02 Septiembre 2009 Seguir en 
"Siempre estamos buscando apuntar lejos y no alto, no pensamos en tener un techo, y no estamos apurados por nada", dice sin prisa Tomás Taranto, cantante y guitarrista de Infierno 18. La banda, que empezó siendo un juego de niños cuando él, su primo Nicolás Taranto (batería y voz) y su amigo Sergio Munich (bajo y voz), tenían 10 años, acaba de lanzar su cuarto disco, "Ya era hora".
Tomás lo dice seguro, porque más allá de que roza los 20 años, tiene ya una larga experiencia en el terreno. "Cuando arrancamos éramos muy chicos, sin experiencia en grabar y sin embargo hicimos un buen disco. Claro que el segundo fue mejor, y el tercero más todavía...", cuenta en una entrevista telefónica con LA GACETA.
"Ahora le encontramos mejor la onda al sonido, conocíamos mejor el rumbo porque ya lo teníamos en la cabeza, y le pudimos dar una vuelta más de rosca en el estudio", confirma Tomás.
Evolución permanente
El músico retoma la idea de moverse a lo largo antes que a lo alto, y lo explica. "Buscamos progresar siempre, ampliar nuestros horizontes, y lo que alcanzamos es lo que esperábamos y más aún, aunque sabemos que nos falta demasiado todavía", dice con humildad.
"Lo que es seguro es que vamos a seguir haciendo esta, enamorar al público y enamorarnos de él... y algún día nos gustaría llenar estadios... ya veremos; por ahora seguiremos trabajando", anuncia el violero de la banda que obtuvo el premio "artista promesa" en los MTV Awards del año pasado.
El dice que las cosas se van dando con bastante naturalidad, y es así como espera que se amplíe el margen de acción dentro del país, para poder llegar a lugares donde todavía no tocó. "Lo nuestro, en vivo, es muy power, y por eso queremos llevar nuestra música a todos lados", señala el músico que, junto a sus compañeros, cuenta con el padrinazgo de León Gieco.
El "Ya era hora" del título del disco tiene que ver con muchas cosas, explica Tomás, y una de ellas era la necesidad de mostrar sus nuevos temas, y la manera de componer y de tocar que van puliéndose. Tiene, también, un guiño hacia adentro de la banda, y otro hacia afuera.
"Hay un renacer de parte de la movida, con música fresca y joven, que da ventajas para mostrarnos... y hay algo que está gestándose porque somos varias las bandas que venimos trabajando seriamente y con respeto, ampliando la base popular del rock; hay que ponerle onda, porque cuanto más grande sea la movida, más nos vamos a beneficiar todos", confirma antes de despedirse.
Infierno 18 tiene en agenda un show en Tucumán, aunque sin fecha todavía.
Tomás lo dice seguro, porque más allá de que roza los 20 años, tiene ya una larga experiencia en el terreno. "Cuando arrancamos éramos muy chicos, sin experiencia en grabar y sin embargo hicimos un buen disco. Claro que el segundo fue mejor, y el tercero más todavía...", cuenta en una entrevista telefónica con LA GACETA.
"Ahora le encontramos mejor la onda al sonido, conocíamos mejor el rumbo porque ya lo teníamos en la cabeza, y le pudimos dar una vuelta más de rosca en el estudio", confirma Tomás.
Evolución permanente
El músico retoma la idea de moverse a lo largo antes que a lo alto, y lo explica. "Buscamos progresar siempre, ampliar nuestros horizontes, y lo que alcanzamos es lo que esperábamos y más aún, aunque sabemos que nos falta demasiado todavía", dice con humildad.
"Lo que es seguro es que vamos a seguir haciendo esta, enamorar al público y enamorarnos de él... y algún día nos gustaría llenar estadios... ya veremos; por ahora seguiremos trabajando", anuncia el violero de la banda que obtuvo el premio "artista promesa" en los MTV Awards del año pasado.
El dice que las cosas se van dando con bastante naturalidad, y es así como espera que se amplíe el margen de acción dentro del país, para poder llegar a lugares donde todavía no tocó. "Lo nuestro, en vivo, es muy power, y por eso queremos llevar nuestra música a todos lados", señala el músico que, junto a sus compañeros, cuenta con el padrinazgo de León Gieco.
El "Ya era hora" del título del disco tiene que ver con muchas cosas, explica Tomás, y una de ellas era la necesidad de mostrar sus nuevos temas, y la manera de componer y de tocar que van puliéndose. Tiene, también, un guiño hacia adentro de la banda, y otro hacia afuera.
"Hay un renacer de parte de la movida, con música fresca y joven, que da ventajas para mostrarnos... y hay algo que está gestándose porque somos varias las bandas que venimos trabajando seriamente y con respeto, ampliando la base popular del rock; hay que ponerle onda, porque cuanto más grande sea la movida, más nos vamos a beneficiar todos", confirma antes de despedirse.
Infierno 18 tiene en agenda un show en Tucumán, aunque sin fecha todavía.







