24 Julio 2009 Seguir en 
Cada día que pasa, la hipótesis de que la plancha explotó como consecuencia de una falla en las tareas de mantenimiento toma más fuerza para los investigadores. Ayer declararon ante los peritos el dueño del local siniestrado el lunes, René Auvieux, y uno de los ingenieros que trabajaba en la lavandería, Aldo Bazán. Al parecer, la plancha estaba recibiendo un mantenimiento básico, cuando las tareas deberían haber sido específicas para prevenir este tipo de circunstancias, indicó una fuente policial a LA GACETA.
La tragedia que le costó la vida a tres empleados causó conmoción entre los vecinos de barrio Don Bosco, que tienen pánico de que la lavandería vuelva a funcionar. "No queremos imaginarnos qué pasaba si explotaba la caldera", dijeron Rosa Catania y Nina Rodríguez.
A las 19.40 del lunes, una gigantesca plancha ubicada en la lavandería de Santiago del Estero al 1.400 estalló. Según las primeras pericias, una de las tapas salió despedida hacia el este y atravesó el muro de una concesionaria; el cilindro y la base del aparato, que son muy pesados, volaron casi 20 metros hacia el oeste y embistieron a Javier Lizárraga, de 27 años, y a Carlos Hansen, de 25. Ambos murieron en el acto. Lucía del Carmen Pérez, de 45, y su madre, Dora Argañaraz, estaban trabajando junto a la plancha cuando se produjo el siniestro. También estaba cerca de allí Mariana Rasparí. Todas ellas sufrieron heridas gravísimas. Pérez falleció el miércoles en un sanatorio; las otras dos agonizan, ya que tienen quemaduras en gran parte de sus cuerpos.
Auvieux afirma que la tragedia era imprevisible. "Se hacían controles y un mantenimiento periódico", le dijo a LA GACETA el dueño de la empresa. "Hay muchas cosas que él dice y no son ciertas", retrucó José Hinojosa, cuñado de Pérez. "Si tenía todo en regla, deberían haber habido luces de emergencia. Entonces, ¿por qué metió su camioneta a la lavandería para alumbrar? Además, el secretario de Gobierno (municipal Walter Berarducci) dijo que prácticamente no tienen responsabilidad en todo esto y que estaba todo habilitado. Entonces, ¿por qué pasó lo que pasó? No nos dieron una sola respuesta", indicó Hinojosa.
Por otra parte, Auvieux les entregó ayer a los investigadores el disco rígido de la PC donde debería haber estado registrada la filmación de la tragedia. El miércoles, durante un allanamiento realizado por personal al mando del comisario Jorge Urueña, los policías secuestraron el CPU, pero no hallaron el disco allí. La memoria será remitida al fiscal Guillermo Herrera, quien deberá decidir si la envía a especialistas para que determinen si contiene información útil.
Además, hoy declarará otro de los ingenieros que trabajaba en la lavandería, Miguel Langa. El testimonio este especialista, de Bazán y de Auvieux les permitirá a los investigadores (al mando del comisario Raúl Lobo, jefe de Bomberos) saber qué desencadenó la tragedia. No se descarta que se realicen más allanamientos.
La tragedia que le costó la vida a tres empleados causó conmoción entre los vecinos de barrio Don Bosco, que tienen pánico de que la lavandería vuelva a funcionar. "No queremos imaginarnos qué pasaba si explotaba la caldera", dijeron Rosa Catania y Nina Rodríguez.
A las 19.40 del lunes, una gigantesca plancha ubicada en la lavandería de Santiago del Estero al 1.400 estalló. Según las primeras pericias, una de las tapas salió despedida hacia el este y atravesó el muro de una concesionaria; el cilindro y la base del aparato, que son muy pesados, volaron casi 20 metros hacia el oeste y embistieron a Javier Lizárraga, de 27 años, y a Carlos Hansen, de 25. Ambos murieron en el acto. Lucía del Carmen Pérez, de 45, y su madre, Dora Argañaraz, estaban trabajando junto a la plancha cuando se produjo el siniestro. También estaba cerca de allí Mariana Rasparí. Todas ellas sufrieron heridas gravísimas. Pérez falleció el miércoles en un sanatorio; las otras dos agonizan, ya que tienen quemaduras en gran parte de sus cuerpos.
Auvieux afirma que la tragedia era imprevisible. "Se hacían controles y un mantenimiento periódico", le dijo a LA GACETA el dueño de la empresa. "Hay muchas cosas que él dice y no son ciertas", retrucó José Hinojosa, cuñado de Pérez. "Si tenía todo en regla, deberían haber habido luces de emergencia. Entonces, ¿por qué metió su camioneta a la lavandería para alumbrar? Además, el secretario de Gobierno (municipal Walter Berarducci) dijo que prácticamente no tienen responsabilidad en todo esto y que estaba todo habilitado. Entonces, ¿por qué pasó lo que pasó? No nos dieron una sola respuesta", indicó Hinojosa.
Por otra parte, Auvieux les entregó ayer a los investigadores el disco rígido de la PC donde debería haber estado registrada la filmación de la tragedia. El miércoles, durante un allanamiento realizado por personal al mando del comisario Jorge Urueña, los policías secuestraron el CPU, pero no hallaron el disco allí. La memoria será remitida al fiscal Guillermo Herrera, quien deberá decidir si la envía a especialistas para que determinen si contiene información útil.
Además, hoy declarará otro de los ingenieros que trabajaba en la lavandería, Miguel Langa. El testimonio este especialista, de Bazán y de Auvieux les permitirá a los investigadores (al mando del comisario Raúl Lobo, jefe de Bomberos) saber qué desencadenó la tragedia. No se descarta que se realicen más allanamientos.







