08 Marzo 2003 Seguir en 
Tucumán lidera la lista de las provincias que tienen más trabajadores en negro, con el 56,6%. Así lo señala la última medición efectuada en octubre pasado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en la cual se observa que en ocho provincias, más de la mitad de los empleados trabajan en negro.
En la medición realizada en mayo de 2002, ninguna región del país superaba el 50%.
Después de Tucumán figuran Salta, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero (ver infografía). Luego aparecen Córdoba (la primera de las provincias consideradas grandes) y Entre Ríos.Si bien Buenos Aires tiene un 48,8% de empleados no registrados (trabajan sin cobertura jubilatoria ni obra social), en algunos distritos como Florencio Varela, Tigre o Esteban Echeverría los porcentajes se acercan al 55%.El promedio nacional del empleo en negro llega al 44,2% lo que equivale a 3,7 millones de trabajadores no registrados.
El récord anterior había sido del 39% en mayo de 2001.
Incidencias
Entre las explicaciones que dan los expertos sobre el crecimiento del trabajo en negro figura el aumento de la cantidad de beneficiarios del plan Jefes y Jefas de Hogar que, si bien realizan alguna actividad laboral, no cuentan con seguridad social. A la par de este hecho hubo una reducción de los empleos en blanco.
Según la última medición del Indec del total de 8,5 millones de asalariados ocupados, 798.000 corresponden a planes oficiales que desarrollan alguna actividad laboral. La retribución que reciben esos beneficiarios es de $ 150.También se aprecia en las estadísticas del organismo oficial que entre enero y diciembre de 2002 el número de trabajadores con aportes a la Seguridad Social disminuyó en 600.000 personas.
Si a los 3,7 millones de trabajadores no registrados se les suma los 2,7 millones de desocupados, hay 6,4 millones de empleados que no están amparados por la Seguridad Social.
En el inicio de la década del 90, el empleo en negro se acercaba al 25%. Al instalarse la convertibilidad ascendió al 30%. Con el efecto tequila creció al 35% y en los últimos años trepó al 38%.Estas cifras muestran que, a partir de la década del 90, si bien se generaron 1,8 millón de nuevos puestos de trabajo, los empleados no registrados aumentaron en 2 millones.
En Tucumán, uno de los sectores que menos trabajadores registrados presenta es el campo donde históricamente proliferó el trabajo en negro y el infantil (este último hasta hace algunos años).
PUNTO DE VISTA
Es necesario apoyar a las PyME
Por Antonio S. Tejerizoy Daniel Bejas.
Abogados laboralistas.
Tucumán volvió a ser "mala noticia" al registrar el mayor índice nacional de empleo en negro, el 56,6%. Pero, de alguna manera y sin que sea una excusa, estos espantosos índices de informalidad laboral se aproximan al de otras provincias o regiones, aunque se distancian significativamente del promedio nacional (44,2%).
Las causas más comunes que explican el fenómeno son: 1) La recesión continua de los últimos cuatro años, la más larga de nuestra historia; 2) la destrucción de puestos de trabajo, que arrancó en la década del 90 con la privatización de las empresas públicas; la caída de exportaciones por el dólar alto; la importación que desplazó a la industria nacional aun en el mercado interno; la desinversión y paralización de la obra pública, etc. 3) la globalización y aparición de nueva tecnología con sustitución de mano de obra especializada (los mayores índices se observan en los empleos de menor calificación, como los agrarios y la construcción); 4) la aparición de una política de subsidios para desempleados, que conspira contra la cultura del trabajo.
Síntomas de decadencia
El índice es alarmante. Es el síntoma indiscutible de una sociedad en decadencia. Es un escenario en el que se revela una problemática actual de marginalidad y exclusión social, que se verá agravada hasta límites extremos en el futuro, por la inexistencia de cobertura de la seguridad social para la mayoría de la población (salud y jubilación) y aumento de los índices de pobreza.
Es obvio que la recuperación de la actividad económica es el principal medio que marcará el descenso del empleo en negro, pero además debe coadyuvarse -teniendo en cuenta la legislación vigente- con: 1) una política activa de subsidio al empleo, en vez del desempleo; 2) un estricto contralor de la autoridad de aplicación, que en Tucumán es ineficiente, fundamentalmente porque no se la dota de los medios necesarios ni existe la voluntad política, para que desempeñe el rol que debe cumplir; 3) un cambio cultural de los empresarios sobre el concepto de dirección de la empresa, sumado al desconocimiento del gravísimo costo indemnizatorio e impositivo, que trae aparejado el despido de un empleado en negro.No hay que tocar más la legislación; ella existe y pese a ser particularmente severa, los índices han continuado aumentando; no se puede crear empleos por ley. Hace falta dejar de declamar y aplicar una rápida, eficaz y sencilla política de empleo dirigida a las PyME, que se articule con en el actual contexto económico nacional, pues son estas las que pueden absorber rápidamente a desempleados y regularizar a gran parte de los que se encuentran en negro.
(Exclusivo para LA GACETA)
En la medición realizada en mayo de 2002, ninguna región del país superaba el 50%.
Después de Tucumán figuran Salta, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero (ver infografía). Luego aparecen Córdoba (la primera de las provincias consideradas grandes) y Entre Ríos.Si bien Buenos Aires tiene un 48,8% de empleados no registrados (trabajan sin cobertura jubilatoria ni obra social), en algunos distritos como Florencio Varela, Tigre o Esteban Echeverría los porcentajes se acercan al 55%.El promedio nacional del empleo en negro llega al 44,2% lo que equivale a 3,7 millones de trabajadores no registrados.
El récord anterior había sido del 39% en mayo de 2001.
Incidencias
Entre las explicaciones que dan los expertos sobre el crecimiento del trabajo en negro figura el aumento de la cantidad de beneficiarios del plan Jefes y Jefas de Hogar que, si bien realizan alguna actividad laboral, no cuentan con seguridad social. A la par de este hecho hubo una reducción de los empleos en blanco.
Según la última medición del Indec del total de 8,5 millones de asalariados ocupados, 798.000 corresponden a planes oficiales que desarrollan alguna actividad laboral. La retribución que reciben esos beneficiarios es de $ 150.También se aprecia en las estadísticas del organismo oficial que entre enero y diciembre de 2002 el número de trabajadores con aportes a la Seguridad Social disminuyó en 600.000 personas.
Si a los 3,7 millones de trabajadores no registrados se les suma los 2,7 millones de desocupados, hay 6,4 millones de empleados que no están amparados por la Seguridad Social.
En el inicio de la década del 90, el empleo en negro se acercaba al 25%. Al instalarse la convertibilidad ascendió al 30%. Con el efecto tequila creció al 35% y en los últimos años trepó al 38%.Estas cifras muestran que, a partir de la década del 90, si bien se generaron 1,8 millón de nuevos puestos de trabajo, los empleados no registrados aumentaron en 2 millones.
En Tucumán, uno de los sectores que menos trabajadores registrados presenta es el campo donde históricamente proliferó el trabajo en negro y el infantil (este último hasta hace algunos años).
Es necesario apoyar a las PyME
Por Antonio S. Tejerizoy Daniel Bejas.
Abogados laboralistas.
Tucumán volvió a ser "mala noticia" al registrar el mayor índice nacional de empleo en negro, el 56,6%. Pero, de alguna manera y sin que sea una excusa, estos espantosos índices de informalidad laboral se aproximan al de otras provincias o regiones, aunque se distancian significativamente del promedio nacional (44,2%).
Las causas más comunes que explican el fenómeno son: 1) La recesión continua de los últimos cuatro años, la más larga de nuestra historia; 2) la destrucción de puestos de trabajo, que arrancó en la década del 90 con la privatización de las empresas públicas; la caída de exportaciones por el dólar alto; la importación que desplazó a la industria nacional aun en el mercado interno; la desinversión y paralización de la obra pública, etc. 3) la globalización y aparición de nueva tecnología con sustitución de mano de obra especializada (los mayores índices se observan en los empleos de menor calificación, como los agrarios y la construcción); 4) la aparición de una política de subsidios para desempleados, que conspira contra la cultura del trabajo.
Síntomas de decadencia
El índice es alarmante. Es el síntoma indiscutible de una sociedad en decadencia. Es un escenario en el que se revela una problemática actual de marginalidad y exclusión social, que se verá agravada hasta límites extremos en el futuro, por la inexistencia de cobertura de la seguridad social para la mayoría de la población (salud y jubilación) y aumento de los índices de pobreza.
Es obvio que la recuperación de la actividad económica es el principal medio que marcará el descenso del empleo en negro, pero además debe coadyuvarse -teniendo en cuenta la legislación vigente- con: 1) una política activa de subsidio al empleo, en vez del desempleo; 2) un estricto contralor de la autoridad de aplicación, que en Tucumán es ineficiente, fundamentalmente porque no se la dota de los medios necesarios ni existe la voluntad política, para que desempeñe el rol que debe cumplir; 3) un cambio cultural de los empresarios sobre el concepto de dirección de la empresa, sumado al desconocimiento del gravísimo costo indemnizatorio e impositivo, que trae aparejado el despido de un empleado en negro.No hay que tocar más la legislación; ella existe y pese a ser particularmente severa, los índices han continuado aumentando; no se puede crear empleos por ley. Hace falta dejar de declamar y aplicar una rápida, eficaz y sencilla política de empleo dirigida a las PyME, que se articule con en el actual contexto económico nacional, pues son estas las que pueden absorber rápidamente a desempleados y regularizar a gran parte de los que se encuentran en negro.
(Exclusivo para LA GACETA)







