06 Marzo 2003 Seguir en 
Washington.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se reunió ayer con su gabinete de guerra, mientras continúa acumulando tropas en la zona del Golfo Pérsico. Según voceros, en lo que se considera como la cuenta regresiva para iniciar la guerra, Bush debatió con su gabinete la posibilidad de dar un ultimátum a Saddam Hussein para que abandone Irak, y la forma como se evacuará al personal de la ONU y a los extranjeros residentes en ese país 72 horas antes del ataque.
El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, dijo ayer que las inspecciones del desarme iraquí no dieron resultado, y que Irak continúa desarrollando armas a escondidas de los más de 250 expertos de la ONU que se hallan trabajando en Irak desde hace tres meses.
A medida que aumenta la tensión militar en el Golfo Pérsico, se incrementaron las manifestaciones pacifistas en varias partes del mundo. Incluso en Nueva York y en otras ciudades estadounidenses, decenas de miles de estudiantes universitarios salieron a las calles para expresar su oposición a un conflicto bélico. Ayer flameó una gigantesca bandera de la paz con los colores del arco iris en la Plaza de San Pedro, durante la jornada de ayuno y oración convocada por el papa Juan Pablo II.
Blix contraataca
Las declaraciones de Powell preanuncian la intensidad que tendrá el debate de la crisis en el Consejo de Seguridad de la ONU. El jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, reiteró que la destrucción de los misiles Al Samoud 2 por parte de Bagdad constituye "un verdadero desarme", y que así lo consigna en el informe que presentará mañana en el Consejo, junto con su par de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohammed El Baradei. Además, Blix dijo que Irak tiene una capacidad bélica de destrucción masiva infinitamente inferior a la que poseía en 1991.
El bloque opositor
Pese a todo, la próxima semana, EE.UU. exigirá la votación de su proyecto de resolución que, en los hechos, constituye la "luz verde" que necesita del Consejo para invadir Irak. Sin embargo, Francia, Alemania, Rusia y China anticiparon que bloquearán este proyecto motorizado por EE.UU., Gran Bretaña y España. Washington necesita de 9 de los 15 votos de los países miembro del Consejo para que se apruebe la resolución, aunque ya anticipó que, de todas maneras, atacará a Irak. (Télam/DPA)
Caerán 3.000 bombas y se iniciará la invasión
El jefe de Estado Mayor de EE.UU. anticipó que, inevitablemente, morirá mucha gente
Washington.- "Esta guerra será muy diferente del primer conflicto en el Golfo Pérsico, ya que el ataque será muy corto: en las primeras 48 horas se lanzarán 3.000 bombas guiadas y misiles sobre Irak, los que serán seguidos de operaciones terrestres", dijo al diario "The New York Times" el general Richard Myers, jefe de Estado Mayor Conjunto estadounidense. Además, adelantó que se producirán muertes entre la población iraquí, "a pesar de los esfuerzos que realizarán las tropas estadounidenses" por evitarlas.
La cruda realidad
Myers advirtió que no hay que olvidar que la guerra es intrínsecamente violenta. "Va a morir gente", señaló. "Aunque intentemos con todas las fuerzas limitar las bajas civiles, eso va a pasar", añadió. "Necesitamos mentalizar a la gente de que así es la guerra, porque la gente piensa que esto va a ser antiséptico, y no es eso", sentenció.
El objetivo
Según Myers, "el ataque intenso y breve será la mejor manera de crear un colapso en Irak, de modo que el régimen de Saddam Hussein asuma inmediatamente que su fin es irremediable". Asimismo, consideró que la victoria consiste en desarmar a Irak, y no en detener y matar a Hussein. Además, aseguró que las tropas de EEUU abrirán un segundo frente desde el norte de Irak, con o sin la ayuda de Turquía. Más de 300.000 soldados estarán en los próximos días en la zona del Golfo Pérsico, esperando la orden de avanzar. Myers no quiso dar fechas, y sólo afirmó que las tropas están a la espera de que Bush dé la orden de ataque. (DPA)
ANALISIS
Hombro con hombro
Por Hans-Jochen Kaffsack
París.- Se estrechan cada vez más las filas contra una guerra en Irak. El ministro francés del Exterior, Dominique de Villepin, dijo ante su colega de Rusia, Igor Ivanov, que no habrá una segunda resolución del Consejo de Seguridad que autorice el uso de la fuerza contra Irak. No pronunció la palabra "veto". De todos modos, junto con Ivanov y con el ministro alemán, Joschka Fischer, dejaron en claro las prerrogativas de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de usar el derecho de veto.
Los tres representantes del "eje antibélico" se reunieron ayer en París, pues mañana Hans Blix debe rendir ante el Consejo de Seguridad el próximo informe de los inspectores de armas de la ONU. Además, Estados Unidos pretende someter a votación, la próxima semana, su controvertido proyecto de resolución. La reunión en París debía unir aún más entre sí a los adversarios de la guerra. "Cada uno debe ahora estar seguro de que los demás no retroceden", dijo el embajador ruso en Francia, Alexander Avdeyev. "Ya no podemos dar marcha atrás", advirtió.
Un plazo necesario
Para los tres ministros es también claro que se está acabando el tiempo de las inspecciones. Y por eso fue igualmente enérgico su llamamiento a Bagdad para que coopere con mayor intensidad con los inspectores. Propusieron hacer los controles más estrictos y darles un plazo, siempre destacando que las inspecciones muestran ya resultados. París ve las cosas exactamente igual que Moscú y Bonn.
Los votos
Villepin no precisó si Francia está segura del voto negativo en el Consejo, o si sólo espera que Washington no alcance la necesaria mayoría para la resolución que lo autorice al uso de la violencia. Un miembro permanente puede oponer su veto sólo cuando una resolución que no le guste obtiene al menos 9 de los 15 votos del Consejo. La palabra del francés y la estimación rusa de que China -que también tiene derecho a veto- tiene la misma opinión sobre la crisis de Irak, podrían fomentar una acción unilateral de Estados Unidos contra Bagdad. Washington -en su más reciente manifestación a través del secretario de Estado, Colin Powell, ha reiterado que Estados Unidos atacará a Irak aún sin el respaldo de ONU. (DPA)
El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, dijo ayer que las inspecciones del desarme iraquí no dieron resultado, y que Irak continúa desarrollando armas a escondidas de los más de 250 expertos de la ONU que se hallan trabajando en Irak desde hace tres meses.
A medida que aumenta la tensión militar en el Golfo Pérsico, se incrementaron las manifestaciones pacifistas en varias partes del mundo. Incluso en Nueva York y en otras ciudades estadounidenses, decenas de miles de estudiantes universitarios salieron a las calles para expresar su oposición a un conflicto bélico. Ayer flameó una gigantesca bandera de la paz con los colores del arco iris en la Plaza de San Pedro, durante la jornada de ayuno y oración convocada por el papa Juan Pablo II.
Blix contraataca
Las declaraciones de Powell preanuncian la intensidad que tendrá el debate de la crisis en el Consejo de Seguridad de la ONU. El jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, reiteró que la destrucción de los misiles Al Samoud 2 por parte de Bagdad constituye "un verdadero desarme", y que así lo consigna en el informe que presentará mañana en el Consejo, junto con su par de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohammed El Baradei. Además, Blix dijo que Irak tiene una capacidad bélica de destrucción masiva infinitamente inferior a la que poseía en 1991.
El bloque opositor
Pese a todo, la próxima semana, EE.UU. exigirá la votación de su proyecto de resolución que, en los hechos, constituye la "luz verde" que necesita del Consejo para invadir Irak. Sin embargo, Francia, Alemania, Rusia y China anticiparon que bloquearán este proyecto motorizado por EE.UU., Gran Bretaña y España. Washington necesita de 9 de los 15 votos de los países miembro del Consejo para que se apruebe la resolución, aunque ya anticipó que, de todas maneras, atacará a Irak. (Télam/DPA)
Caerán 3.000 bombas y se iniciará la invasión
El jefe de Estado Mayor de EE.UU. anticipó que, inevitablemente, morirá mucha gente
Washington.- "Esta guerra será muy diferente del primer conflicto en el Golfo Pérsico, ya que el ataque será muy corto: en las primeras 48 horas se lanzarán 3.000 bombas guiadas y misiles sobre Irak, los que serán seguidos de operaciones terrestres", dijo al diario "The New York Times" el general Richard Myers, jefe de Estado Mayor Conjunto estadounidense. Además, adelantó que se producirán muertes entre la población iraquí, "a pesar de los esfuerzos que realizarán las tropas estadounidenses" por evitarlas.
La cruda realidad
Myers advirtió que no hay que olvidar que la guerra es intrínsecamente violenta. "Va a morir gente", señaló. "Aunque intentemos con todas las fuerzas limitar las bajas civiles, eso va a pasar", añadió. "Necesitamos mentalizar a la gente de que así es la guerra, porque la gente piensa que esto va a ser antiséptico, y no es eso", sentenció.
El objetivo
Según Myers, "el ataque intenso y breve será la mejor manera de crear un colapso en Irak, de modo que el régimen de Saddam Hussein asuma inmediatamente que su fin es irremediable". Asimismo, consideró que la victoria consiste en desarmar a Irak, y no en detener y matar a Hussein. Además, aseguró que las tropas de EEUU abrirán un segundo frente desde el norte de Irak, con o sin la ayuda de Turquía. Más de 300.000 soldados estarán en los próximos días en la zona del Golfo Pérsico, esperando la orden de avanzar. Myers no quiso dar fechas, y sólo afirmó que las tropas están a la espera de que Bush dé la orden de ataque. (DPA)
ANALISIS
Hombro con hombro
Por Hans-Jochen Kaffsack
París.- Se estrechan cada vez más las filas contra una guerra en Irak. El ministro francés del Exterior, Dominique de Villepin, dijo ante su colega de Rusia, Igor Ivanov, que no habrá una segunda resolución del Consejo de Seguridad que autorice el uso de la fuerza contra Irak. No pronunció la palabra "veto". De todos modos, junto con Ivanov y con el ministro alemán, Joschka Fischer, dejaron en claro las prerrogativas de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de usar el derecho de veto.
Los tres representantes del "eje antibélico" se reunieron ayer en París, pues mañana Hans Blix debe rendir ante el Consejo de Seguridad el próximo informe de los inspectores de armas de la ONU. Además, Estados Unidos pretende someter a votación, la próxima semana, su controvertido proyecto de resolución. La reunión en París debía unir aún más entre sí a los adversarios de la guerra. "Cada uno debe ahora estar seguro de que los demás no retroceden", dijo el embajador ruso en Francia, Alexander Avdeyev. "Ya no podemos dar marcha atrás", advirtió.
Un plazo necesario
Para los tres ministros es también claro que se está acabando el tiempo de las inspecciones. Y por eso fue igualmente enérgico su llamamiento a Bagdad para que coopere con mayor intensidad con los inspectores. Propusieron hacer los controles más estrictos y darles un plazo, siempre destacando que las inspecciones muestran ya resultados. París ve las cosas exactamente igual que Moscú y Bonn.
Los votos
Villepin no precisó si Francia está segura del voto negativo en el Consejo, o si sólo espera que Washington no alcance la necesaria mayoría para la resolución que lo autorice al uso de la violencia. Un miembro permanente puede oponer su veto sólo cuando una resolución que no le guste obtiene al menos 9 de los 15 votos del Consejo. La palabra del francés y la estimación rusa de que China -que también tiene derecho a veto- tiene la misma opinión sobre la crisis de Irak, podrían fomentar una acción unilateral de Estados Unidos contra Bagdad. Washington -en su más reciente manifestación a través del secretario de Estado, Colin Powell, ha reiterado que Estados Unidos atacará a Irak aún sin el respaldo de ONU. (DPA)







