01 Octubre 2009 Seguir en 
PEKIN, China.- El Gobierno chino celebró hoy su riqueza y su creciente poderío con un desfile militar, en el que pasaron carros alegóricos y misiles con capacidad nuclear por las pricinpales calles de Pekín, a 60 años de que Mao Tse Tung, jefe del Partido Comunista, proclamara el inicio de este régimen político.
La Plaza Tiananmen, ubicada en el centro de la capital, se convirtió en un escenario de alta tecnología para celebrar el nacimiento de la República Popular de China, el 1 de octubre de 1949, con los jerarcas del Poder Ejecutivo y con invitados que observaron la muestra.
Las tropas marcaron el inicio de las celebraciones con disparos de cañones y el izamiento de bandera roja nacional, ante la mirada del presidente, Hu Jintao, quien usó un traje oscuro de estilo "Mao" desde la "Puerta de la Paz Celestial", en el paseo central de la ciudad.
El líder descendió a la calle e inspeccionó las filas de soldados, pasando frente a ellos en una limusina negra y exclamando repetidamente: "¡hola camaradas trabajadores! Desde este lugar el presidente Mao anunció solemnemente la fundación de la República y, desde entonces, el pueblo se puso de pie".
Despliegue
El desfile de 8.000 soldados, tanques y misiles, 60 carros alegóricos, y 100.000 civiles entrenados fue un momento de orgullo para muchos ciudadanos chinos, que observaron el espectáculo por televisión a lo largo del país. "Estoy muy feliz por el Ejército. Pueden ver que nos estamos haciendo cada vez más fuertes como nación", expresó Qiu Chengjie, un empresario de 25 años, quien vive en la provincia sureña de Guangdong.
Los soldados marcharon con estricto paso de ganso por la plaza central y transmitieron el mensaje de que el Partido Comunista sabe organizar un espectáculo de estas características, así como gobernar un país enorme y turbulento. La ceremonia también fue una oportunidad para que Pekín mostrara su poderío militar, con un desfile aéreo y la exhibición de armamentos, incluyendo hileras de misiles Dongfeng 31, capaces de transportar ojivas nucleares a más de 10.000 kilómetros.
Los fuertes controles de seguridad también subrayaron una paradoja. El Gobierno suele afirmar que nunca fue más fuerte ni estuvo tan cerca de su pueblo pero, sin embargo, en los festejos se mostró temeroso incluso de los pequeños incidentes que podrían empañar su autoridad. Grandes vallados de seguridad impidieron a los vecinos ver el desfile y en el centro de Pekín no había curiosos.
A quienes viven en la zona donde se desarrolló el espectáculo se les prohibió mirar por las ventanas. "¡Vayan a sus casas! ¡Aléjense! ¡Vayan a ver por televisión!", gritó un corpulento policía por un megáfono a una multitud que trataba de reunirse a kilómetros de distancia de la plaza.
Entre los carros alegóricos pasó uno que exhibía una granja con dos modelos de vacas, uno que aludía al programa espacial chino con un orbitador lunar y el otro que representaba a los Juegos Olímpicos con un modelo del enorme estadio "Nido de Pájaro". El Gobierno informó que bombardeó las nubes del cielo con productos químicos para asegurar que el sol brillara durante el desfile. (Reuters)
La Plaza Tiananmen, ubicada en el centro de la capital, se convirtió en un escenario de alta tecnología para celebrar el nacimiento de la República Popular de China, el 1 de octubre de 1949, con los jerarcas del Poder Ejecutivo y con invitados que observaron la muestra.
Las tropas marcaron el inicio de las celebraciones con disparos de cañones y el izamiento de bandera roja nacional, ante la mirada del presidente, Hu Jintao, quien usó un traje oscuro de estilo "Mao" desde la "Puerta de la Paz Celestial", en el paseo central de la ciudad.
El líder descendió a la calle e inspeccionó las filas de soldados, pasando frente a ellos en una limusina negra y exclamando repetidamente: "¡hola camaradas trabajadores! Desde este lugar el presidente Mao anunció solemnemente la fundación de la República y, desde entonces, el pueblo se puso de pie".
Despliegue
El desfile de 8.000 soldados, tanques y misiles, 60 carros alegóricos, y 100.000 civiles entrenados fue un momento de orgullo para muchos ciudadanos chinos, que observaron el espectáculo por televisión a lo largo del país. "Estoy muy feliz por el Ejército. Pueden ver que nos estamos haciendo cada vez más fuertes como nación", expresó Qiu Chengjie, un empresario de 25 años, quien vive en la provincia sureña de Guangdong.
Los soldados marcharon con estricto paso de ganso por la plaza central y transmitieron el mensaje de que el Partido Comunista sabe organizar un espectáculo de estas características, así como gobernar un país enorme y turbulento. La ceremonia también fue una oportunidad para que Pekín mostrara su poderío militar, con un desfile aéreo y la exhibición de armamentos, incluyendo hileras de misiles Dongfeng 31, capaces de transportar ojivas nucleares a más de 10.000 kilómetros.
Los fuertes controles de seguridad también subrayaron una paradoja. El Gobierno suele afirmar que nunca fue más fuerte ni estuvo tan cerca de su pueblo pero, sin embargo, en los festejos se mostró temeroso incluso de los pequeños incidentes que podrían empañar su autoridad. Grandes vallados de seguridad impidieron a los vecinos ver el desfile y en el centro de Pekín no había curiosos.
A quienes viven en la zona donde se desarrolló el espectáculo se les prohibió mirar por las ventanas. "¡Vayan a sus casas! ¡Aléjense! ¡Vayan a ver por televisión!", gritó un corpulento policía por un megáfono a una multitud que trataba de reunirse a kilómetros de distancia de la plaza.
Entre los carros alegóricos pasó uno que exhibía una granja con dos modelos de vacas, uno que aludía al programa espacial chino con un orbitador lunar y el otro que representaba a los Juegos Olímpicos con un modelo del enorme estadio "Nido de Pájaro". El Gobierno informó que bombardeó las nubes del cielo con productos químicos para asegurar que el sol brillara durante el desfile. (Reuters)







