Tras larga agonía, falleció la cuarta víctima del estallido del lavadero

La empleada Mariana Raspari tenía graves quemaduras, a causa del vapor que salió a presión de los caños rotos. Familiares y vecinos reclamaron por las fallas en los controles. La mujer trabajaba en negro. Preocupación en el barrio.

TODO DESTRUIDO. Todavía no se conoce la causa del accidente en la calle Santiago del Estero al 1.400, que dejó un saldo de cuatro muertos y tres heridos. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
TODO DESTRUIDO. Todavía no se conoce la causa del accidente en la calle Santiago del Estero al 1.400, que dejó un saldo de cuatro muertos y tres heridos. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
25 Julio 2009
El estallido de la plancha industrial le había causado gravísimas heridas. Durante casi cuatro días, Mariana Indiana Raspari, de 40 años, agonizó en un sanatorio. Ayer, no soportó más. La mujer se convirtió en la cuarta víctima mortal como consecuencia de la tragedia producida el lunes en la lavandería de barrio Don Bosco. "Acá se están diciendo muchas mentiras. No se está respetando nuestro dolor", le dijo a LA GACETA un familiar de Raspari. Según admitió el dueño de la firma, René Auvieux, la empleada estaba en negro.
Además de ella, perdieron su vida debido al siniestro Javier Lizárraga, de 27 años, Carlos Hansen, de 25, y Lucía del Carmen Pérez, de 45. La madre de esta, Dora Argañaraz, está internada en grave estado en un sanatorio.
La tragedia se produjo el lunes a las 19.40, como consecuencia del estallido de una plancha industrial que funciona a vapor. Según una tapa del aparato salió despedida hacia el este y destruyó la pared de una concesionaria; el resto del pesado equipo recorrió casi 20 metros fuera de control, rompió varios elementos del interior del local y embistió a Lizárraga y a Hansen. Ambos murieron en el acto. Pérez, Argañaraz y Raspari, que trabajaban a metros de la plancha, sufrieron graves quemaduras, debido al vapor de agua que salió a presión de los caños rotos. Tras la tragedia, los familiares de Raspari se mostraron muy molestos. "Nunca se hacían controles", afirmó Stella Maris Raspari, hermana de la víctima, luego de que Mariana llegó al Centro de Salud ese día.
Ayer a las 7, la empleada falleció en un sanatorio de la capital, según el informe oficial. "Es algo terrible lo que pasó. Yo la conocía desde que era muy jovencita. A todos en el barrio nos causa mucho dolor lo que pasó", afirmó Julio Orqueda, de 42 años, vecino de la víctima. "Los que tienen lavaderos y empresas de ese tipo deberían proteger más a sus empleados. Además, es extraño que hayan fallado así los controles: un negocio así no debería haber estado funcionando en el microcentro", dijo el hombre, preocupado.
Por otra parte, Argañaraz continúa internada en grave estado. "Sé por lo que me dijo mi hermano es que está un poco más estable. Si se recupera un poco más, la semana que viene iniciaremos la parte judicial", dijo José Hinojosa, cuñado de Pérez.

Preocupación
Por otra parte, en la cuadra de Santiago del Estero al 1.400 se vive un clima de tensión. Algunos de los empleados de la lavandería concurrieron ayer a la mañana, y se mostraron preocupados por la posibilidad de que cierre el negocio. "Somos muchas las familias que vivimos de esto. ¿Qué pasará con nosotros si la lavandería no funciona más?", se preguntó María Elena Páez.
Por otra parte, los vecinos están aterrados con la posibilidad de que se produzca otra tragedia. "Hay cosas que no se controlan. No me quiero imaginar que habría pasado si por culpa de la explosión reventaba también ese transformador", dijo Juan Rodríguez, señalando un aparato que está sobre una base, en la vereda de su taller.