"Sobre mi vida privada no le debo explicaciones ni a mi familia"

Berlusconi contraataca a sus detractores.

IL CAVALIERE. El jefe de gobierno intenta mantener en alto su imagen.  REUTER
IL CAVALIERE. El jefe de gobierno intenta mantener en alto su imagen. REUTER
08 Agosto 2009
ROMA.- El primer ministro Silvio Berlusconi dijo ayer, en su última rueda de prensa antes de irse de vacaciones, que no tiene por qué disculparse de los escándalos sexuales que lo rodean. "Sobre mi vida privada no le debo explicaciones ni a mi familia", sostuvo el líder conservador de 72 años, y acusó de "antiitalianos sinvergüenzas" a quienes difunden historias de sus aventuras con mujeres jóvenes y fiestas con prostitutas.
No dio muestras de arrepentimiento. En cambio, presentó ante la prensa los logros de sus 14 meses en el cargo. Dijo, por ejemplo, que en materia de política internacional cumplió un rol destacado, salpicado por lo que llamó "toques geniales". Y afrontó con firmeza las preguntas sobre sus aventuras con mujeres, que por ahora le ha costado la separación de su segunda esposa, Verónica Lario. Con respecto a las críticas a su vida disipada por parte de su hija Bárbara, de 25 años, la respuesta del multimillonario jefe de gobierno se defendió fue tajante: "mi hija me quiere mucho y lo que ha dicho ha sido sacado del contexto. Además, su padre no le debe disculpas a nadie, ni siquiera a su propia familia".

Negó todo
De igual modo refutó las revelaciones de sus encuentros con una prostituta de lujo y supuestas conversaciones íntimas entre ambos que publicó en una revista tradicionalmente seria, como "L´Espresso". Negó todo, desde su relación con una joven de 17 años hasta sus encuentros íntimos con funcionarias de alto rango de su gobierno, pasando por las fiestas privadas que están documentadas en imágenes difundidas por todo el mundo. "No existen tales llamadas telefónicas, ni interceptaciones. Se trata de noticias absurdas, sin fundamento. Algo vergonzoso. Hemos tocado el fondo. Aquel que divulga esas noticias se cubre de vergüenza", dijo. Según Berlusconi, se trata de una campaña que le hace daño, ante todo, a Italia.

Sigue en la cresta de la ola
Desde mayo, cuando se supo que frecuentaba a una jovencita de 17 años y que le había hecho costosos regalos de cumpleaños, la vida privada del millonario y derechista jefe de gobierno italiano, que hasta hace poco se parecía a una picante telenovela de enredos amorosos, se ha convertido en un escándalo con repercusiones en la prensa internacional. El propio presidente del país, Giorgio Napolitano, fue salpicado recientemente por el oleaje. Napolitano negó el jueves que haya usado su infuencia para frenar la difusión de grabaciones sbre los amorios de Berlusconi con funcionarias del gobierno, como asevera el senador Paolo Guzzanti. Pese a todo, Berlusconi, uno de los hombres más ricos de Europa, se mantiene hasta ahora en la cresta de la ola. Según encuestas, goza de un respaldo popular del 49%. Berlusconi aseveró ayer: "el 68% de los italianos deposita en el primer ministro su confianza", hablando de sí mismo en tercera persona, como es su costumbre. (Especial-DPA)

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