13 Agosto 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, acudirá a una cumbre extraordinaria de la Unasur, que se realizará a fin de mes en Bariloche, confirmaron anoche fuentes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La cita es para el 28 en el hotel Llao Llao, precisó la fuente sin dar mayores detalles. La noticia se dio a conocer luego de que el mismo Uribe, según la prensa bogotana, se manifestó dispuesto a acudir al encuentro si el bloque aceptaba ampliar la agenda, con el análisis de acuerdos militares con potencias y el tráfico ilegal de armas.
Uribe se abstuvo de acudir el lunes pasado a una reunión que la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) celebró en Quito, debido a que Ecuador rompió relaciones con Colombia en marzo de 2008, a raíz de un ataque militar colombiano contra la guerrilla de las FARC en territorio del vecino país.
Los mandatarios querían escuchar los argumentos que tiene Uribe para firmar un acuerdo que le permitirá a Estados Unidos usar siete bases militares de Colombia, en el marco de un programa de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. En vista de la ausencia del gobernante, la mandataria argentina ofreció su país como sede de una nueva cumbre para que este asista.
Según el diario "El Tiempo", Uribe tiene intención de explicar tantas veces como sea posible los alcances del polémico convenio, muy criticado dentro de la Unasur por los mandatarios de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; y de Venezuela, Hugo Chávez. Sin embargo, el viaje dependía de un previo visto bueno de la Unasur para incluir en la agenda el análisis de otros convenios de seguridad suscritos por miembros del bloque con otras potencias. "Colombia buscaría así que se ventilen también los compromisos de orden militar que Venezuela y Ecuador han asumido con potencias como Rusia y China, respectivamente y, sobre todo, el de Venezuela con Irán", señala "El Tiempo". Además, el gobierno colombiano quiere que se estudie el tema del tráfico ilegal de armas, para poner sobre la mesa el caso de material bélico usado por los grupos guerrilleros. Las actuales tensiones entre Bogotá y Caracas se deben, además del caso del convenio entre Colombia y EEUU, a una denuncia de que dos lanzacohetes vendidos por Suecia a Venezuela hace dos décadas fueron decomisados en octubre de 2008 en un campamento guerrillero.
Se estima que los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de Colombia, Jaime Bermúdez y Gabriel Silva, respectivamente, no acudirán a una reunión prevista para el 24 en Quito con sus pares de la Unasur, por las mismas razones por las que Uribe no asistió a la cita presidencial. Mientras tanto, las cancillerías de la región siguen de cerca el resultado de las negociaciones entre Washington y Bogotá. El convenio establece la utilización de siete bases colombianas para operaciones conjuntas de lucha antinarcóticos en el marco del denominado Plan Colombia de asistencia estadounidense al gobierno colombiano. (DPA)
Uribe se abstuvo de acudir el lunes pasado a una reunión que la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) celebró en Quito, debido a que Ecuador rompió relaciones con Colombia en marzo de 2008, a raíz de un ataque militar colombiano contra la guerrilla de las FARC en territorio del vecino país.
Los mandatarios querían escuchar los argumentos que tiene Uribe para firmar un acuerdo que le permitirá a Estados Unidos usar siete bases militares de Colombia, en el marco de un programa de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. En vista de la ausencia del gobernante, la mandataria argentina ofreció su país como sede de una nueva cumbre para que este asista.
Según el diario "El Tiempo", Uribe tiene intención de explicar tantas veces como sea posible los alcances del polémico convenio, muy criticado dentro de la Unasur por los mandatarios de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; y de Venezuela, Hugo Chávez. Sin embargo, el viaje dependía de un previo visto bueno de la Unasur para incluir en la agenda el análisis de otros convenios de seguridad suscritos por miembros del bloque con otras potencias. "Colombia buscaría así que se ventilen también los compromisos de orden militar que Venezuela y Ecuador han asumido con potencias como Rusia y China, respectivamente y, sobre todo, el de Venezuela con Irán", señala "El Tiempo". Además, el gobierno colombiano quiere que se estudie el tema del tráfico ilegal de armas, para poner sobre la mesa el caso de material bélico usado por los grupos guerrilleros. Las actuales tensiones entre Bogotá y Caracas se deben, además del caso del convenio entre Colombia y EEUU, a una denuncia de que dos lanzacohetes vendidos por Suecia a Venezuela hace dos décadas fueron decomisados en octubre de 2008 en un campamento guerrillero.
Se estima que los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de Colombia, Jaime Bermúdez y Gabriel Silva, respectivamente, no acudirán a una reunión prevista para el 24 en Quito con sus pares de la Unasur, por las mismas razones por las que Uribe no asistió a la cita presidencial. Mientras tanto, las cancillerías de la región siguen de cerca el resultado de las negociaciones entre Washington y Bogotá. El convenio establece la utilización de siete bases colombianas para operaciones conjuntas de lucha antinarcóticos en el marco del denominado Plan Colombia de asistencia estadounidense al gobierno colombiano. (DPA)







