Hasta los peluqueros más exclusivos se ven obligados a aplicar un recorte a sus tarifas

La desocupación llevó a que proliferen las peluquerías que cobran barato y desató una competencia salvaje. Menos de $ 5 el corte.

10 Marzo 2003
La competencia salvaje que provocó la desocupación, sumada a la caída del poder adquisitivo, obligó a los peluqueros más cotizados a bajar sus tarifas. Algunos de ellos sufrieron la pérdida del 50% de su clientela, porque un gran sector del público masculino se conforma ahora con los servicios de "coiffeurs" que cobran menos de $ 5 el corte de pelo.
Por el lado de las mujeres, muchas se resignaron a abandonar a su estilista favorito o lo visitan cada dos o tres meses. En tanto, mantienen su peinado con la ayuda de un peluquero de barrio o mediante el "autoservicio", una tendencia que crece a medida que salen a la venta múltiples accesorios hogareños.
"Cuando llegué a Tucumán, hace 25 años, los peluqueros nos poníamos de acuerdo y cobrábamos más o menos lo mismo. Ahora, en cambio, la tarifa está en el piso porque mucha gente se ve obligada por la necesidad a cobrar $ 4 o menos por un corte de pelo", comentó Miguel Minuto, quien considera que el precio promedio oscila entre $ 8 y $ 10, aunque en pleno centro hay "coiffeurs" que cobran $ 4.

Costos fijos
Entre los insumos más costosos que debe afrontar hoy una peluquería figura la televisión por cable, elemento infaltable en una sala de espera. "$ 44 mensuales es una aberración", opinó Minuto, quien calcula los costos fijos de su actividad en unos $ 15 diarios (cerca de $ 400 al mes), sin incluir el valor del alquiler.
"Con una tarifa de $ 15, unos siete cortes por día eran un buen promedio. Pero aquel que cobraba $ 10 y no ha mejorado el servicio, no encuentra otra salida que bajar a $ 5 para tratar de sobrevivir", indicó Pepe Bollea, presidente de la Sociedad de Peluqueros. Según él estima, habría unos 6.000 peluqueros en actividad en la provincia, aunque en la agrupación que los nuclea hay menos de 100 socios. Es un indicador de la gran informalidad que registra la actividad.
Por otro lado, las casas de venta de insumos de peluquería han visto incrementarse su clientela de público particular, que adquiere productos y accesorios para aplicárselos en casa. "Eso nos quita trabajo a nosotros -advirtió Freddy García-. Le venden la tintura, la ampollita para después de la tintura, la otra para después del lavado, el acondicionador... todos los productos. Y la clienta se va contenta porque en vez de gastar $ 30 en la peluquería, gasta $ 10 y se lo hace en la casa. Lo que nunca van a reemplazar es el corte".
El estilista reveló que a diario debe ocuparse de "arreglar" los cortes que hacen otros peluqueros. "Porque no saben o se quedaron en el tiempo", dijo. Y alertó acerca de los riesgos del mal uso de los accesorios hogareños para el pelo.
A pesar de que mantiene los mismos precios desde 1990, García no pudo abaratar sus costos. "La tintura que costaba $ 5 ahora vale $ 12,80. A eso hay que sumarle otros insumos. Yo cobro $ 26 por ese servicio -indicó-. Tengo una recepcionista en la caja, me cuesta $ 0,40 el lavado de cada toalla, $ 1 el lavado del kimono... Me ofrecen tinturas de $ 2, pero no puedo hacerles eso a mis clientas".

Desfase de precios
Tras ver disminuir el trabajo un 50% desde la devaluación, García implementó algunas promociones; pero asegura que ya no puede reducir los precios. El corte femenino en su salón cuesta $ 17 y el masculino $ 13. Son $ 2 menos que la tarifa de José Bautista "Bauchy" Lizárraga, quien considera que debería estar en los $ 20.
"Desde hace 10 años comenzaron a abundar las peluquerías baratas. Es producto de la desocupación, como en otros órdenes. Pero no sé cómo hacen para mantenerse cobrando $ 4", dijo Lizárraga, uno de los más destacados estilistas masculinos. Desde sus inicios (en los años 70) hasta la fecha, vio crecer la demanda del servicio de tintura entre los hombres. Y también reconoció que las mujeres ahora se tiñen más en casa.
"La coloración es una técnica muy difícil. Pocos peluqueros en Tucumán la saben hacer bien -destacó-. Por eso en la calle se ven tantas tonalidades feas, mal hechas".
En el rubro de la cosmética capilar, todo apunta a satisfacer la demanda del público que acude a buscar productos para renovar su pelo, con el asesoramiento del vendedor. Incluso algunas casas ofrecen el servicio de aplicación de una tintura, por ejemplo, en forma gratuita.
Los fabricantes no están generando productos nuevos, sino envases más pequeños para ponerlos de nuevo al alcance del consumidor. Los envases de un litro destinados a los profesionales son inaccesibles para el público que quiere la peluquería en casa.
"Por ejemplo, una silicona (acondicionador sin enjuague) que costaba $ 6 y se vendía muy bien, ahora cuesta $ 12,90. Así que sacaron un envase pequeño que vale $ 4,90. Se están achicando para que la gente compre, porque las cosas de $ 15 ya son inaccesibles", manifestó la vendedora Marilí Bullon.

Otra realidad
Un peluquero con cierta experiencia tiene grandes posibilidades de conseguir trabajo en los países desarrollados, sobre todo en la península Ibérica, hacia donde están emigrando numerosos tucumanos.
Según contó el joven César Sánchez (h), su padre -quien se fue hace seis meses- consiguió de inmediato un buen empleo. Contaba, eso sí, con la ciudadanía española.
"Está muy contento porque allá las cosas son distintas -dijo-. Hay una estabilidad que acá no existe. En Málaga, donde él está, se trabaja más en verano, porque es una zona turística cercana al Mediterráneo".
César Sánchez padre, de 56 años, se desempeña en una cadena de peluquerías ubicada en un shopping.
"Dice que allá hay una constante actualización y perfeccionamiento. Todos los salones son unisex y el peluquero hace todo, sin ayudantes -contó su hijo-. Un corte para caballero cuesta 7 euros y 10 para las damas".El empleado de peluquería, en España, gana un porcentaje de lo que hace más un sueldo básico.
"Instalar una peluquería propia no es tan fácil como aquí -agregó Sánchez-. Hace falta una gran inversión para ponerla bien completa, con empleados y una serie de requisitos".

Son los trabajadores más solicitados en España
Hay gran demanda de oficiales o ayudantes de peluquería en los salones de la península Ibérica
Los peluqueros y los ayudantes de peluquería figuran entre los trabajadores más solicitados en España, donde los establecimientos del rubro tienen grandes problemas para conseguir personal.
"Faltan trabajadores que quieran lavar cabezas y, más aún, que sepan cortar. Las peluquerías escasas de personal hacen cola en las escuelas y en las oficinas del INEM (Instituto Nacional de Empleo)", consigna una nota publicada en el diario "El Mundo".Cinco meses después de haber publicado un aviso pidiendo ayudante (hombre o mujer) adelantado de peluquería, un establecimiento céntrico de Madrid no había podido cubrir esa vacante.
"En todo este tiempo sólo nos han llamado tres personas. Dos mujeres ecuatorianas de 29 y 32 años y una peruana de 27. Desconocían las técnicas con las que trabajamos aquí y, a esas edades, es ya un poco tarde para ponerse a aprender", explicó Jesús, uno de los dueños del establecimiento, en la nota publicada por el diario.
Hoy existen en España algo más de 51.000 salones de peluquería, unos 3.000 menos que hace tres años. Pero los que cierran son los pequeños negocios; y los que abren, establecimientos de mayores dimensiones y pertenecientes a cadenas que, por lo general, emplean a muchas más personas: incluso más de 10.

Modos de vida
Los cambios en los modos de vida y en las tendencias se han traducido en que las visitas a las peluquerías sean menos frecuentes en España, según el diario.
"Si hace unas tres décadas un número considerable de mujeres acudía a las peluquerías semanalmente, hoy la media de visitas anuales es de 12", calcula. Pese a que los españoles cuentan con un nivel adquisitivo menor que, por ejemplo, los habitantes de Francia o de Inglaterra, la media de visitas anuales a la peluquería de estos es inferior (7 y 8.3, respectivamente), según datos de la Federación Española de Empresas de Peluquería (FEEP).

Oficio de inmigrantes
Entre ayudantes y oficiales, hacen falta entre 4.000 y 5.000 peluqueros en España, según reconoce la Asociación de Centros de Enseñanza de ese país. Esta ocupación no figura entre las que registran más contrataciones en la península (como las de albañil, cocinero, telefonista, vigilante, peón de industria manufacturera o trabajador agrícola), pero sí entre las que acaparan mayor número de demandas no satisfechas por falta de experiencia o formación profesional. Un buen peluquero gana como empleado entre 300.000 y 400.000 pesetas (U$S 2.000 a U$S 2.600). Un oficial con algunos años de experiencia, entre 1.000 y 1.300 dólares. Esta va camino de ser una de las ocupaciones relegadas a trabajadores inmigrantes.

Tamaño texto
Comentarios