Los estadounidenses van perdiendo la fe en Obama

En los últimos meses, el apoyo popular cayó del 60% al 49%. El déficit y el sistema de salud son dos pesadillas para el jefe de Estado. Críticas por el sitio elegido para un descanso.

DE PELICULA. El rostro de Obama semeja una máscara.
DE PELICULA. El rostro de Obama semeja una máscara.
22 Agosto 2009
WASHINGTON.- A pocos días de un previsto viaje de vacaciones a la exclusiva isla de Martha's Vineyard, en la costa este de EEUU, el presidente Barack Obama parece haber perdido gran parte de la confianza de los estadounidenses, preocupados por el futuro de la reforma del sistema de salud y por el creciente déficit fiscal. En el plano externo, las cosas no están mejor, especialmente en Irak y en Afganistán, donde la actividad de las guerrillas islámicas es cada vez más intensa.
Según encuestas recientes, menos de la mitad de los estadounidenses, un 49%, dijo creer que el presidente tomará las decisiones correctas en las cuestiones nacionales, comparado con un 60% que pensaba esto cuando Obama cumplió 100 días en la Casa Blanca. La aprobación general de Obama es de 57%, 12 puntos menos que en su pico, en abril. Además, un 53% % de los consultados desaprueba la forma en que maneja el déficit fiscal y su plan de reformar el sistema de salud.

Cruz esvástica
Obama afronta una profunda división en el país por su intención de extender la cobertura médica a 50 millones de personas, en su mayoría pobres, y achicar los costos del sistema. Desconocidos pintaron una cruz esvástica en la oficina de un diputado demócrata. También aparecieron afiches con el rostro de Obama semejante al de Adolf Hitler. Hasta se realizó un filme que muestra a Obama como un agente de la elite financiera. En busca de encauzar el debate, el presidente defendió el miércoles su plan ante un periodista radial conservador y al grueso de sus seguidores más progresistas, y tuvo que rechazar la queja de un partidario de que estaba "cediendo un poquito" ante las críticas. Horas después, líderes demócratas del Congreso amenazaron con una rebelión porque el presidente se negó a decir que cualquier ley de reforma que se apruebe deberá contemplar la opción de una cobertura médica estatal.
Obama insistió en que quiere una ley también aceptable para los republicanos. Estos dicen que la reforma costará demasiada plata -1 billón de dólares- a un Estado con un déficit ya exorbitante y llevará a la quiebra de prestadoras privadas que no podrán competir con la opción pública, alternativa que Obama parece esquivar, lo que molesta a los demócratas más progresistas.
Por otra parte, abundan las críticas por el destino elegido por Obama para pasar una semana de descanso. La isla en cuestión es paraíso de ricos y famosos. "El pueblo lo está observando, señor presidente. Seguirá su ejemplo", apuntó Robert Guttman, director del centro de política y relaciones exteriores en la Universidad Johns Hopkins. (Reuters)

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