La modestia caracterizará al próximo ciclo argentino

Es probable que el tipo de cambio alcance un nuevo equilibrio, pero los salarios y el poder adquisitivo seran menores que en los 90.

09 Marzo 2003
En el período llamado de la convertibilidad o del "uno a uno" (abril de 1991-diciembre de 2001) en la Argentina no hubo variaciones en el tipo de cambio nominal. Durante casi 11 años se mantuvo el valor de la moneda local fijo en dólares e igual a uno. Esa medida temeraria de política monetaria se adoptó pensando en anclar los precios internos y en maniatar la propensión argentina a emitir.
Claro, durante ese período, ya no existió una política monetaria activa (exceptuando aquella dirigida a mantener el valor de la moneda frente al dólar o flotación sucia).Las violaciones a las recetas de libro que acompañaron a semejante política fueron estas:
1) Se reemplazó la emisión de moneda por la emisión de deuda pública.
2) En las provincias se emitió cuasi-dinero (como los Bocade), cuyos efectos perniciosos se siguen sintiendo en Tucumán.
3) Se incurrió en déficit fiscal, al aumentar el gasto -medido en dólares- del sector público y el déficit fue financiado con deuda externa adicional.
Los resultados de las desviaciones fueron evidentes hacia finales de 2001, cuando los agentes económicos del exterior y los mismos argentinos perdieron la confianza en la viabilidad de la Argentina, y huyeron .Huyeron del país y del sistema tanto los extranjeros como los propios argentinos.

Cifras que hablan solas
¿Cuáles fueron los valores de las principales variables macroeconómicas durante esos 11 años?
La tasa de devaluación fue cero, la tasa de inflación medida en precios al consumidor fue 48,3% y la tasa de inflación de precios mayoristas fue muy baja: 5,92 %, menor que la de Estados Unidos, que fue de 8,9%. Los datos anteriores muestran que el tipo de cambio real tuvo una caída del 26,6 % si se utilizan los precios al consumidor, pero no experimentó variaciones significativas si se utiliza el Indice de Precios Mayoristas.
El costo de vida, medido en dólares, había experimentado un aumento del 48,3% . Una tasa de devaluación del 38% hubiera resultado suficiente para restablecer el escenario del 91 si no se hubiera perdido la confianza en el sistema y si no se hubiera interrumpido el crédito del exterior (por ello los cálculos del dólar a $1,4).
Con la enorme devaluación nominal que provocó el colapso de la economía en 2001 se podría pensar que el incremento en el tipo de cambio real fue muy grande. Sin embargo, descontada la inflación ocurrida (100% medida en mayoristas) y con un valor para el dólar de 3,2 (pesos sobre dólares) la devaluación real es del orden de 60%. Esta irá perdiendo terreno en la medida en que los precios internos continúen aumentando y el tipo de cambio continúe bajando.
Probablemente, finalmente se alcance un nuevo equilibrio con un tipo de cambio estabilizado, salarios en dólares equivalentes a la tercera parte de los del período anterior y con un poder adquisitivo equivalente a la mitad (medido en bienes nacionales).

Es difícil fabricar riqueza en el corto plazo

Ante la proximidad de las elecciones, de las que surgirá el gobierno que conducirá al país por cuatro años, muchos se preguntan qué ocurrirá con la economía y, sobre todo, con el escenario que se instaló, paulatinamente, desde que el presidente Eduardo Duhalde dispuso la devaluación. No es descabellado decir que el nuevo -y muy posible- contexto tendrá un equilibrio con cifras más modestas (¿más realistas?). Y ello será independiente del tipo de gobierno que resulte elegido, ya que la clase política puede lograr que el país sea más pobre (manejando mal los fondos públicos), pero no puede, en el corto plazo, fabricar riqueza.

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