La falta de diálogo traba una solución negociada
La OEA postergó el envío de una misión, mientras el depuesto presidente Manuel Zelaya lleva ya seis días refugiado en Tegucigalpa. Continúan las marchas en reclamo de la restitución del mandatario. Faltan dos meses para los comicios generales. Intransigencia.
27 Septiembre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El conflicto de poderes en Honduras volvió ayer a punto muerto, con el depuesto presidente Manuel Zelaya atrincherado desde hace seis días en la embajada de Brasil y el gobierno "de facto" negándose rotundamente a devolverle el poder.
Unos 2.000 partidarios de Zelaya marcharon ayer por las calles de Tegucigalpa con banderas rojas y de Honduras, seguidos de cerca por policías y soldados con equipos antimotines para evitar desbordes. Esta semana murieron dos manifestantes y decenas resultaron heridos en refriegas con la Policía. "Vamos a estar en las calles hasta que se reinstaure la democracia", dijo un profesor universitario de 56 años que marchaba con la imagen de Ernesto "Che" Guevara.
Cuentas con la Justicia
"Totalmente descartado", respondió a periodistas el presidente interino Roberto Micheletti al ser consultado sobre la vuelta de Zelaya a cargo del Ejecutivo. "El tiene cuentas pendientes con la Justicia de nuestro país", añadió, con lo cual descartó que fuera a firmar el Acuerdo de San José diseñado por el presidente costarricense, Oscar Arias, que prevé la restitución de Zelaya como uno de los pasos necesarios para resolver la disputa. El depuesto presidente, acaudalado empresario, fue sacado hace tres meses de la cama, a punta de pistola, y expulsado del país, horas antes de la celebración de un referendo que iba a abrir paso a la reelección presidencial. La iniciativa había sido declarada inconstitucional por el Parlamento y por la Justicia, pese a lo cual el entonces mandatario avanzó con su proyecto, con apoyo de su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Zelaya regresó clandestinamente a Honduras y se refugió con un puñado de partidarios en la embajada de Brasil, en un nuevo y dramático intento por recuperar el poder.
Nuevo intento
Washington anunció ayer que en los próximos días viajará a Honduras una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), para intentar una vez más convencer a Micheletti de que debe acogerse a la "hoja de ruta" propuesta por Arias, mediador oficial en el conflicto. La OEA y el mandatario de Costa Rica están en contacto y propician el diálogo, al igual que la Iglesia hondureña y algunos dirigentes políticos. Aunque la restitución de Zelaya parece improbable, la idea de crear un gobierno de coalición que lo incluya ha sido esbozada antes, al igual que la propuesta de amnistía que permita celebrar elecciones en noviembre. Rafael Alegría, líder de la resistencia zelayista, cree que hay espíritu de diálogo en sectores empresariales y políticos. Sin embargo, hay señales de que la peor crisis política que sacude América Central en décadas podría dilatarse, dado que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que su país protegería a Zelaya el tiempo que sea necesario.
Puntos en contra
Micheletti apuesta a que las elecciones presidenciales del 29 noviembre permitirán dar vuelta de página y romper el aislamiento internacional al que está sometida la empobrecida nación. Pero Estados Unidos, el principal socio comercial de Honduras, así como la mayoría de países en América latina, han dicho que no reconocerán unas elecciones organizadas por un gobierno que califican de ilegítimo. Por otra parte, el asedio a la embajada brasileña ha provocado una creciente irritación en la región, lo que se traduce en puntos en contra para el gobierno de Micheletti. (Reuters-Especial)
Micheletti dijo que Cristina ha tratado groseramente a su país
BUENOS AIRES.- Roberto Micheletti, el presidente de facto de Honduras, acusó a la presidenta Cristina Kirchner de haber tratado groseramente a su país, y dijo que ha habido injerencia y falta de respeto a un gobierno constitucional por parte de la Argentina. Micheletti, que lideró el golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional, Manuel Zelaya, consideró que Cristina fue a El Salvador y desde allí los trató groseramente, como si fueran un país de tercera categoría.
"No creo que el pueblo argentino piense como ella; sin embargo, yo sí la respeto a ella como presidenta de un país de gente muy noble", sostuvo el presidente de facto hondureño.
A pocos días de que Zelaya regresó sorpresivamente a Honduras y se refugió en la embajada de Brasil, Micheletti repudió el hecho de que México, la Argentina y Brasil sabían perfectamente lo que iba a hacer el mandatario derrocado. En una entrevista con el diario argentino "La Nación", Micheletti aseguró, por otro lado, que no han tomado acciones contra los funcionarios de la embajada argentina a los que hace una semana se les pidió que abandonaran Honduras. "Mire si seremos bondadosos que no hemos querido hacer ninguna acción que pudiera herir más los sentimientos de los dos pueblos", concluyó el presidente de facto.
El 28 de junio pasado, el golpe de Estado derrocó a Zelaya y colocó en el gobierno hondureño a Micheletti, quien se mantiene en el poder pese a las manifestaciones de una gran cantidad de personas que reclaman que se reponga en su cargo al presidente constitucional.
Desde ese día, varios países, entre ellos la Argentina, repudiaron el golpe de Estado y mantuvieron reuniones con Zelaya para intentar su regreso a la presidencia hondureña. En la entrevista, Micheletti volvió a acusar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de estar detrás de la estrategia del derrocado. "Zelaya tiene como aliado a otro señor que también está mal de la cabeza. Chávez es quien le aconseja que haga todas estas cosas. Nosotros no queremos la democracia de Chávez", aseveró el hondureño. (NA)
Unos 2.000 partidarios de Zelaya marcharon ayer por las calles de Tegucigalpa con banderas rojas y de Honduras, seguidos de cerca por policías y soldados con equipos antimotines para evitar desbordes. Esta semana murieron dos manifestantes y decenas resultaron heridos en refriegas con la Policía. "Vamos a estar en las calles hasta que se reinstaure la democracia", dijo un profesor universitario de 56 años que marchaba con la imagen de Ernesto "Che" Guevara.
Cuentas con la Justicia
"Totalmente descartado", respondió a periodistas el presidente interino Roberto Micheletti al ser consultado sobre la vuelta de Zelaya a cargo del Ejecutivo. "El tiene cuentas pendientes con la Justicia de nuestro país", añadió, con lo cual descartó que fuera a firmar el Acuerdo de San José diseñado por el presidente costarricense, Oscar Arias, que prevé la restitución de Zelaya como uno de los pasos necesarios para resolver la disputa. El depuesto presidente, acaudalado empresario, fue sacado hace tres meses de la cama, a punta de pistola, y expulsado del país, horas antes de la celebración de un referendo que iba a abrir paso a la reelección presidencial. La iniciativa había sido declarada inconstitucional por el Parlamento y por la Justicia, pese a lo cual el entonces mandatario avanzó con su proyecto, con apoyo de su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Zelaya regresó clandestinamente a Honduras y se refugió con un puñado de partidarios en la embajada de Brasil, en un nuevo y dramático intento por recuperar el poder.
Nuevo intento
Washington anunció ayer que en los próximos días viajará a Honduras una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), para intentar una vez más convencer a Micheletti de que debe acogerse a la "hoja de ruta" propuesta por Arias, mediador oficial en el conflicto. La OEA y el mandatario de Costa Rica están en contacto y propician el diálogo, al igual que la Iglesia hondureña y algunos dirigentes políticos. Aunque la restitución de Zelaya parece improbable, la idea de crear un gobierno de coalición que lo incluya ha sido esbozada antes, al igual que la propuesta de amnistía que permita celebrar elecciones en noviembre. Rafael Alegría, líder de la resistencia zelayista, cree que hay espíritu de diálogo en sectores empresariales y políticos. Sin embargo, hay señales de que la peor crisis política que sacude América Central en décadas podría dilatarse, dado que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que su país protegería a Zelaya el tiempo que sea necesario.
Puntos en contra
Micheletti apuesta a que las elecciones presidenciales del 29 noviembre permitirán dar vuelta de página y romper el aislamiento internacional al que está sometida la empobrecida nación. Pero Estados Unidos, el principal socio comercial de Honduras, así como la mayoría de países en América latina, han dicho que no reconocerán unas elecciones organizadas por un gobierno que califican de ilegítimo. Por otra parte, el asedio a la embajada brasileña ha provocado una creciente irritación en la región, lo que se traduce en puntos en contra para el gobierno de Micheletti. (Reuters-Especial)
Micheletti dijo que Cristina ha tratado groseramente a su país
BUENOS AIRES.- Roberto Micheletti, el presidente de facto de Honduras, acusó a la presidenta Cristina Kirchner de haber tratado groseramente a su país, y dijo que ha habido injerencia y falta de respeto a un gobierno constitucional por parte de la Argentina. Micheletti, que lideró el golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional, Manuel Zelaya, consideró que Cristina fue a El Salvador y desde allí los trató groseramente, como si fueran un país de tercera categoría.
"No creo que el pueblo argentino piense como ella; sin embargo, yo sí la respeto a ella como presidenta de un país de gente muy noble", sostuvo el presidente de facto hondureño.
A pocos días de que Zelaya regresó sorpresivamente a Honduras y se refugió en la embajada de Brasil, Micheletti repudió el hecho de que México, la Argentina y Brasil sabían perfectamente lo que iba a hacer el mandatario derrocado. En una entrevista con el diario argentino "La Nación", Micheletti aseguró, por otro lado, que no han tomado acciones contra los funcionarios de la embajada argentina a los que hace una semana se les pidió que abandonaran Honduras. "Mire si seremos bondadosos que no hemos querido hacer ninguna acción que pudiera herir más los sentimientos de los dos pueblos", concluyó el presidente de facto.
El 28 de junio pasado, el golpe de Estado derrocó a Zelaya y colocó en el gobierno hondureño a Micheletti, quien se mantiene en el poder pese a las manifestaciones de una gran cantidad de personas que reclaman que se reponga en su cargo al presidente constitucional.
Desde ese día, varios países, entre ellos la Argentina, repudiaron el golpe de Estado y mantuvieron reuniones con Zelaya para intentar su regreso a la presidencia hondureña. En la entrevista, Micheletti volvió a acusar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de estar detrás de la estrategia del derrocado. "Zelaya tiene como aliado a otro señor que también está mal de la cabeza. Chávez es quien le aconseja que haga todas estas cosas. Nosotros no queremos la democracia de Chávez", aseveró el hondureño. (NA)







