Las FARC quieren la paz

El líder de la guerrilla dijo que está dispuesto a negociar y le puso condiciones a Uribe. Una propuesta.

PRESION. Cano dijo que las FARC enfrentan la mayor contraofensiva por el respaldo de EEUU a Colombia. FOTO TOMADA DE NUKE.ALKEMIA.COM
PRESION. Cano dijo que las FARC enfrentan la mayor contraofensiva por el respaldo de EEUU a Colombia. FOTO TOMADA DE NUKE.ALKEMIA.COM
13 Agosto 2009

BOGOTA, Colombia.- El máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Alfonso Cano, anunció que el grupo guerrillero está dispuesto a iniciar una negociación de paz, incluso en una eventual reelección del actual presidente, Alvaro Uribe, si el Gobierno ofrece las garantías que faciliten las conversaciones.

El líder, en una entrevista que respondió por correo electrónico a la revista "Cambio", señaló que la agrupación no tienen ningún contacto con el mandatario, quien desde que asumió el poder en 2002 encabezó una dura contraofensiva. "Lo esencial son las concepciones políticas y los intereses que represente la persona que asuma el próximo período", reflexionó.

"Si sus convicciones están inundadas de violencia, guerra y autoritarismo, la confrontación persistirá y seguramente alcanzará nuevos niveles. Si existe una visión democrática, civilizada, patriótica y realista, la perspectiva será alentadora para Colombia", agregó.

Contrapartida
Uribe, quien lidera el Gobierno que más combatió militarmente a la guerrilla, a la que califica de terrorista y narcotraficante, indicó en abril que estaba dispuesto a iniciar un proceso de paz con las FARC si suspendían sus hostilidades por tres o cuatro meses como un gesto de buena voluntad.

Aunque las partes se declararon en condiciones de avanzar hacia las tratativas, aún no concretaron sus intensiones, que podrían sentar las bases de un acuerdo que permita poner fin al conflicto interno de más de cuatro décadas que sacude a la nación productora de café, petróleo y carbón.

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"Una salida civilizada no puede depender de la voluntad de una persona, por más poderosa que sea. Así que, independientemente de quién ocupe la presidencia, persistiremos en buscar soluciones políticas", insistió Cano.

Luego, remarcó la intención de las FARC de liberar al sub oficial del Ejército, Pablo Emilio Moncayo, secuestrado en la selva desde hace más de 11 años. "Hay que hablar, dialogar y ello significa espacio, garantías, medio ambiente, grandeza, tolerancia, voluntad y decisión", aseguró el líder.

Respaldo de EEUU
El mandatario colombiano, considerado el aliado más importante de Estados Unidos en América Latina, en momentos en que los gobernantes de izquierda ganan protagonismo, no anunció aún si buscará su segunda reelección consecutiva en los comicios de 2010.

El proyecto de referendo para habilitar esta posibilidad permanece estancando en el Congreso colombiano por problemas jurídicos, mientras que los simpatizantes del jefe de Gobierno exploran otras alternativas que le permitan ser candidato presidencial.

Cano, quien es definido por los analistas como el político de las FARC, admitió que el grupo enfrenta la más grande ofensiva  jamás vista en Latinoamérica, por el apoyo de Estados Unidos. Además, negó una crisis interna como consecuencia de los golpes recibidos como la muerte de importantes dirigentes rebeldes y la deserción de miles de combatientes.

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"Si la situación fuese de crisis, Uribe no habría invitado a los gringos a escalar su invasión. No lo considerarían", dijo Cano, refiriéndose a un acuerdo militar de Colombia con Washington que permitirá a efectivos norteamericanos usar bases en el país para operaciones antidrogas.

La decisión de Colombia después de que la administración del presidente Barack Obama terminara sus operaciones desde la base ecuatoriana de Manta desató fuertes críticas de Venezuela y de Bolivia, mientras que otros países de se mostraron respetuosos.

A propósito, Cano negó que las FARC hayan recibido lanzacohetes de Venezuela, como lo denunció Bogotá, y desmintió un respaldo económico a la campaña electoral del presidente de Ecuador, Rafael Correa.

"Se trata de cocinar las condiciones para justificar la entrega de la soberanía nacional de Colombia a Washington, reconociendo que le quedó grande la pelea contra las FARC", concluyó. (Reuters)

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