La comunidad debe mantener la calma

06 Julio 2009
Se define epidemia como la enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas. Mientras que la pandemia es la enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región, según las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española.
Desde marzo pasado, nuestro país viene siendo jaqueado por enfermedades que hallaron desprevenido al sistema de salud y que lo obligaron a reaccionar. Primero el dengue -del cual dijeron los especialistas que llegó para quedarse- y ahora la gripe A (H1N1), que en todo el país ha provocado unos 60 muertos hasta el momento. El Poder Ejecutivo declaró el viernes la emergencia sanitaria. Para evitar la propagación del mal entraron anticipadamente en el receso invernal las escuelas, colegios y universidades, y se suspendieron actividades culturales programadas, con la idea de impedir que las aglomeraciones de gente en lugares cerrados favorezcan la transmisión del mal.
El miedo al contagio ha llevado a una buena parte de la población a una suerte de angustia colectiva. El ministro de Salud ha señalado que es difícil frenar el avance del mal. Pronosticó que se registrarán más casos de gripe que en otros años y que la lucha contra la influenza A no concluirá en julio, sino que proseguirá en agosto y tal vez en setiembre.
En estos días, se saturaron los servicios de emergencia -incluyendo el Centro de Salud y el Hospital Padilla-, como consecuencia del nerviosismo de la gente, que ante los menores síntomas, cree que tiene la enfermedad. Para dar una idea, un servicio de emergencias médicas que recibía 350 llamadas por días, elevó ese número a 900. El director de Epidemiología del Siprosa afirmó que no están llevando un registro diario de los infectados con la gripe A (H1N1) ni están realizando los análisis a todos los pacientes sospechosos porque a esta altura de la epidemia no es posible. Manifestó que los recursos humanos están para brindar asistencia, controlar el comportamiento de la enfermedad y verificar si en todos los centros de atención se implementan las medidas de prevención.
El ministro de Salud hizo hincapié en que el miedo inmoviliza, no deja pensar y para prevenir la enfermedad se debe tener capacidad para razonar y moverse. Indicó que la zona más comprometida es el Gran San Miguel de Tucumán. "La mayoría de los tucumanos no nos vamos a enfermar y la mayoría de los que se contagien no serán casos graves", aseguró, intentando llevar tranquilidad a la población.
Entre los consejos básicos, se recomienda en el trabajo saludar sin besos ni apretón de manos; no compartir vasos, mate ni alimentos; lavarse con frecuencia las manos con alcohol en gel. Tratar de no viajar en horas pico en los ómnibus y abrir las ventanillas, aunque haga frío, para que circule el aire, y extremar la higiene en los chicos.
El titular de la cartera de Salud ha señalado que con la suspensión de clases y la medicación el objetivo es que se amesete la cantidad de enfermos. "No pretendemos que desaparezca el virus; es imposible. No ir a la escuela ayudará si la gente se queda en casa, no si se junta en un shopping. En esta lucha necesitamos como socio fundamental al tucumano; pedirle que se controle y que se aísle si está enfermo para evitar que se genere un aumento desmedido de casos en poco tiempo", afirmó.
Creemos que es indispensable que la población conserve la calma. Se trata de tener una conducta responsable y de respeto hacia los otros; si se está con un estado febril lo indicado es no salir de la casa. Se trata de seguir las recomendaciones. La desesperación no conduce a nada positivo y menos en materia de salud.

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