23 Agosto 2009 Seguir en 
CARACAS.- Miles de venezolanos personas participaron ayer en dos marchas rivales en Caracas, organizadas para repudiar o respaldar una polémica nueva ley de educación que, según la oposición, aumenta el control del presidente, Hugo Chávez, sobre escuelas y universidades.
Cientos de chavistas con sus típicas vestimentas rojas bailaban en el centro de la capital, frente al Parlamento, mientras los detractores de la ley, muchos con prendas blancas, marchaban por una de las principales avenidas de Caracas.
Cerca del mediodía, la concentración opositora fue repelida por la Policía con gases lacrimógenas, chorros de agua y disparos de perdigones, tras un intento de un grupo de estudiantes de sortear una barricada que les impedía llegar hasta la sede legislativa. Hubo corridas y fuertes roces entre policías y manifestantes. Según voceros estudiantiles, varias personas resultaron heridas por las perdigonadas.
La educación es uno de los temas de mayor sensibilidad del país. Un intento previo de reformar la escolaridad produjo gigantescas protestas, en medio de un clima de tensión política que en 2002 culminó en un corto golpe de Estado contra Chávez. La nueva ley, aprobada en una única lectura por el Parlamento la semana pasada, permite que los consejos comunales oficialistas tengan un papel importante en las operaciones de las escuelas y universidades.
Educación "a la cubana"
La norma también dice que el sistema educativo deberá guiarse por la llamada doctrina bolivariana. Chávez describe su propio gobierno como "Revolución Bolivariana" inspirada en las ideas del héroe patrio Simón Bolívar, pero los críticos afirman que la ley prevé una educación ideológica inspirada en el comunismo cubano. El Ejecutivo alega que la legislación asegura el ingreso justo al sistema educativo en la nación petrolera y garantiza el libre pensamiento. "Este instrumento permite, en el caso de la educación universitaria, el derecho a ingresar al sistema sin que nadie les tenga que estar haciendo pruebas. Esta es una ley que da inclusión", dijo eufórico el ministro de Educación, Luis Acuña.
Chávez está comprometido con fortalecer la presencia del Estado en la vida del país. Incluso está apresurando la redacción de más de una docena de leyes para regular la economía, el trabajo y el comercio, aprovechándose de la casi nula oposición parlamentaria.
El Episcopado y las autoridades universitarias se oponen a la ley. La Iglesia dice que se verán obligados a reducir la educación religiosa y que la norma elimina la obligación del Estado de subsidiar los colegios privados con participación eclesiástica en las zonas pobres. (Reuters)
Cientos de chavistas con sus típicas vestimentas rojas bailaban en el centro de la capital, frente al Parlamento, mientras los detractores de la ley, muchos con prendas blancas, marchaban por una de las principales avenidas de Caracas.
Cerca del mediodía, la concentración opositora fue repelida por la Policía con gases lacrimógenas, chorros de agua y disparos de perdigones, tras un intento de un grupo de estudiantes de sortear una barricada que les impedía llegar hasta la sede legislativa. Hubo corridas y fuertes roces entre policías y manifestantes. Según voceros estudiantiles, varias personas resultaron heridas por las perdigonadas.
La educación es uno de los temas de mayor sensibilidad del país. Un intento previo de reformar la escolaridad produjo gigantescas protestas, en medio de un clima de tensión política que en 2002 culminó en un corto golpe de Estado contra Chávez. La nueva ley, aprobada en una única lectura por el Parlamento la semana pasada, permite que los consejos comunales oficialistas tengan un papel importante en las operaciones de las escuelas y universidades.
Educación "a la cubana"
La norma también dice que el sistema educativo deberá guiarse por la llamada doctrina bolivariana. Chávez describe su propio gobierno como "Revolución Bolivariana" inspirada en las ideas del héroe patrio Simón Bolívar, pero los críticos afirman que la ley prevé una educación ideológica inspirada en el comunismo cubano. El Ejecutivo alega que la legislación asegura el ingreso justo al sistema educativo en la nación petrolera y garantiza el libre pensamiento. "Este instrumento permite, en el caso de la educación universitaria, el derecho a ingresar al sistema sin que nadie les tenga que estar haciendo pruebas. Esta es una ley que da inclusión", dijo eufórico el ministro de Educación, Luis Acuña.
Chávez está comprometido con fortalecer la presencia del Estado en la vida del país. Incluso está apresurando la redacción de más de una docena de leyes para regular la economía, el trabajo y el comercio, aprovechándose de la casi nula oposición parlamentaria.
El Episcopado y las autoridades universitarias se oponen a la ley. La Iglesia dice que se verán obligados a reducir la educación religiosa y que la norma elimina la obligación del Estado de subsidiar los colegios privados con participación eclesiástica en las zonas pobres. (Reuters)







