Presionan a Uribe para que asista a la cumbre de la Unasur

El pacto con EEUU entró en debate legislativo.

12 Agosto 2009
QUITO, Ecuador.- Un día después de que la cumbre regional decidió debatir en otro encuentro similar el polémico plan militar que elaboraron Colombia y Estados Unidos, el ministro de Defensa de Ecuador, Javier Ponce, dijo ayer que sería poco inteligente que el presidente colombiano, Alvaro Uribe, se ausente de dicha reunión. En el encuentro celebrado en Quito, los líderes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) decidieron debatir este mes, en Buenos Aires, el plan de Colombia, que implica un aumento de la presencia militar estadounidense en ese país para encarar la lucha contra el narcotráfico y contra los grupos subversivos vinculados con el negocio de la cocaína.
"Si Uribe no va a Buenos Aires se marginará de todo el proceso de integración. No quiero ni imaginarme una tontería así", dijo  Ponce. Ecuador y Colombia congelaron sus relaciones diplomáticas el año pasado, luego de que El ejército colombiano bombardeó una base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano.
Al ser consultado sobre los comentarios de Ponce, el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, dijo que mantendrá la prudencia en sus declaraciones para evitar caer en provocaciones. "En el manejo de las relaciones exteriores hay tres ideas fundamentales que hay que preservar: firmeza para defender claramente los intereses nacionales, audacia para explorar siempre nuevas oportunidades y prudencia para no caer en provocaciones innecesarias", manifestó al ingresar a un debate en el Congreso sobre el acuerdo preliminar con Estados Unidos.

Invitación pendiente
Pese a la presión de Venezuela, Bolivia y Ecuador, los presidentes de la Unasur eludieron un pronunciamiento de condena al acuerdo militar que, según Washington, sólo busca fortalecer su lucha antidrogas. El acuerdo militar irritó a muchos países sudamericanos. Mientras que los gobiernos de izquierda de Venezuela, Ecuador y Bolivia lo condenaron con firmeza; naciones moderadas, como el gigante Brasil, mostraron su disgusto más diplomáticamente y apostaron por un diálogo más profundo con Uribe. La Argentina, Chile y Paraguay se adhirieron a esta posición. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso también que se convoque a Estados Unidos a un diálogo sobre el polémico pacto al que llegó con Colombia. La iniciativa quedó a la espera de una resolución. (Reuters) 

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