Un chico de 15 años murió cuando se le desplomó encima una casa

En Villa Quinteros, el adolescente y un amigo de su misma edad habían sido contratados para derribar la vivienda por la propietaria.

CASI NADA EN PIE. La enorme casa construida con bloques de cemento cayó mientras tiraban abajo una pared. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
CASI NADA EN PIE. La enorme casa construida con bloques de cemento cayó mientras tiraban abajo una pared. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
29 Agosto 2009
CONCEPCION.- Un menor de 15 años murió aplastado y otro de la misma edad resultó gravemente herido ayer en Villa Quinteros al desplomarse una vieja casona, la que estaban demoliendo por encargo de la propietaria.
El accidente se produjo alrededor de las 9.30 en el paraje La Florida, ubicado dos kilómetros al oeste de Villa Quinteros. En el accidente murió instantáneamente Rodrigo Eugenio Moyano, domiciliado en la zona. Su amigo Walter Daniel Miranda, también de 15 años, sufrió lesiones muy delicadas. El sobreviviente fue socorrido por los lugareños de entre los escombros del edificio derrumbado. Tras ser asistido en el hospital de Monteros, Miranda fue derivado de urgencia al Hospital Padilla.
Según la Policía, ambos menores habían sido contratados días atrás por una mujer de la zona para que demolieran  la casona de su propiedad, que estaba abandonada desde hace años. "Estaba en mi casa trabajando en la huerta cuando escuché como una explosión. Enseguida  llegaron unos chicos asustados pidiendo ayuda. La casa en la que estaban trabajando Moyano y Miranda se había venido abajo y los dos  quedaron sepultados. Cuando llegamos con otros vecinos, Moyano estaba muerto. El otro chico estaba muy mal", comentó un lugareño que se identificó como Luis. "Esta era una casa abandonada y a mi hijo le pidieron que la desarmara", comentó, acongojado, Luis Alfredo Moyano, padre del chico fallecido. Los dos adolescentes habían comenzado a trabajar hacía dos días. Ya habían tirado abajo una parte lateral del edificio. Al parecer trabajaban en la parte posterior cuando se vino abajo toda la inmensa estructura restante. "Eran chicos laburantes, de familias humildes, pero sin la experiencia ni el conocimiento para realizar semejante trabajo. Fueron víctimas de la necesidad y la imprudencia", dijo un vecino que prefirió no identificarse.
LA GACETA intentó hablar infructuosamente con la propietaria de la casa derrumbada, identificada por la Policía como Elba Olea. Un allegado informó que la mujer, al enterarse de lo sucedido, resultó presa de un shock nervioso y permanecía sedada. En el caso tomó intervención de la Fiscalía de Instrucción de Monteros, a cargo de Mónica García de Targa. Según trascendió Olea será llamada a declarar. (C)


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