Aunque no usan gorra con orejeras ni fuman en pipa, dos detectives actúan en la Policía tucumana
Un hombre y una mujer que trabajan en la División Homicidios estudiaron y se recibieron en Córdoba para resolver casos en nuestra provincia. Los policías son especialistas en descubrir los mínimos indicios en el lugar del hecho, y en interrogar a las personas involucradas y a los testigos. Algunos casos.
06 Septiembre 2009 Seguir en 
Ellos están capacitados para "leer" el nombre de un asesino en la escena de un crimen. Pueden seguir a un delincuente durante horas sin levantar sospechas, disfrazados de vagabundo, empresario u otro "personaje", según el caso. Cuando entrevistan a un testigo clave, saben si este les miente o les dice la verdad por cómo mueve las manos, por cómo habla y por su mirada. Se trata de los dos primeros detectives que trabajan en la Policía provincial. "Elegimos que una mujer y un hombre fueran capacitados, porque en la investigación ambos sexos se complementan", explicó el comisario Miguel Gómez, jefe de la División Homicidios y Delitos Complejos.
Los nombres de los detectives no se publican a pedido del comisario, pues tienen que permanecer en el secreto debido al carácter de las misiones que les encomiendan. "No es beneficioso que la gente que investigamos conozca detalles de cómo funciona el área. Pero tenemos el personal adecuado para afrontar los trabajos que nos encomienda la Justicia", remarcó Gómez.
El detective J., quien trabajó casi 10 años en la sección Seguridad Personal, fue el primer tucumano en ser capacitado por la Escuela de Investigación del Crimen de Córdoba, en 2007. Su compañera, E., realizó la carrera un año después.
Ellos no tienen la estética del famoso Sherlock Holmes ni de otros personajes de la literatura policial. Pero su trabajo también es obtener datos mediante métodos especiales que requieren competencias específicas. "El detective está encargado de la investigación de un hecho que, por su naturaleza, lo vuelve complejo. Al momento de llegar al lugar del hecho, tomamos el rol de coordinadores y orientamos el trabajo que lleva a cabo mancomunadamente con Policía Científica", explica J.
Entre sus funciones están identificar las evidencias y reconstruir las acciones que llevaron a cabo los implicados. "En lo que respecta a la investigación, tratamos de mimetizarnos de acuerdo al lugar y al hecho que estamos investigando. El homicidio, por ejemplo, no se da exclusivamente en un solo ámbito social: puede producirse en un lugar de clase media, alta o baja. Además, tienen todos sus características: pueden ser en ocasión de robo o por cuestiones sentimentales, entre otras. A través de la experiencia y de la capacitación, uno obtiene conocimientos sobre cómo encarar estos trabajos", indicó el detective.
Además, los especialistas tienen la función de conversar con los testigos clave. "A través de distintas técnicas de entrevista, se pueden obtener datos necesarios para dilucidar el hecho. Estamos capacitados con conocimientos de psicología, criminología y sociología. Sabemos cómo observar a la persona al momento de la entrevista. Los gestos y los movimientos del cuerpo dan señales que permiten saber si la persona está segura o no de lo que dice", afirmó J.
Uno mira, el otro habla
En varios interrogatorios, por una cuestión estratégica, participan tanto J. como E. "Uno de los dos es el que formula las preguntas. Hay varias cuestiones que deben ser tenidas en cuenta. Por ejemplo, que el entrevistado no se disperse y que comprenda que es uno el que hace las preguntas. Mientras tanto, el otro presta sus sentidos y observa la conducta de la persona", señaló el detective.
La detective E. se especializa en casos en los cuales la víctima ha sufrido un delito sexual o requiere entrar en confianza para poder aportar datos que ayuden a los investigadores. "Esto requiere técnicas especiales, porque los testigos o las víctimas a veces no narran todo lo que sucedió. No porque no quieran, sino porque a veces es necesario utilizar métodos adecuados para que ellos puedan explayarse", explicó el comisario Hugo Cabeza, segundo jefe de la división. Por ejemplo, E. entrevistó a menores que sufrieron ataques del violador serial, y obtuvo datos sobre algunas características del delincuente. También investigó el homicidio de Enzo Ruiz, el chico de nueve años que el 28 de agosto fue asesinado en barrio San Carlos por su padre, quien luego se suicidó ahorcándose.
Los detectives también siguen de forma encubierta a sospechosos, si así lo dispone la Justicia, al mejor estilo hollywoodense. "Según las características del caso y de la persona que se debe seguir se tomarán ciertas medidas para trabajar. En ocasiones hay turnos de trabajo; en otras, por ejemplo, nos escalonamos", indicó J. Los detectives aclararon que, cuando regresaron a la provincia tras cursar la carrera en Córdoba, compartieron sus experiencias con sus compañeros. "Por cuestiones lógicas, no podemos enviar a todo el personal al mismo tiempo para que sea capacitado, así que cuando alguno viaja, imparte sus conocimientos al resto. Aunque no tengan el título de detectives, cualquiera de nuestros oficiales es competente para entrevistar a un testigo", señaló Gómez. Mientras su jefe habla, J. y E. lo observan con atención, como si estuvieran obsesionados por analizar cada palabra que alguien dice. No llevan puestos sobretodos ni sombreros ni fuman pipas, pero por su forma de actuar, es evidente que no son policías comunes.
Los nombres de los detectives no se publican a pedido del comisario, pues tienen que permanecer en el secreto debido al carácter de las misiones que les encomiendan. "No es beneficioso que la gente que investigamos conozca detalles de cómo funciona el área. Pero tenemos el personal adecuado para afrontar los trabajos que nos encomienda la Justicia", remarcó Gómez.
El detective J., quien trabajó casi 10 años en la sección Seguridad Personal, fue el primer tucumano en ser capacitado por la Escuela de Investigación del Crimen de Córdoba, en 2007. Su compañera, E., realizó la carrera un año después.
Ellos no tienen la estética del famoso Sherlock Holmes ni de otros personajes de la literatura policial. Pero su trabajo también es obtener datos mediante métodos especiales que requieren competencias específicas. "El detective está encargado de la investigación de un hecho que, por su naturaleza, lo vuelve complejo. Al momento de llegar al lugar del hecho, tomamos el rol de coordinadores y orientamos el trabajo que lleva a cabo mancomunadamente con Policía Científica", explica J.
Entre sus funciones están identificar las evidencias y reconstruir las acciones que llevaron a cabo los implicados. "En lo que respecta a la investigación, tratamos de mimetizarnos de acuerdo al lugar y al hecho que estamos investigando. El homicidio, por ejemplo, no se da exclusivamente en un solo ámbito social: puede producirse en un lugar de clase media, alta o baja. Además, tienen todos sus características: pueden ser en ocasión de robo o por cuestiones sentimentales, entre otras. A través de la experiencia y de la capacitación, uno obtiene conocimientos sobre cómo encarar estos trabajos", indicó el detective.
Además, los especialistas tienen la función de conversar con los testigos clave. "A través de distintas técnicas de entrevista, se pueden obtener datos necesarios para dilucidar el hecho. Estamos capacitados con conocimientos de psicología, criminología y sociología. Sabemos cómo observar a la persona al momento de la entrevista. Los gestos y los movimientos del cuerpo dan señales que permiten saber si la persona está segura o no de lo que dice", afirmó J.
Uno mira, el otro habla
En varios interrogatorios, por una cuestión estratégica, participan tanto J. como E. "Uno de los dos es el que formula las preguntas. Hay varias cuestiones que deben ser tenidas en cuenta. Por ejemplo, que el entrevistado no se disperse y que comprenda que es uno el que hace las preguntas. Mientras tanto, el otro presta sus sentidos y observa la conducta de la persona", señaló el detective.
La detective E. se especializa en casos en los cuales la víctima ha sufrido un delito sexual o requiere entrar en confianza para poder aportar datos que ayuden a los investigadores. "Esto requiere técnicas especiales, porque los testigos o las víctimas a veces no narran todo lo que sucedió. No porque no quieran, sino porque a veces es necesario utilizar métodos adecuados para que ellos puedan explayarse", explicó el comisario Hugo Cabeza, segundo jefe de la división. Por ejemplo, E. entrevistó a menores que sufrieron ataques del violador serial, y obtuvo datos sobre algunas características del delincuente. También investigó el homicidio de Enzo Ruiz, el chico de nueve años que el 28 de agosto fue asesinado en barrio San Carlos por su padre, quien luego se suicidó ahorcándose.
Los detectives también siguen de forma encubierta a sospechosos, si así lo dispone la Justicia, al mejor estilo hollywoodense. "Según las características del caso y de la persona que se debe seguir se tomarán ciertas medidas para trabajar. En ocasiones hay turnos de trabajo; en otras, por ejemplo, nos escalonamos", indicó J. Los detectives aclararon que, cuando regresaron a la provincia tras cursar la carrera en Córdoba, compartieron sus experiencias con sus compañeros. "Por cuestiones lógicas, no podemos enviar a todo el personal al mismo tiempo para que sea capacitado, así que cuando alguno viaja, imparte sus conocimientos al resto. Aunque no tengan el título de detectives, cualquiera de nuestros oficiales es competente para entrevistar a un testigo", señaló Gómez. Mientras su jefe habla, J. y E. lo observan con atención, como si estuvieran obsesionados por analizar cada palabra que alguien dice. No llevan puestos sobretodos ni sombreros ni fuman pipas, pero por su forma de actuar, es evidente que no son policías comunes.







