28 Agosto 2009 Seguir en 
HYANNIS PORT, EEUU.- Estados Unidos se preparaba ayer para dar el último adiós al senador demócrata Edward Ted Kennedy, cuyo fallecimiento el martes, a causa de un cáncer cerebral, marcó el fin de una dinastía y de una era de dramáticos cambios en la política estadounidense. Todos los edificios gubernamentales tenían las banderas a media asta, al igual que muchos hogares del balneario Hyannis Port, en la costa de Massachusetts, donde el veterano senador murió el martes a los 77 años. Los miembros del clan Kennedy escoltaron ayer su féretro, en un cortejo hasta su ciudad natal de Boston. Miles de personas saludaron el paso de la caravana hasta la biblioteca presidencial John F. Kennedy, donde velan sus restos.
Mañana, luego de una misa, el gigante del partido Demócrata será sepultado en el cementerio nacional de Arlington, en una colina en las afueras de Washington, cerca de sus hermanos John F. y Robert.
El fallecimiento del "león liberal" del Senado, donde sirvió durante 47 años, pone fin al dominio de medio siglo de su familia en el partido Demócrata y deja a Barack Obama desolado, sin un aliado crucial en una dura batalla en el Congreso para aprobar una reforma del sistema de salud estadounidense. El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick (demócrata), declaró que está dispuesto a nombrar rápidamente a un sucesor temporario de Kennedy, para lo cual precisa una modificación de la ley del Estado. Durante la semana pasada, Kennedy había solicitado modificar las normas vigentes para que se ocupara su escaño, a fin de cubrir la vacante lo más pronto posible. La ley del Estado establece que tienen que pasar cinco meses desde que se produce una baja en Washington para que se pueda celebrar una elección especial para cubrir el puesto. Demasiado tiempo, que Ted no pudo acortar con su pedido de cambiar la norma. Sabía que esos meses serán álgidos y cruciales para la reforma, y que con su muerte los demócratas perdían el mágico número de 60 escaños, que impide prácticas que obstaculizan la aprobación de leyes. Cabe señalar que esta ley estatal había sido modificada en 2004, precisamente para evitar que el entonces gobernador demócrata nombrara a un republicano para el Senado en el caso de que John Kerry, en aquel entonces candidato presidencial, ganara la elección.
En su nombre
Así las cosas, se abre la gran duda sobre el futuro de la que fue una de las principales y la última batalla del patriarca demócrata. Los frentes están divididos entre los que consideran que su deceso podrá dar un impulso a la reforma integran del sistema de salud, estancada en el Congreso en medio de acalorados debates, para honrar su memoria, y los que creen que su ausencia en los pasillos del Capitolio le dará el tiro de gracia al tema que constituye también el principal punto de la agenda del presidente Obama. "Tengamos un debate civilizado sobre la reforma que, espero, cuando el proyecto sea ley, lleve su nombre en honor a su compromiso para garantizar asistencia sanitaria a cada estadounidense", pidió el senador demócrata Robert Byrd. "Quizás la muerte de Ted nos recuerde que tenemos un trabajo por hacer, tal como él habría hecho", agregó el senador demócrata Christopher Dodd, que sustituyó a Kennedy como titular del comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones.
Pero el senador republicano y ex candidato presidencial, John McCain, replicó: "podría ser, pero habría que cambiar el modo en que se han estado haciendo las cosas, y el hecho es que no ha habido verdaderas negociaciones; no el tipo de negociaciones que yo tuve con el senador Kennedy en muchos temas", lamentó el antiguo contrincante de Obama. McCain hacía alusión así a la capacidad de Ted de negociar con los dos partidos para alcanzar la fórmula del "bipartisanismo" que tanto gusta evocar a los políticos en Washington. El diario "The New York Times" recordó una entrevista del senador republicano Orrin Hatch, en la que afirmó que Kennedy era el único que podía unir todos los intereses demócratas en una vía bipartidista, tal como reclaman los republicanos en el espinoso tema de la reforma. (DPA)
Mañana, luego de una misa, el gigante del partido Demócrata será sepultado en el cementerio nacional de Arlington, en una colina en las afueras de Washington, cerca de sus hermanos John F. y Robert.
El fallecimiento del "león liberal" del Senado, donde sirvió durante 47 años, pone fin al dominio de medio siglo de su familia en el partido Demócrata y deja a Barack Obama desolado, sin un aliado crucial en una dura batalla en el Congreso para aprobar una reforma del sistema de salud estadounidense. El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick (demócrata), declaró que está dispuesto a nombrar rápidamente a un sucesor temporario de Kennedy, para lo cual precisa una modificación de la ley del Estado. Durante la semana pasada, Kennedy había solicitado modificar las normas vigentes para que se ocupara su escaño, a fin de cubrir la vacante lo más pronto posible. La ley del Estado establece que tienen que pasar cinco meses desde que se produce una baja en Washington para que se pueda celebrar una elección especial para cubrir el puesto. Demasiado tiempo, que Ted no pudo acortar con su pedido de cambiar la norma. Sabía que esos meses serán álgidos y cruciales para la reforma, y que con su muerte los demócratas perdían el mágico número de 60 escaños, que impide prácticas que obstaculizan la aprobación de leyes. Cabe señalar que esta ley estatal había sido modificada en 2004, precisamente para evitar que el entonces gobernador demócrata nombrara a un republicano para el Senado en el caso de que John Kerry, en aquel entonces candidato presidencial, ganara la elección.
En su nombre
Así las cosas, se abre la gran duda sobre el futuro de la que fue una de las principales y la última batalla del patriarca demócrata. Los frentes están divididos entre los que consideran que su deceso podrá dar un impulso a la reforma integran del sistema de salud, estancada en el Congreso en medio de acalorados debates, para honrar su memoria, y los que creen que su ausencia en los pasillos del Capitolio le dará el tiro de gracia al tema que constituye también el principal punto de la agenda del presidente Obama. "Tengamos un debate civilizado sobre la reforma que, espero, cuando el proyecto sea ley, lleve su nombre en honor a su compromiso para garantizar asistencia sanitaria a cada estadounidense", pidió el senador demócrata Robert Byrd. "Quizás la muerte de Ted nos recuerde que tenemos un trabajo por hacer, tal como él habría hecho", agregó el senador demócrata Christopher Dodd, que sustituyó a Kennedy como titular del comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones.
Pero el senador republicano y ex candidato presidencial, John McCain, replicó: "podría ser, pero habría que cambiar el modo en que se han estado haciendo las cosas, y el hecho es que no ha habido verdaderas negociaciones; no el tipo de negociaciones que yo tuve con el senador Kennedy en muchos temas", lamentó el antiguo contrincante de Obama. McCain hacía alusión así a la capacidad de Ted de negociar con los dos partidos para alcanzar la fórmula del "bipartisanismo" que tanto gusta evocar a los políticos en Washington. El diario "The New York Times" recordó una entrevista del senador republicano Orrin Hatch, en la que afirmó que Kennedy era el único que podía unir todos los intereses demócratas en una vía bipartidista, tal como reclaman los republicanos en el espinoso tema de la reforma. (DPA)







