06 Agosto 2009 Seguir en 
TEHERAN.- En medio de un estricto dispositivo de seguridad, Mahmud Ahmadinejad asumió ayer el segundo período como presidente de Irán, en una ceremonia empañada por protestas en las calles ante su victoria y que boicotearon los líderes y parlamentarios reformistas.
Casi ocho semanas después de una discutida elección que desató los más violentos incidentes en el país desde 1979 y provocó una profunda división en las elites clerical y política, el dirigente de línea dura, de 53 años, juró ante el Parlamento "por el sagrado Corán, la nación iraní y Dios, ser guardián de la religión oficial, de la República Islámica y de la Constitución". En su discurso, sostuvo que Irán continuará su resistencia "contra las potencias opresoras y para cambiar los mecanismos discriminatorios en beneficio de todas las naciones". También dijo que los comicios del 12 de junio marcaron el inicio de "cambios importantes en Irán y en el mundo".
En las calles adyacentes al Parlamento, más de 5.000 policías y milicianos "basij" dispersaron a bastonazos y con gases lacrimógenos a cientos de personas que gritaban "muerte al dictador". Muchos de los manifestantes vestían de negro en señal de luto por los muertos en las protestas contra el resultado de las elecciones y otras de verde, el color del movimiento del líder opositor y ex primer ministro Mir Hossein Mousavi, que denunció fraude electoral. Al menos 30 personas murieron en la represión de las protestas que siguieron a los comicios y hubo cientos de detenidos.
Beso denegado
En señal de las grietas en el propio seno del gobierno, llamó la atención la negativa del jefe del Poder Judicial, ayatollah Mahmud Hashemi Shahroudi, a que Ahmadinejad besara su mano durante el juramento, como es tradición. Los dirigentes opositores más importantes, más de 50 diputados moderados y los tres rivales electorales de Ahmadinejad boicotearon el acto. Los comicios desataron la peor crisis política en Irán desde la Revolución Islámica, con cuestionamientos sin precedentes contra el líder supremo del país, el ayatollah Alí Jamenei, por su apoyo a Ahmadinejad, y contra el propio régimen teocrático. De la ceremonia no participaron los ex presidentes Akhbar Rashemi Rafsanjani y Mohammad Jatami, ni los jefes de la oposición Mehdi Karrubi y Mousavi, mientras que los legisladores reformistas se retiraron del recinto.
Desliz estadounidense
Los gobiernos de Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros, no enviaron mensajes de congratulación al presidente a raíz de la represión de las protestas de la oposición y las denuncias de fraude en los comicios. En particular, la Casa Blanca corrigió un desliz de la víspera, cuando un vocero del Departamento de Estado se refirió al "presidente electo Ahmadinejad". El titular del Parlamento, Alí Larijani, dijo por su parte que ciertos gobiernos occidentales "hicieron el ridículo con su comportamiento precipitado y los iraníes, unidos y con una sola voz, responderán oportunamente las calumnias".
Por otra parte, el juicio contra un centenar de manifestantes, entre ellos varios funcionarios iraníes, refleja la profundidad del problema que existe en Irán, afirmó Mousavi en su página web. "Estos frenéticos juicios tan sólo reflejan el profundo problema que existe en nuestro país", afirmó el ex primer ministro. Entre los procesados figura el ex vicepresidente, Mohammad Alí Abtahi. La vista comenzó el sábado y estaba previsto que continúe hoy, pero fue pospuesta para el 8. Los detenidos afrontan cargos de atentado contra la seguridad nacional con la intención de promover una "revolución de terciopelo", en referencia a la revolución incruenta que forzó el colapso del régimen comunista en 1989 en Checoslovaquia. (Reuters-Télam)
Casi ocho semanas después de una discutida elección que desató los más violentos incidentes en el país desde 1979 y provocó una profunda división en las elites clerical y política, el dirigente de línea dura, de 53 años, juró ante el Parlamento "por el sagrado Corán, la nación iraní y Dios, ser guardián de la religión oficial, de la República Islámica y de la Constitución". En su discurso, sostuvo que Irán continuará su resistencia "contra las potencias opresoras y para cambiar los mecanismos discriminatorios en beneficio de todas las naciones". También dijo que los comicios del 12 de junio marcaron el inicio de "cambios importantes en Irán y en el mundo".
En las calles adyacentes al Parlamento, más de 5.000 policías y milicianos "basij" dispersaron a bastonazos y con gases lacrimógenos a cientos de personas que gritaban "muerte al dictador". Muchos de los manifestantes vestían de negro en señal de luto por los muertos en las protestas contra el resultado de las elecciones y otras de verde, el color del movimiento del líder opositor y ex primer ministro Mir Hossein Mousavi, que denunció fraude electoral. Al menos 30 personas murieron en la represión de las protestas que siguieron a los comicios y hubo cientos de detenidos.
Beso denegado
En señal de las grietas en el propio seno del gobierno, llamó la atención la negativa del jefe del Poder Judicial, ayatollah Mahmud Hashemi Shahroudi, a que Ahmadinejad besara su mano durante el juramento, como es tradición. Los dirigentes opositores más importantes, más de 50 diputados moderados y los tres rivales electorales de Ahmadinejad boicotearon el acto. Los comicios desataron la peor crisis política en Irán desde la Revolución Islámica, con cuestionamientos sin precedentes contra el líder supremo del país, el ayatollah Alí Jamenei, por su apoyo a Ahmadinejad, y contra el propio régimen teocrático. De la ceremonia no participaron los ex presidentes Akhbar Rashemi Rafsanjani y Mohammad Jatami, ni los jefes de la oposición Mehdi Karrubi y Mousavi, mientras que los legisladores reformistas se retiraron del recinto.
Desliz estadounidense
Los gobiernos de Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros, no enviaron mensajes de congratulación al presidente a raíz de la represión de las protestas de la oposición y las denuncias de fraude en los comicios. En particular, la Casa Blanca corrigió un desliz de la víspera, cuando un vocero del Departamento de Estado se refirió al "presidente electo Ahmadinejad". El titular del Parlamento, Alí Larijani, dijo por su parte que ciertos gobiernos occidentales "hicieron el ridículo con su comportamiento precipitado y los iraníes, unidos y con una sola voz, responderán oportunamente las calumnias".
Por otra parte, el juicio contra un centenar de manifestantes, entre ellos varios funcionarios iraníes, refleja la profundidad del problema que existe en Irán, afirmó Mousavi en su página web. "Estos frenéticos juicios tan sólo reflejan el profundo problema que existe en nuestro país", afirmó el ex primer ministro. Entre los procesados figura el ex vicepresidente, Mohammad Alí Abtahi. La vista comenzó el sábado y estaba previsto que continúe hoy, pero fue pospuesta para el 8. Los detenidos afrontan cargos de atentado contra la seguridad nacional con la intención de promover una "revolución de terciopelo", en referencia a la revolución incruenta que forzó el colapso del régimen comunista en 1989 en Checoslovaquia. (Reuters-Télam)







