29 Julio 2009 Seguir en 
La máquina que el lunes de la semana pasada explotó en una lavandería de calle Santiago del Estero al 1.400 no había sido sometida a una verificación en, al menos, los últimos 25 años, según el informe pericial que ayer recibió la Justicia. Según indicaron fuentes tribunalicias, sobre la base de este análisis el propietario del comercio, René Auvieux, será imputado del delito de estrago culposo, para el cual el Código Penal prevé penas de entre un mes a cinco años de prisión.
Ese lunes, pocos minutos antes de las 20, una secadora-planchadora, conocida entre los empleados del rubro como Calandra, explotó dentro del local. Una de las tapas salió despedida y atravesó el muro de una concesionaria. Otras partes de la máquina (el cilindro y la base) embistieron a los empleados Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25, quienes murieron en el acto. Otra empleada, Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, pereció el miércoles, y Mariana Indiana Raspari, de 40, quien también trabajaba en el local falleció un día después. Dora Argañaraz, José Contreras y María del Valle Díaz Lobo sufrieron heridas.
El fiscal X de Instrucción, Guillermo Herrera, le ordenó a personal de Bomberos, al mando del comisario Raúl Daniel Lobo, que realizara todas las pericias del caso mientras él tomaba testimonios. Los familiares de las víctimas denunciaron desde el primer momento que no se habían realizado las tareas de mantenimiento a varias de las máquinas. Esto, sin embargo, fue negado por Auvieux cuando dialogó con LA GACETA. "Esa máquina requiere un mantenimiento básico, de engrasado y esas cuestiones. Cuando ocurrió la explosión yo estaba en mi oficina justamente conversando con el especialista que hace el mantenimiento", dijo el empresario. Sin embargo, según el informe que Lobo le envió ayer al fiscal Herrera esto no es así. "Esa máquina fue adquirida cómo mínimo hace 25 años a otra empresa, o sea que era usada, y desde entonces no se le había hecho nada", indicaron los especialistas, según trascendió. La Calandra funciona con vapor de agua y era alimentada por una caldera que era supervisada por técnicos aunque no de manera regular, de acuerdo con la opinión de los expertos de Bomberos.
Las inspecciones
El fiscal Herrera también recibió informes de la Municipalidad de la capital acerca de las inspecciones que se habían concretado en el local, aunque por el momento esto no será analizado en Tribunales, ya que para los investigadores es prioritaria la causa penal. "Vamos a analizar todas las pruebas y luego decidiremos", informó el fiscal Herrera al ser consultado. Hasta el momento ninguno de los familiares de las víctimas ni de las personas que resultaron heridas se presentaron en Tribunales para iniciar una querella o una acción civil.
Ese lunes, pocos minutos antes de las 20, una secadora-planchadora, conocida entre los empleados del rubro como Calandra, explotó dentro del local. Una de las tapas salió despedida y atravesó el muro de una concesionaria. Otras partes de la máquina (el cilindro y la base) embistieron a los empleados Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25, quienes murieron en el acto. Otra empleada, Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, pereció el miércoles, y Mariana Indiana Raspari, de 40, quien también trabajaba en el local falleció un día después. Dora Argañaraz, José Contreras y María del Valle Díaz Lobo sufrieron heridas.
El fiscal X de Instrucción, Guillermo Herrera, le ordenó a personal de Bomberos, al mando del comisario Raúl Daniel Lobo, que realizara todas las pericias del caso mientras él tomaba testimonios. Los familiares de las víctimas denunciaron desde el primer momento que no se habían realizado las tareas de mantenimiento a varias de las máquinas. Esto, sin embargo, fue negado por Auvieux cuando dialogó con LA GACETA. "Esa máquina requiere un mantenimiento básico, de engrasado y esas cuestiones. Cuando ocurrió la explosión yo estaba en mi oficina justamente conversando con el especialista que hace el mantenimiento", dijo el empresario. Sin embargo, según el informe que Lobo le envió ayer al fiscal Herrera esto no es así. "Esa máquina fue adquirida cómo mínimo hace 25 años a otra empresa, o sea que era usada, y desde entonces no se le había hecho nada", indicaron los especialistas, según trascendió. La Calandra funciona con vapor de agua y era alimentada por una caldera que era supervisada por técnicos aunque no de manera regular, de acuerdo con la opinión de los expertos de Bomberos.
Las inspecciones
El fiscal Herrera también recibió informes de la Municipalidad de la capital acerca de las inspecciones que se habían concretado en el local, aunque por el momento esto no será analizado en Tribunales, ya que para los investigadores es prioritaria la causa penal. "Vamos a analizar todas las pruebas y luego decidiremos", informó el fiscal Herrera al ser consultado. Hasta el momento ninguno de los familiares de las víctimas ni de las personas que resultaron heridas se presentaron en Tribunales para iniciar una querella o una acción civil.
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