la denuncia realizada ante la Policía.
Mientras tanto, los tres acusados permanecen alojados en la sede de Bomberos. El delito por el cual se los acusa, tiene una pena máxima de seis años de prisión, y es excarcelable.







