Amín dijo con gestos lo que calló con palabras
El hombre había confesado que en octubre de 2007 mató a su esposa en un hotel, pero ayer aseguró que no conocía a la mujer que asesinó. El imputado se abstuvo de declarar, aunque contestó con incongruencias algunos datos de su vida privada. Al final, los jueces lo echaron de la sala. Faltan nueve audiencias.
08 Septiembre 2009 Seguir en 
"Cierro los labios". Con esta frase Pablo Antonio Amín tiró por tierra las expectativas de quienes pretendían escucharlo relatar cómo mató a su esposa María Marta Arias en las primeras horas del 28 de octubre de 2007 en una habitación de un hotel ubicado frente al parque 9 de Julio. El santiagueño de 26 años no aportó detalles sobre el macabro ataque por el que comenzó a ser juzgado.
Durante la instrucción Amín le relató a la fiscala Adriana Reinoso Cuello lo que había pasado ese día. El sábado 27 de octubre Amín llegó a la provincia con Arias para participar de un congreso de la firma Herbalife, para la que ambos trabajaban. Ese sábado, Amín tuvo un comportamiento errático: subió y bajó compulsivamente de taxis, de remises y de colectivos, tomó agua bendita de una jarra en la Catedral, pretendió que lo bautizaran, corrió entre los autos en inmediaciones de la plaza Independencia y luego se tiró sobre el capot de una camioneta de la Policía, pidiendo a gritos que lo detuvieran. Los agentes lo llevaron al Hospital Centro de Salud y desde allí, luego de ser examinado por un médico, regresó al hotel. A las 2 subió a la habitación 514 y se acostó junto a su esposa. Como él no quiso declarar, se leyó lo que le había dicho Amín a la fiscala. "Mientras estaba acostado me puse sobre ella y comencé a apretarle el cuello con las manos con todas mis fuerzas", relató en esa oportunidad. Luego, mientras Arias agonizaba, la cortó los párpados con un bisturí (que nunca se encontró) y después le arrancó los ojos con las manos. Tras esto sacó el cuerpo de la habitación y lo arrastró hasta el primer piso, donde lo descubrieron los empleados del hotel. Durante los 20 minutos que duró la lectura de los hechos Amín demostró que sabía de lo que se hablaba. Ante la mirada de los jueces Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y Emilio Páez de la Torre, al menos dos veces se paró de su asiento y sin dejar de gesticular dijo "yo hice esto". Incluso cuando se describió el estrangulamiento, hizo el típico gesto con las manos como apretando un cuello. "¡Si señor!", casi gritó cuando remarcaron que no dejaba de patear el cuerpo exánime de su compañera. Continuamente les hablaba a sus abogados Roberto Flores y Martín Zottoli y refutaba por lo bajo la opinión de los fiscales Marta Jerez de Rivadeneira y Daniel Marranzino, y del representante de la querella, Mario Leiva Haro.
Luego, Herrera Molina lo interrogó. Esta es parte de la charla:
- ¿Qué edad tiene usted?
- Tengo 26 años, clase 1983, pero 69 reales de verdad. Soy dueño del INCA, instituto nacional de capacitación aeroportuaria y aeronáutica, tengo un aeropuerto en Córdoba, y un hotel, además de una sucursal de Etchart Privado en San Juan.
- ¿Quienes son sus padres?
- Michael Owen Jhonson y mi mamá, María del Carmen Escarlata Lara Jolie Costner Schwarzenegger de Michael Owen Jhonson.
- ¿Usted conoce a María Marta Arias?
- No.
- ¿Y a Pablo Amín?
- No.
- ¿Y usted como se llama?
- Teniente coronel Mohamah Kadafi Sahara Lalifa Amin Botruis Kairut Juan Manuel Omar Víctor Hugo Zelaya Alex Day.
A las 10.55 el presidente del Tribunal, cansado de las interrupciones lo echó. Y Amín, gesticulando, traspuso la puerta. Así terminaba para él la primera de las 10 audiencias durante las cuáles los jueces tratarán de determinar si está loco o no, y entonces decidirán su futuro: prisión perpetua si es culpable del delito de homicidio calificado, o internación en un psiquiátrico si se demuestra que mentalmente insano.
Durante la instrucción Amín le relató a la fiscala Adriana Reinoso Cuello lo que había pasado ese día. El sábado 27 de octubre Amín llegó a la provincia con Arias para participar de un congreso de la firma Herbalife, para la que ambos trabajaban. Ese sábado, Amín tuvo un comportamiento errático: subió y bajó compulsivamente de taxis, de remises y de colectivos, tomó agua bendita de una jarra en la Catedral, pretendió que lo bautizaran, corrió entre los autos en inmediaciones de la plaza Independencia y luego se tiró sobre el capot de una camioneta de la Policía, pidiendo a gritos que lo detuvieran. Los agentes lo llevaron al Hospital Centro de Salud y desde allí, luego de ser examinado por un médico, regresó al hotel. A las 2 subió a la habitación 514 y se acostó junto a su esposa. Como él no quiso declarar, se leyó lo que le había dicho Amín a la fiscala. "Mientras estaba acostado me puse sobre ella y comencé a apretarle el cuello con las manos con todas mis fuerzas", relató en esa oportunidad. Luego, mientras Arias agonizaba, la cortó los párpados con un bisturí (que nunca se encontró) y después le arrancó los ojos con las manos. Tras esto sacó el cuerpo de la habitación y lo arrastró hasta el primer piso, donde lo descubrieron los empleados del hotel. Durante los 20 minutos que duró la lectura de los hechos Amín demostró que sabía de lo que se hablaba. Ante la mirada de los jueces Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y Emilio Páez de la Torre, al menos dos veces se paró de su asiento y sin dejar de gesticular dijo "yo hice esto". Incluso cuando se describió el estrangulamiento, hizo el típico gesto con las manos como apretando un cuello. "¡Si señor!", casi gritó cuando remarcaron que no dejaba de patear el cuerpo exánime de su compañera. Continuamente les hablaba a sus abogados Roberto Flores y Martín Zottoli y refutaba por lo bajo la opinión de los fiscales Marta Jerez de Rivadeneira y Daniel Marranzino, y del representante de la querella, Mario Leiva Haro.
Luego, Herrera Molina lo interrogó. Esta es parte de la charla:
- ¿Qué edad tiene usted?
- Tengo 26 años, clase 1983, pero 69 reales de verdad. Soy dueño del INCA, instituto nacional de capacitación aeroportuaria y aeronáutica, tengo un aeropuerto en Córdoba, y un hotel, además de una sucursal de Etchart Privado en San Juan.
- ¿Quienes son sus padres?
- Michael Owen Jhonson y mi mamá, María del Carmen Escarlata Lara Jolie Costner Schwarzenegger de Michael Owen Jhonson.
- ¿Usted conoce a María Marta Arias?
- No.
- ¿Y a Pablo Amín?
- No.
- ¿Y usted como se llama?
- Teniente coronel Mohamah Kadafi Sahara Lalifa Amin Botruis Kairut Juan Manuel Omar Víctor Hugo Zelaya Alex Day.
A las 10.55 el presidente del Tribunal, cansado de las interrupciones lo echó. Y Amín, gesticulando, traspuso la puerta. Así terminaba para él la primera de las 10 audiencias durante las cuáles los jueces tratarán de determinar si está loco o no, y entonces decidirán su futuro: prisión perpetua si es culpable del delito de homicidio calificado, o internación en un psiquiátrico si se demuestra que mentalmente insano.









