10 Marzo 2003 Seguir en 
LONDRES.- Los estrategas del Pentágono y de Gran Bretaña planearon la toma de Bagdad mediante una operación relámpago de paracaidistas en el aeropuerto internacional de la capital, que lleva el nombre del presidente iraquí, Saddam Hussein. Este tipo de ataque, no puesto en práctica desde la II Guerra Mundial, comenzaría 72 horas después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, dé la orden de invadir Irak, algo que podría suceder esta misma semana. A la acción de los paracaidistas le precederá un ataque masivo con el lanzamiento de unas 3.000 bombas sobre la capital en el lapso de 48 horas.
Los paracaidistas británicos de la 16 Brigada de Asalto Aéreo apoyarían a los soldados estadounidenses de las divisiones aerotransportadas 101 y 82 en un asalto sobre el aeropuerto, afirma un diario británico que no cita fuentes. La guerra comenzaría con varias oleadas de misiles de crucero, seguidas por bombardeos y ataques contra los centros de mando iraquíes, para dar paso al asalto de paracaidistas desde una altura de 75 metros.
Esperanza en Turquía
La mayor fuerza aliada, formada por dos divisiones estadounidenses de 25.000 hombres, entrará en el sur de Irak desde Kuwait mientras que la III brigada británica de comandos, junto con marines estadounidense, llevará a cabo un ataque contra la segunda ciudad iraquí, Bassora. Los estadounidenses, según la prensa británica, siguen confiando en que el Parlamento turco autorizará finalmente el paso, a través de su territorio, de divisiones de infantería blindada para abrir un frente norte en el escenario del conflicto.
Hombres de Bin Laden
Un informe de la CIA vaticinó que grupos terroristas presentes en Irak, entre ellos la red Al Qaeda, se preparan para lanzar una serie de ataques contra las fuerzas militares norteamericanas luego de la invasión. El informe, que será publicado hoy por el diario "The New York Times", indica que existen elementos para creer que, una vez vencida la resistencia militar iraquí, las fuerzas estadounidenses y británicas deberán afrontar una serie de ataques terroristas, que buscarían impedir el objetivo de controlar y estabilizar el país. En el documento, la CIA indica que los grupos utilizarán explosivos y "toxinas", y sostiene que ya se encuentra en Irak una célula operativa de Al Qaeda, compuesta por veinte personas que se habrían distribuido en Bagdad y en las ciudades del norte, Erbil y Mosul.
Dudosa conexión
El coordinador, según el servicio de Inteligencia estadounidense, sería Abu Musab Al Zarqawi, un presunto exponente de la organización que lidera Osama Bin Laden y que, según Washington, es un posible nexo entre el régimen iraquí y Al Qaeda. Estados Unidos y el Reino Unido insistieron permanentemente en los vínculos entre Hussein y Bin Laden, pese a las desmentidas de Bagdad. Incluso, expertos de la CIA afirmaron que, hasta hoy, no existe ningún indicio que avale las acusaciones de Washington y de Londres. (Especial)
ANALISIS
Midiendo riesgos
Por Birthe Blechschmidt
PARIS.- El presidente de Francia, Jacques Chirac, está firmemente decidido a oponer resistencia a EE.UU. en el conflicto de Irak. Con la propuesta de una cumbre de crisis, él mismo quiere subirse al ring cuando Washington trate de imponer -el martes o miércoles- una votación de la segunda resolución en el Consejo de Seguridad, que establece que Irak debe desarmarse antes del 17. Pero, como una bofetada en la cara, EE.UU. dijo no a la posible cumbre en la que Chirac tendría de su lado a Alemania, Rusia y China.
Chirac quiere evitar a toda costa que Washington emprenda por sí solo una guerra, sin la aprobación del Consejo de Seguridad. Ello significaría un debilitamiento de la ONU y un precedente para el resto de los problemas geopolíticos, desde Corea del Norte hasta el conflicto palestino-israelí. París se muestra decidido incluso a utilizar su derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, los diplomáticos del Sena esperan poder evitar finalmente una confrontación con "los amigos norteamericanos", ya que Chirac sabe cuál es el riesgo de un veto y el aislamiento asociado a él. (DPA)
Los paracaidistas británicos de la 16 Brigada de Asalto Aéreo apoyarían a los soldados estadounidenses de las divisiones aerotransportadas 101 y 82 en un asalto sobre el aeropuerto, afirma un diario británico que no cita fuentes. La guerra comenzaría con varias oleadas de misiles de crucero, seguidas por bombardeos y ataques contra los centros de mando iraquíes, para dar paso al asalto de paracaidistas desde una altura de 75 metros.
Esperanza en Turquía
La mayor fuerza aliada, formada por dos divisiones estadounidenses de 25.000 hombres, entrará en el sur de Irak desde Kuwait mientras que la III brigada británica de comandos, junto con marines estadounidense, llevará a cabo un ataque contra la segunda ciudad iraquí, Bassora. Los estadounidenses, según la prensa británica, siguen confiando en que el Parlamento turco autorizará finalmente el paso, a través de su territorio, de divisiones de infantería blindada para abrir un frente norte en el escenario del conflicto.
Hombres de Bin Laden
Un informe de la CIA vaticinó que grupos terroristas presentes en Irak, entre ellos la red Al Qaeda, se preparan para lanzar una serie de ataques contra las fuerzas militares norteamericanas luego de la invasión. El informe, que será publicado hoy por el diario "The New York Times", indica que existen elementos para creer que, una vez vencida la resistencia militar iraquí, las fuerzas estadounidenses y británicas deberán afrontar una serie de ataques terroristas, que buscarían impedir el objetivo de controlar y estabilizar el país. En el documento, la CIA indica que los grupos utilizarán explosivos y "toxinas", y sostiene que ya se encuentra en Irak una célula operativa de Al Qaeda, compuesta por veinte personas que se habrían distribuido en Bagdad y en las ciudades del norte, Erbil y Mosul.
Dudosa conexión
El coordinador, según el servicio de Inteligencia estadounidense, sería Abu Musab Al Zarqawi, un presunto exponente de la organización que lidera Osama Bin Laden y que, según Washington, es un posible nexo entre el régimen iraquí y Al Qaeda. Estados Unidos y el Reino Unido insistieron permanentemente en los vínculos entre Hussein y Bin Laden, pese a las desmentidas de Bagdad. Incluso, expertos de la CIA afirmaron que, hasta hoy, no existe ningún indicio que avale las acusaciones de Washington y de Londres. (Especial)
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Midiendo riesgos
Por Birthe Blechschmidt
PARIS.- El presidente de Francia, Jacques Chirac, está firmemente decidido a oponer resistencia a EE.UU. en el conflicto de Irak. Con la propuesta de una cumbre de crisis, él mismo quiere subirse al ring cuando Washington trate de imponer -el martes o miércoles- una votación de la segunda resolución en el Consejo de Seguridad, que establece que Irak debe desarmarse antes del 17. Pero, como una bofetada en la cara, EE.UU. dijo no a la posible cumbre en la que Chirac tendría de su lado a Alemania, Rusia y China.
Chirac quiere evitar a toda costa que Washington emprenda por sí solo una guerra, sin la aprobación del Consejo de Seguridad. Ello significaría un debilitamiento de la ONU y un precedente para el resto de los problemas geopolíticos, desde Corea del Norte hasta el conflicto palestino-israelí. París se muestra decidido incluso a utilizar su derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, los diplomáticos del Sena esperan poder evitar finalmente una confrontación con "los amigos norteamericanos", ya que Chirac sabe cuál es el riesgo de un veto y el aislamiento asociado a él. (DPA)







