Le roban el auto, pero no los $ 46.000 que había en el baúl

El secretario de Hacienda de Famaillá, su familia y varios amigos vivieron una pesadilla. Los ladrones dejaron el vehículo en Simoca sin haberlo revisado. Con la plata le iban a pagar al Chaqueño Palavecino,

PRUEBAS. Un empleado de la fiscalía de Monteros observa el dinero y las entradas que están en una caja. LA GACETA / HECTOR PERALTA
PRUEBAS. Un empleado de la fiscalía de Monteros observa el dinero y las entradas que están en una caja. LA GACETA / HECTOR PERALTA
12 Septiembre 2009
CONCEPCION.- El secretario de Hacienda de la municipalidad de Famaillá, Alfredo Julio Zavala, sufrió, el jueves a la noche, un asalto que tuvo un insólito desenlace. Cuatro desconocidos armados y encapuchados se apropiaron de, entre otros elementos,  un automóvil Chevrolet Corsa negro en cuyo baúl tenía 9.000 entradas para la Fiesta Nacional de la Empanada y, según se dijo, $46.000 que debían ser depositados ayer en una cuenta bancaria a nombre del Chaqueño Palavecino. A raíz del atraco, la actuación del renombrado folclorista estuvo a punto de ser suspendida.
El dinero iba a acreditarse en concepto de anticipo de pago de la actuación del artista prevista para mañana. El hecho tomó ribetes curiosos, ya que Zavala sólo denunció la sustracción del rodado, de un televisor plasma, de un reproductor de DVD, de un horno a microondas y de alrededor de $5.000 que le quitaron a él y a los amigos que estaban en su casa en el momento del atraco. De las entradas y de los $46.000 no dijo nada. La Policía inició la investigación del caso y con las primeras luces de ayer encontró el auto del funcionario abandonado en el paraje Valderrama, en un camino paralelo a la ruta nacional 157, cinco kilómetros al norte de Simoca. Las puertas del vehículo estaban abiertas. "Al iniciar la revisión del rodado no teníamos las llaves. Por eso, para verificar el baúl, revertimos los respaldos de los asientos traseros. Ahí encontramos las cajas con las entradas y cinco fajos de billetes de $100 envueltos en papel y cinta de embalar. Eran cerca de $50.000", dijo el jefe de la comisaría de Simoca, Carlos Páez. El hallazgo sorprendió a los policías, ya que no los tenían registrados en la denuncia original. Los asaltantes, aparentemente, no se habían dado cuenta de la cantidad de dinero que dejaban abandonada.

Demasiado susto
Luego de que Zavala negara que esa plata fuera suya, el intendente de Famaill, Enrique Orellana, salió a aclarar de que el funcionario se había llevado tal susto durante el atraco que no había recordado que en el baúl había dejado las entradas y el dinero.
"Fueron momentos de mucha tensión en los que los delincuentes mantuvieron a uno de los hijos apuntándole con un arma a la cabeza. Creo que, ante el riesgo que corría el menor, no hubiera dudado en entregar la plata en ese momento si se hubiera acordado del dinero que tenía en el auto", apuntó Orellana. "Fue una bendición de Dios que los asaltantes no se llevaron el dinero que teníamos para depositar. Es probable que ni se imaginaron que podía haber ese monto en el baúl", añadió. El secretario de la Fiscalía de Instrucción del Centro Judicial Monteros, Fabián Fradejas, confirmó la versión dada por el jefe comunal y expuesta por Zavala al declarar en esa dependencia judicial. "Dijo que los delincuentes le pusieron a uno de los chicos un arma de fuego en la cabeza. Y así le exigieron que entregue todo el dinero que tenía. Creo que es un poco entendible que frente al momento vivido se haya olvidado del dinero y las entradas que tenía en el baúl. Un integrante de la comisión organizadora se lo hizo recordar", comentó el secretario judicial.
Zavala se mostró muy nervioso y perturbado en Tribunales. "Estoy sin dormir y con el susto de la situación que viví. Fue muy dramático ver a mi hijo en peligro. Lo importante es que no nos pasó nada. No sé lo del dinero. Eso se soluciona", apuntó.
El asalto se produjo a las 22 cuando Zavala se encontraba en su casa del microcentro de Famaillá, con su esposa, tres hijos (de 12, 6 y 9 años) y los amigos. Cuatro hombres robustos irrumpieron a punta de pistola y encapuchados. Hubo forcejeos, gritos y algunos golpes contra las víctimas. "Toda la gente fue reducida, se le exigió lo que tenían y luego los encerraron en un cuarto y se dieron a la fuga en el Corsa", dijo el comisario Páez. Hasta anoche la Policía no tenía pistas de la identidad de los asaltantes. (C)

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