Condenaron al hermano de Marchisio por hurtar una moto

Recibió una pena de casi dos años de prisión, y aún debe seguir preso por otro caso.

PRESO. Un policía traslada a Carlos Marchisio tras el juicio abreviado. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
PRESO. Un policía traslada a Carlos Marchisio tras el juicio abreviado. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
28 Agosto 2009
"Este no es el mejor año para mí. A Sergio (Marchisio) lo quieren dejar pegado con el tema del aeropuerto, y ahora pasa esto con Carlos (Marchisio). Para colmo, mi mamá está internada muy grave. Lo estoy pasando muy mal".
El semblante de Florencio Marchisio no era el mejor ayer a la mañana. El hombre, que vive de una cortadora de ladrillos que tiene en Las Talitas, es padre de los hermanos Marchisio, que están alojados en el área de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. Sergio, de 31 años, es investigado por el asalto perpetrado en el aeropuerto el 23 de julio. Carlos, de 27, fue condenado ayer por la Sala V, luego de un juicio abreviado, a un año y ocho meses de prisión por hurto de motovehículo. Además, está purgando una condena de seis años por robo agravado, dictada recientemente por la sala VI. "Creo que la Justicia toma de punto a gente que no tiene tantos recursos. Pero nosotros somos gente trabajadora", dijo Florencio.

Aprovechó un descuido

El 18 de agosto a las 13.30, Alfredo Laureano Rivera dejó estacionada su Motomel 150cc nueva -con la llave puesta- en la vereda de calle Venezuela al 300, en Villa 9 de Julio.
Según el expediente, Carlos Marchisio aprovechó que el dueño del vehículo estaba cobrando un dinero para robar la moto.
Cuatro días después, personal de Patrulla Urbana arrestó al muchacho cerca de la escuela Julio Corso, en barrio Soeme. Carlos tenía el rodado en su poder, y Rivera lo reconoció como propio.
Pese a que aseguraba haberle comprado la moto a un tal "Cabezón", Marchisio no pudo probarlo, por lo que la investigación, llevada a cabo por el fiscal Carlos Albaca, llegó rápidamente a su fin.
Ante los vocales de la Sala V, Alfredo Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Julio Espíndola Aráoz, el fiscal de Cámara, Daniel Marranzino, y el defensor del imputado, Roberto Flores, acordaron llevar a cabo un juicio abreviado, después de que Marchisio se declarara culpable.
Luego de que concluyó el proceso, Carlos salió del auditorio, besó a su pareja en la boca, saludó a sus padres y se marchó -escoltado por policías- rumbo a al penal de Villa Urquiza. Allí lo esperaba su hermano.

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