Tegucigalpa fue escenario de violentos choques callejeros

El gobierno que desplazó al presidente Manuel Zelaya se mantiene firme en su actitud. Miles de seguidores del depuesto presidente llegaron a la capital desde otras ciudades. Se decretó el toque de queda.

VANDALISMO. Los revoltosos incendiaron un restaurante de comidas rápidas frecuentado por estudiantes. REUTER
VANDALISMO. Los revoltosos incendiaron un restaurante de comidas rápidas frecuentado por estudiantes. REUTER
13 Agosto 2009
TEGUCIGALPA.- Simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, chocaron ayer nuevamente con las fuerzas de seguridad durante una manifestación en la que exigían la restitución del gobernante. En el segundo día consecutivo de protestas, miles de manifestantes desfilaron por Tegucigalpa hasta una céntrica plaza donde fueron dispersados por efectivos apostados en las cercanías del Congreso.
Oficiales con escudos y equipos antimotines impidieron el paso de la marcha en una vía que llega al palacio legislativo y lanzaron gases lacrimógenos contra el grupo de manifestantes. Los "zelayistas" respondieron con piedras a los gases lacrimógenos. Al menos cuatro personas fueron detenidas y hubo unos pocos heridos durante las refriegas, que estallaron cuando los manifestantes intentaron agredir al vicepresidente del Congreso, Ramón Velásquez, que transitaba por la vía pública.

Cada vez menos
Los más revoltosos lanzaron objetos contundentes contra fachadas de edificios y comercios que cerraron para evitar daños mayores. Un restaurante frecuentado por estudiantes universitarios fue incendiado por los atacantes. Los partidarios de Zelaya han dicho que aumentarán las protestas hasta que se logre el retorno del líder, sacado por la fuerza del poder el 28 de junio, acusado de atentar contra la Constitución al promover un referendo que abriría la puerta a la reelección.
Entre tanto, el resto del país permanece en calma mientras las manifestaciones se han vuelto cada vez más intermitentes desde el derrocamiento del mandatario y la asunción del presidente interino, Roberto Micheletti. Miles de personas habían llegado el martes a Tegucigalpa y a la industrial San Pedro Sula desde diversos puntos del país para intentar aumentar la presión contra Micheletti, que se niega a aceptar la vuelta de Zelaya. El gobierno interino decretó un toque de queda la noche del martes.
El diálogo para una salida a la crisis se halla estancado, mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) busca reflotar el Acuerdo de San José, propuesto por el presidente costarricense, Oscar Arias, y que contempla el regreso del gobernante depuesto. (Reuters)

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