Más de 300.000 soldados sitiarán a Irak

Unos 60.000 efectivos estadounidenses estacionados en Alemania parten hacia la zona de conflicto. Turquía podría aceptar tropas en su territorio. Más superbombarderos llegan a la zona del Golfo.

BAJO PROTESTA. Un B 52 parte hacia el Golfo desde Inglaterra, y en el cartel se lee “No a la guerra”.
BAJO PROTESTA. Un B 52 parte hacia el Golfo desde Inglaterra, y en el cartel se lee “No a la guerra”.
05 Marzo 2003
BAGDAD.- Estados Unidos envió ayer otros 60.000 efectivos y más superbombarderos B52 hacia el Golfo Pérsico. Más de 300.000 hombres rodearán a Irak la próxima semana, para cuando se espera el momento decisivo de la campaña bélica liderada por Estados Unidos para derrocar al régimen de Saddam Hussein. Ayer, Bagdad destruyó otros tres misiles Al Samoud 2, pero sin ninguna perspectiva de aplacar la ofensiva estadounidense. Mientras el papa Juan Pablo II y los líderes de Francia, Rusia y Alemania redoblan esfuerzos para evitar la guerra, Hussein prepara al pueblo iraquí para lo que vendrá. "El piadoso vencerá sobre el malvado y sus aliados", dijo ayer en su discurso pronunciado con motivo de la fiesta del año nuevo islámico. "Lucháis por la virtud contra el vicio, por la sinceridad contra la traición, contra los mercenarios y los agresores. El malvado será vencido", vaticinó sobre la inminente confrontación bélica.

El "frente norte"
Un total de 230.000 soldados estadounidenses ya se encuentran cerca de Irak. La movilización total implica más de 300.000 hombres, pero según una fuente del Pentágono, que pidió anonimato, no todos serán efectivamente desplazados en la región. Esta cifra no incluye a los 10.000 hombres estacionados en Afganistán ni a los otros miles que se encuentran en bases en otros países vecinos de Asia Central. Los 60.000 hombres enviados ayer pertenecen a la primera división blindada con base en Alemania, a la primera división de caballería y al segundo regimiento de caballería blindada. Según trascendió, Turquía podría rectificar su decisión de impedir el estacionamiento de fuerzas estadounidenses en su territorio. De ser así, estas tropas pasarían a ocupar el "frente norte" de la invasión. Los kurdos iraquíes son un problema para los turcos, y alejarse del conflicto significaría darles una oportunidad para declarar su independencia. Esto se convertiría en un nuevo dolor de cabeza para el gobierno de Ankara. Las baterías antimisiles Patriot dispuestas por la OTAN para la defensa de Turquía entrarán en funciones a partir de hoy.

La coalición se afirma
De los 230.000 soldados en tierra o en mar, hay 120.000 en Kuwait, de donde partiría la ofensiva terrestre principal; 44.000 están en barcos de guerra en el Golfo y en el Mediterráneo oriental; 8.000 se encuentran en Qatar y otros 8.000 en Arabia Saudita. "La semana próxima reflexionaremos muy seriamente sobre el próximo paso", dijo ayer el secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, al tiempo que su par británico, Jack Straw, afirmó que existe el suficiente sustento legal para atacar a Irak. El jefe del gobierno español, José María Aznar -tercer aliado principal de la coalición que lidera EE.UU.- logró ayer el apoyo del Parlamento a su línea dura respecto de Irak. La totalidad de los 183 diputados del PP votaron a favor de una resolución que defiende la firmeza como único método para lograr el desarme del régimen iraquí; para ello se apoya la nueva propuesta de resolución presentada conjuntamente por Estados Unidos, Gran Bretaña y España ante el Consejo de Seguridad de la ONU. En cambio, los 164 parlamentarios de la oposición presentes en la Cámara rechazaron la posición de Aznar en el conflicto. (Télam/DPA)

Aguardan el informe de los inspectores de la ONU
Nueva York.- Los jefes de inspectores de armas de la ONU para Irak, Hans Blix y Mohammed el Baradei, presentarán el viernes un nuevo informe al Consejo de Seguridad de la ONU. Después de la lectura del informe se pasará al debate sobre el proyecto de EE.UU., Reino Unido y España para una segunda resolución sobre Irak. Estados Unidos buscará una votación aunque sepa de antemano que no cuenta con la mayoría necesaria para que el Consejo apruebe la iniciativa. El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que una nueva resolución para abrir paso a una guerra contra Irak es deseable, pero no necesaria.

Faltan votos
Por ahora, sólo Gran Bretaña, España y Bulgaria apoyan la propuesta estadounidense. Para que esta sea aprobada, Washington necesita el apoyo adicional de, al menos, cinco miembros del Consejo, y tiene que evitar además que Francia y Rusia ejerzan, tal como han amenazado, su derecho a veto. Los países considerados indecisos son Angola, Camerún, Chile, Guinea, México y Pakistán. El núcleo de este borrador es la afirmación de que Irak no aprovechó su última oportunidad para el desarme según la resolución 1441, del 8 de noviembre, por la que Bagdad se compromete a colaborar en forma total y activa con la tarea del desarme llevada a cabo por los inspectores de armas de la ONU. (DPA)

ANALISIS
Al pie de la letra
Por Christiane Oelrich
Washington.- Lo que el presidente George W. Bush quiere lograr en Irak -la expulsión de Saddam Hussein de Bagdad- estuvo hace 12 años al alcance de la mano, después de que los soldados iraquíes se rindieron por miles en el sur del país tras huir de Kuwait. Para el gran poderío militar norteamericano habría sido muy fácil continuar su marcha hasta Bagdad. Pero Bush padre, entonces presidente, ordenó la retirada. Muchos afirman que fue uno de los errores más grandes de la historia norteamericana.Pero Bush padre había esbozado claramente los objetivos de la confrontación con Bagdad en 1990: la retirada incondicional iraquí de Kuwait, la restauración de la soberanía kuwaití y el apoyo a una mayor estabilidad en el Golfo Pérsico. Y cumplió al pie de la letra. "Un avance para derrocar a Hussein habría violado claramente el mandato de la ONU", dijo recientemente el ex presidente. El entonces secretario de Estado, James Baker, también defiende esta postura. "Los generales de sofá olvidan que la decisión de entonces fue aprobada por los gobiernos del mundo, por el Congreso y por la opinión pública estadounidense", escribió.
Muchos de aquel gabinete de guerra siguen siendo habitantes de la Casa Blanca: el actual secretario de Estado, Colin Powell, era jefe del Estado Mayor; el vicepresidente, Richard Cheney, secretario de Defensa; y la asesora de Seguridad Nacional de Bush hijo, Condoleezza Rice, era consejera de Bush padre, quien entonces apostó a que con Hussein debilitado se podría evitar una ruptura de Irak e impedir, así también, un fortalecimiento de Irán, el archienemigo iraquí. (DPA)

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