27 Julio 2009 Seguir en 
Siempre es gratificante en la historia de cualquier comunidad cuando una de sus instituciones llega a cumplir un siglo. Y la importancia del acontecimiento es aún mayor cuando esta llega lozana y llena de prestigio al aniversario. Es el caso de la Estación Experimental Agrícola "Obispo Colombres" (Eeaoc) que hoy celebra sus primeros cien años.
La Estación Experimental Agrícola de Tucumán fue creada por la Ley 1.024 del 27 de julio de 1909, durante el gobierno de Luis F. Nougués , y cambió su nombre por Estación Experimental Agroindustrial "Obispo Colombres" el 6 de diciembre de 1978, a instancias de la Ley 5.020. El proyecto de su creación fue presentado en el Senado provincial por Alfredo Guzmán en diciembre de 1906. El benefactor e industrial se había inspirado en otras entidades similares como las que había en Louisiana (Estados Unidos), Cuba, Java e Inglaterra que habían contribuido al desarrollo de sus países. Fueron varios los investigadores extranjeros que dejaron una huella importante en distintos períodos de la entidad. Entre ellos, pueden mencionarse al doctor Robert E. Blouin (1909-1914), el ingeniero Arturo H. Rosenfeld (1914-1916), los químicos William E. Cross (1916-1946), Federico Zerban y José Hall, los entomólogos Tomás Barber y Kenneth J. Hayward, el fitopatólogo George L. Fawcett, el agrónomo James H. Whale y el horticultor Enrique F. Schultz.
Desde sus inicios, la institución que se sostiene con el aporte principalmente del sector privado (productores de caña de azúcar, citrus, tabaco, arándano, soja, etc.), contribuyó al desarrollo de las agroindustrias cañera y citrícola de la provincia y el NOA, y a la diversificación productiva mediante la incorporación de nuevos cultivos como sorgo, soja, papa, poroto, tabaco, berries y otras alternativas frutihortícolas y forrajeras. Efectuó aportes tecnológicos significativos en todas las producciones primarias y agroindustriales de Tucumán y de la región. La entidad cuenta actualmente con una sede central, cuya superficie es de 85 hectáreas. Allí funcionan oficinas, laboratorios, invernáculos, biblioteca, cámaras de cruzamientos, instalaciones especiales y campo experimental, y cuatro subestaciones experimentales en zonas agroecológicas de Tucumán. Ellas son Monte Redondo (86 ha) para granos (soja, maíz, poroto, etc.) y pasturas; Santa Ana (50 ha) para investigación y actividades de transferencia en caña de azúcar; La Invernada (15 ha), para tabaco Burley; y Tafí del Valle (100 ha), para papa semilla y frutihorticultura.
A lo largo de diez décadas de existencia, la entidad ha sido distinguida anteriormente por su capacidad de coordinar el monitoreo de la roya asiática de la soja, su identificación y diagnóstico dentro del Programa Nacional de la Sagpya, y posee el reconocimiento del Senasa como único centro en el país dedicado a plagas y enfermedades cuarentenarias (cancrosis, mancha negra y huanglongbing). En diciembre pasado, la Unión Europea le otorgó a la Eeaoc un importante reconocimiento. Se trataba de un proyecto estratégico para el desarrollo del sector sojero en el ámbito del Mercosur, coordinado por la sección Biotecnología de la institución, que logró financiación por 800.000 euros.
Sin lugar a dudas, tanto Alfredo Guzmán como los primeros investigadores fueron visionarios, peor también el mérito es para sus continuadores que supieron concretar el sueño, pese a los vaivenes políticos y económicos que sacudieron al país a lo largo de una centuria. Ello habla bien de sus investigadores que colocaron a la entidad en un elevado punto de prestigio. Los tucumanos debemos sentirnos orgullosos de la Estación Experimental que trabaja permanentemente por el desarrollo de nuestra provincia.
La Estación Experimental Agrícola de Tucumán fue creada por la Ley 1.024 del 27 de julio de 1909, durante el gobierno de Luis F. Nougués , y cambió su nombre por Estación Experimental Agroindustrial "Obispo Colombres" el 6 de diciembre de 1978, a instancias de la Ley 5.020. El proyecto de su creación fue presentado en el Senado provincial por Alfredo Guzmán en diciembre de 1906. El benefactor e industrial se había inspirado en otras entidades similares como las que había en Louisiana (Estados Unidos), Cuba, Java e Inglaterra que habían contribuido al desarrollo de sus países. Fueron varios los investigadores extranjeros que dejaron una huella importante en distintos períodos de la entidad. Entre ellos, pueden mencionarse al doctor Robert E. Blouin (1909-1914), el ingeniero Arturo H. Rosenfeld (1914-1916), los químicos William E. Cross (1916-1946), Federico Zerban y José Hall, los entomólogos Tomás Barber y Kenneth J. Hayward, el fitopatólogo George L. Fawcett, el agrónomo James H. Whale y el horticultor Enrique F. Schultz.
Desde sus inicios, la institución que se sostiene con el aporte principalmente del sector privado (productores de caña de azúcar, citrus, tabaco, arándano, soja, etc.), contribuyó al desarrollo de las agroindustrias cañera y citrícola de la provincia y el NOA, y a la diversificación productiva mediante la incorporación de nuevos cultivos como sorgo, soja, papa, poroto, tabaco, berries y otras alternativas frutihortícolas y forrajeras. Efectuó aportes tecnológicos significativos en todas las producciones primarias y agroindustriales de Tucumán y de la región. La entidad cuenta actualmente con una sede central, cuya superficie es de 85 hectáreas. Allí funcionan oficinas, laboratorios, invernáculos, biblioteca, cámaras de cruzamientos, instalaciones especiales y campo experimental, y cuatro subestaciones experimentales en zonas agroecológicas de Tucumán. Ellas son Monte Redondo (86 ha) para granos (soja, maíz, poroto, etc.) y pasturas; Santa Ana (50 ha) para investigación y actividades de transferencia en caña de azúcar; La Invernada (15 ha), para tabaco Burley; y Tafí del Valle (100 ha), para papa semilla y frutihorticultura.
A lo largo de diez décadas de existencia, la entidad ha sido distinguida anteriormente por su capacidad de coordinar el monitoreo de la roya asiática de la soja, su identificación y diagnóstico dentro del Programa Nacional de la Sagpya, y posee el reconocimiento del Senasa como único centro en el país dedicado a plagas y enfermedades cuarentenarias (cancrosis, mancha negra y huanglongbing). En diciembre pasado, la Unión Europea le otorgó a la Eeaoc un importante reconocimiento. Se trataba de un proyecto estratégico para el desarrollo del sector sojero en el ámbito del Mercosur, coordinado por la sección Biotecnología de la institución, que logró financiación por 800.000 euros.
Sin lugar a dudas, tanto Alfredo Guzmán como los primeros investigadores fueron visionarios, peor también el mérito es para sus continuadores que supieron concretar el sueño, pese a los vaivenes políticos y económicos que sacudieron al país a lo largo de una centuria. Ello habla bien de sus investigadores que colocaron a la entidad en un elevado punto de prestigio. Los tucumanos debemos sentirnos orgullosos de la Estación Experimental que trabaja permanentemente por el desarrollo de nuestra provincia.







