Casi 100 muertes causó una oleada de atentados en Irak

Grupos insurgentes atacaron edificios del gobierno con camiones bomba y morteros. Ninguna organización se adjudicó la masacre. Más de 500 heridos. Sospechan de redes del entorno del proscripto partido Baath, de Saddam Hussein.

INCOMUNICADO. Uno de los puentes que conectan Bagdad con el norte del país quedó destruido por la explosión de una bomba de alto poder. AFP
INCOMUNICADO. Uno de los puentes que conectan Bagdad con el norte del país quedó destruido por la explosión de una bomba de alto poder. AFP
20 Agosto 2009
BAGDAD.- Al menos 97 personas murieron en Bagdad y casi 600 resultaron heridas en la peor serie de atentados perpetrada en lo que va de año en Irak. En el transcurso de una hora estallaron camiones bomba y llovieron proyectiles de mortero y otros artefactos explosivos en varias zonas de la ciudad.
El objetivo de los ataques coordinados, con un mínimo de diez explosiones, fueron edificios gubernamentales y zonas residenciales. Un camión bomba estalló ante el garaje del Ministerio de Relaciones Exteriores, en un extremo de la Zona Verde, el área de Bagdad más protegida donde se hallan los edificios gubernamentales y las embajadas. La onda expansiva reventó ventanas del edificio que alberga al Parlamento y del cercano Hotel Rashid. Otras explosiones y proyectiles de mortero tuvieron como objetivo los Ministerios de Comercio, Sanidad, Educación y Construcción, así como varios barrios residenciales.
Las autoridades  desactivaron un vehículo cargado con una tonelada de explosivos. En el barrio de Mansur arrestaron sospechosos que transportaban cargas explosivas. En las inmediaciones del Ministerio de Finanzas quedó tras la explosión una imagen de devastación: automóviles en llamas, escombros y heridos por todas partes pidiendo ayuda.

Falla de seguridad
Cuando se inició la serie de explosiones, las calles de Bagdad se hallaban llenas de gente haciendo compras ante la cercanía del Ramadán, el mes de ayuno musulmán que se inicia esta semana. El atentado contra la sede de la Cancillería fue el que mayor  perplejidad causó, ya que la Zona Verde, situada en la orilla oeste del Tigris, alberga el barrio gubernamental y la embajada de Estados Unidos. El lugar está vigilado por las fuerzas iraquíes desde fines de junio, tras la retirada de las tropas estadounidenses de las ciudades y zonas habitadas. Los ataques  habían sido escasos hasta entonces, por lo que hay sospechas de que existen vacíos de seguridad. Nadie ha asumido la autoría de los ataques y las autoridades apuntan a redes del entorno del proscrito Partido Baath de Saddam Hussein.
Fue la serie más sangrienta en lo que va de año. En atentados similares murieron en junio 72 personas en la localidad de Tasa y 62 en el barrio chiíta de Sadr City. Otras 65 habían muerto en abril en Kadhimiya. Los atentados coincidieron con el sexto aniversario de un  ataque con bomba a la sede de la  ONU, que mató a  22 personas y supuso el primer gran ataque tras la invasión de las fuerzas extranjeras dirigidas por EEUU. (DPA)

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