10 Marzo 2003 Seguir en 
La sequía en la provincia ya causó estragos en la soja. Según el jefe de la sección Granos de la Estación Experimental, Mario Devani, sólo el sector sojero dejará de ganar este año U$S 35 millones por las pérdidas de lotes y de rendimientos que provocó la falta de agua en el cultivo.
El especialista indicó que de un total de 220.000 hectáreas que habían sido sembradas con soja en Tucumán, entre 20.000 y 25.000 hectáreas se perdieron completamente por la seca. Es por eso que en lugar de cosecharse unas 620.000 toneladas del grano, como se calculaba en un principio, apenas se obtendrían -si no prosigue la sequía- unas 380.000 toneladas de soja.
Lo más grave es que los productores no pueden esperar demasiadas mejoras climáticas, de acuerdo con un informe del director del Laboratorio Sudamericano de la Fundación Caldenius, Juan Minetti. "Es difícil que se revierta el actual cuadro de situación, porque estamos pasando el período de mayores probabilidades de lluvias, y ahora sólo quedan chaparrones aislados", advirtió. Precisamente, el especialista recalcó que las tormentas registradas en la noche del sábado último no tuvieron demasiada gravitación en los campos. "En la capital llovieron 36,5 milímetros y 14 milímetros en el aeropuerto", apuntó.
Alivio
Devani sostuvo que las precipitaciones de los últimos días llevaron alivio a la soja, especialmente a la ubicada en la zona del pedemonte tucumano, que presenta un estado de intermedio a bueno. "La que fue cultivada en la franja oriental está bastante afectada. La soja del este presenta una marcada pérdida de rendimientos", agregó.
El técnico de la Experimental dejó en claro que toda la soja de Tucumán perdió rindes por la seca, aunque en distintas magnitudes. "Los menos damnificados perdieron un 20%; hasta un 50 y 100% en el este", añadió.
Hizo hincapié en que nuevas lluvias favorecerían la siembra de los llamados "grupos largos" de soja. En el caso de los grupos más cortos, cuya cosecha ya comenzó, también muestran marcadas pérdidas de rindes.
Faltaría humedad en el otoño
La soja necesita abundante agua en dos etapas: al inicio de la siembra y en el momento de la floración de las plantas (donde luego se formarán las vainas con soja), que habitualmente se produce en febrero. La sequía registrada el mes pasado no podría haber llegado en peor momento para este cultivo.
La caña, hasta ahora, aguanta más, principalmente porque el nivel de precipitaciones en la provincia fue aceptable en diciembre y en enero. Sin embargo, la seca de febrero podría anticipar la maduración de las cañas, según el meteorólogo Juan Minetti. "En estos casos, la caña madura antes; pierde rendimientos culturales (toneladas por hectárea), pero gana rindes sacarinos", señaló. El especialista estimó entonces que no sería descabellado pensar que podría haber cañas tempranas este año.
Los azucareros confían en que los próximos meses serán ricos en precipitaciones para que repunte el crecimiento de las cañas. Pero Minetti pronosticó que el otoño no será lluvioso. "Tendremos entradas de aire frío a mediados de este mes, a mediados de abril y a mediados de mayo; no serán importantes las lluvias", aclaró.
Una buena para los azucareros es que el experto anticipó que no espera heladas este año. "Aparte de un golpe de frío a mediados de abril, no espero temperaturas muy bajas", sentenció.
El especialista indicó que de un total de 220.000 hectáreas que habían sido sembradas con soja en Tucumán, entre 20.000 y 25.000 hectáreas se perdieron completamente por la seca. Es por eso que en lugar de cosecharse unas 620.000 toneladas del grano, como se calculaba en un principio, apenas se obtendrían -si no prosigue la sequía- unas 380.000 toneladas de soja.
Lo más grave es que los productores no pueden esperar demasiadas mejoras climáticas, de acuerdo con un informe del director del Laboratorio Sudamericano de la Fundación Caldenius, Juan Minetti. "Es difícil que se revierta el actual cuadro de situación, porque estamos pasando el período de mayores probabilidades de lluvias, y ahora sólo quedan chaparrones aislados", advirtió. Precisamente, el especialista recalcó que las tormentas registradas en la noche del sábado último no tuvieron demasiada gravitación en los campos. "En la capital llovieron 36,5 milímetros y 14 milímetros en el aeropuerto", apuntó.
Alivio
Devani sostuvo que las precipitaciones de los últimos días llevaron alivio a la soja, especialmente a la ubicada en la zona del pedemonte tucumano, que presenta un estado de intermedio a bueno. "La que fue cultivada en la franja oriental está bastante afectada. La soja del este presenta una marcada pérdida de rendimientos", agregó.
El técnico de la Experimental dejó en claro que toda la soja de Tucumán perdió rindes por la seca, aunque en distintas magnitudes. "Los menos damnificados perdieron un 20%; hasta un 50 y 100% en el este", añadió.
Hizo hincapié en que nuevas lluvias favorecerían la siembra de los llamados "grupos largos" de soja. En el caso de los grupos más cortos, cuya cosecha ya comenzó, también muestran marcadas pérdidas de rindes.
La soja necesita abundante agua en dos etapas: al inicio de la siembra y en el momento de la floración de las plantas (donde luego se formarán las vainas con soja), que habitualmente se produce en febrero. La sequía registrada el mes pasado no podría haber llegado en peor momento para este cultivo.
La caña, hasta ahora, aguanta más, principalmente porque el nivel de precipitaciones en la provincia fue aceptable en diciembre y en enero. Sin embargo, la seca de febrero podría anticipar la maduración de las cañas, según el meteorólogo Juan Minetti. "En estos casos, la caña madura antes; pierde rendimientos culturales (toneladas por hectárea), pero gana rindes sacarinos", señaló. El especialista estimó entonces que no sería descabellado pensar que podría haber cañas tempranas este año.
Los azucareros confían en que los próximos meses serán ricos en precipitaciones para que repunte el crecimiento de las cañas. Pero Minetti pronosticó que el otoño no será lluvioso. "Tendremos entradas de aire frío a mediados de este mes, a mediados de abril y a mediados de mayo; no serán importantes las lluvias", aclaró.
Una buena para los azucareros es que el experto anticipó que no espera heladas este año. "Aparte de un golpe de frío a mediados de abril, no espero temperaturas muy bajas", sentenció.







