05 Agosto 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Hubo que abrir el panel del fondo del auditorio céntrico "Espacio Tucumán" para agregar sillas, ya que la demanda superó largamente lo esperado. Allí, unas 150 personas asistieron al muy cuidado recital de Juan Quintero y Luna Monti, un matrimonio bien avenido también en el escenario que nació hace ocho años con sostenido crecimiento artístico y -se entiende, es lógico- cada vez mejor aceptación de crítica y público.
Juan Quintero (también integrante del exitoso trío Aca Seca junto a Eduardo Beuwsaert y Mariano Cantero) suele decir que "no existe un nuevo folclore, sino que es el de siempre recreado bajo otra mirada". Lo cumplen a rajatabla, con elementos tradicionales, dos guitarras, que él afina cuidadosamente antes de empezar para luego entregarle una a ella, y algo de bombo.
Sensibilidad, calidez y talento -mucho talento- para repasar temas propios y canciones no tan conocidas de compositores famosos, una buena parte registrada en su último trabajo discográfico, "Lila", de 2006. La voz cristalina y dulce de ella, la de Juan, a veces copando la parada, otras como una disciplinada segunda voz para lucimiento de Luna, en un recorrido por lo nuevo y lo tradicional del género. Todo en un tono casi intimista, de reunión de amigos, de asado campero, sin estridencias, con zambas, coplas, chayas, en un ir y venir permanente con la gente, no exento de comentarios simpáticos de Juan. Luego, con un ademán, consigue que la gente les pida temas. "La música y la palabra", dice alguien. "Equipaje", suplica una chica un poco más allá", "Confesiones del Viento", reclama una señora, "Verde Romero", pide un señor de voz gruesa y Juan aclara: "A Verde Romero lo vamos a hacer a lo último". Uno de los puntos altos se da en la impresionante "Garzas Viajeras", un homenaje a su creador, Aníbal Sampayo, que arranca una ovación. (DyN)
Juan Quintero (también integrante del exitoso trío Aca Seca junto a Eduardo Beuwsaert y Mariano Cantero) suele decir que "no existe un nuevo folclore, sino que es el de siempre recreado bajo otra mirada". Lo cumplen a rajatabla, con elementos tradicionales, dos guitarras, que él afina cuidadosamente antes de empezar para luego entregarle una a ella, y algo de bombo.
Sensibilidad, calidez y talento -mucho talento- para repasar temas propios y canciones no tan conocidas de compositores famosos, una buena parte registrada en su último trabajo discográfico, "Lila", de 2006. La voz cristalina y dulce de ella, la de Juan, a veces copando la parada, otras como una disciplinada segunda voz para lucimiento de Luna, en un recorrido por lo nuevo y lo tradicional del género. Todo en un tono casi intimista, de reunión de amigos, de asado campero, sin estridencias, con zambas, coplas, chayas, en un ir y venir permanente con la gente, no exento de comentarios simpáticos de Juan. Luego, con un ademán, consigue que la gente les pida temas. "La música y la palabra", dice alguien. "Equipaje", suplica una chica un poco más allá", "Confesiones del Viento", reclama una señora, "Verde Romero", pide un señor de voz gruesa y Juan aclara: "A Verde Romero lo vamos a hacer a lo último". Uno de los puntos altos se da en la impresionante "Garzas Viajeras", un homenaje a su creador, Aníbal Sampayo, que arranca una ovación. (DyN)







