09 Agosto 2009 Seguir en 
PALMA, España.- Diez días después del asesinato de dos guardias civiles en Mallorca, ETA reapareció hoy en la isla española sembrando el miedo con una cadena de tres explosiones en en una zona turística de Palma. Las bombas, de escasa potencia, causaron daños materiales pero no heridos ni víctimas mortales.
La primera explotó en los baños de un restaurante y cuando el establecimiento se encontraba lleno de clientes. La Policía inició inmediatamente el desalojo y el acordonamiento de la zona, un lugar muy turístico de Palma. La segunda bomba estalló en los servicios de otro restaurante de la zona. Y la última lo hizo en una galería comercial situada bajo la Plaza de España de Palma, la capital de la isla mediterránea.
En esta ocasión, ETA avisó de la colocación de los explosivos con una llamada a un servicio de taxis de la localidad vasca de San Sebastián. "Todo apunta a que hay un comando en Mallorca", aseguró el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Baleares, Bartomeu Barceló.
Desde la explosión de la bomba lapa que el 30 de julio mató en Mallorca a dos guardias civiles, las fuerzas de seguridad buscan mediante un gran despliegue en la isla a los responsables de ese atentado. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya había advertido de la posibilidad de que los terroristas permaneciesen en Mallorca.
Sólo unas horas ante de la llamada telefónica, la organización separatista vasca había asumido con un comunicado los atentados perpetrados en junio y julio, entre ellos los asesinatos del policía Eduardo Puelles en el País Vasco y los de los guardias civiles Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salva Lezaun, hace diez días en Mallorca con una bomba lapa adosada a su vehículo.
En ese comunicado publicado en el diario vasco proetarra "Gara", ETA apuntó directamente al ministro del Interior. "Es él, y no ETA quien quisiera ver muertos a familiares de guardias civiles y niños para crear contradicciones. Es él quien está jugando a que mueran civiles. Es él quien puede tomar medidas para evitarlo y no lo hace".
De esta forma se refería la organización al atentado que un día antes de la muerte de los dos guardias civiles en Mallorca causó 65 heridos leves en una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, en el norte del país. Rubalcaba había asegurado que al hacer explotar la potente bomba colocada junto al edificio, ETA pretendió causar una matanza.
La organización armada, que el pasado 31 de julio cumplió 50 años de existencia, mató desde entonces a más de 800 personas en su pretensión de lograr la independencia del País Vasco del resto de España. (DPA-Reuters)
La primera explotó en los baños de un restaurante y cuando el establecimiento se encontraba lleno de clientes. La Policía inició inmediatamente el desalojo y el acordonamiento de la zona, un lugar muy turístico de Palma. La segunda bomba estalló en los servicios de otro restaurante de la zona. Y la última lo hizo en una galería comercial situada bajo la Plaza de España de Palma, la capital de la isla mediterránea.
En esta ocasión, ETA avisó de la colocación de los explosivos con una llamada a un servicio de taxis de la localidad vasca de San Sebastián. "Todo apunta a que hay un comando en Mallorca", aseguró el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Baleares, Bartomeu Barceló.
Desde la explosión de la bomba lapa que el 30 de julio mató en Mallorca a dos guardias civiles, las fuerzas de seguridad buscan mediante un gran despliegue en la isla a los responsables de ese atentado. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya había advertido de la posibilidad de que los terroristas permaneciesen en Mallorca.
Sólo unas horas ante de la llamada telefónica, la organización separatista vasca había asumido con un comunicado los atentados perpetrados en junio y julio, entre ellos los asesinatos del policía Eduardo Puelles en el País Vasco y los de los guardias civiles Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salva Lezaun, hace diez días en Mallorca con una bomba lapa adosada a su vehículo.
En ese comunicado publicado en el diario vasco proetarra "Gara", ETA apuntó directamente al ministro del Interior. "Es él, y no ETA quien quisiera ver muertos a familiares de guardias civiles y niños para crear contradicciones. Es él quien está jugando a que mueran civiles. Es él quien puede tomar medidas para evitarlo y no lo hace".
De esta forma se refería la organización al atentado que un día antes de la muerte de los dos guardias civiles en Mallorca causó 65 heridos leves en una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, en el norte del país. Rubalcaba había asegurado que al hacer explotar la potente bomba colocada junto al edificio, ETA pretendió causar una matanza.
La organización armada, que el pasado 31 de julio cumplió 50 años de existencia, mató desde entonces a más de 800 personas en su pretensión de lograr la independencia del País Vasco del resto de España. (DPA-Reuters)







