Encañonaron a dos mujeres en un bar

En pleno día, un hombre ingresó al local a punta de pistola y asaltó a las empleadas. La propietaria del lugar denunció que le robaron cuatro veces en tres años. Los vecinos afirman que falta seguridad en la zona.

24 Julio 2009
Dos empleadas de un bar de Barrio Sur fueron asaltadas el lunes a la mañana, según denunció la dueña del negocio, Elizabeth Morey. Como el ladrón no encontró dinero en la caja registradora, se llevó las carteras y los celulares de las mujeres. "La plata no era mucha, pero fue una situación muy violenta. Nos robaron cuatro veces en tres años, pero esta, sin dudas, fue la peor de todas", dijo Morey.
Eran las 7. Ruth, de 33 años, y Carolina, de 29, acababan de abrir el bar "Florian", ubicado en la esquina de San Lorenzo y Las Heras. De repente, un hombre armado apareció en la puerta. "Quiero toda la plata que está en la caja. ¡Ya mismo!", gritó el ladrón a las empleadas del lugar.
A duras penas, las mujeres intentaron explicarle que aún no habían recaudado dinero, pues acababan de abrir. "No se hagan las pícaras porque son boleta (sic)", les contestó el asaltante, mientras les apuntaba con un revólver. Al darse cuenta de que las empleadas no mentían, el delincuente se llevó sus carteras y sus teléfonos celulares. "El tipo se fue corriendo. La mesera salió a la calle y vio que se escapaba en una moto con otro hombre", remarcó Morey. "La Policía está durante el día. Pero desde la noche hasta la mañana no hay un sólo agente", dijo Morey. La propietaria del bar realizó la denuncia en la seccional 1ª. La causa quedó a cargo de la Fiscalía X.
Pero no fue el único atraco que sufrieron. El 6 de junio de 2008, delincuentes ingresaron al bar de Morey luego de haber roto la vidriera. Del interior de la caja registradora sustrajeron la recaudación. "No nos sorprende que nos hayan robado otra vez, porque todos los años nos pasa algo. Pero las veces anteriores no había nadie cuando entraban al bar. Ahora encañonaron a dos personas. ¿Y si al ladrón se le escapaba un tiro?", señaló, preocupada, la dueña del establecimiento.
Los demás comerciantes de la zona también se mostraron preocupados por la seguridad, que ellos consideran insuficiente. "Ya no sabíamos cómo hacer para que dejen de robarnos durante la madrugada. Entonces, decidimos quedarnos a dormir dentro de nuestro quiosco", dijo Silvina Pelante.


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