El destinatario del voto rebelde
El legislador José Cano marca el regreso del radicalismo al Senado tras décadas de ausencia. La votación del domingo dibujó un escenario electoral que implicó una recomposición de alianzas. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
LA GACETA
05 Julio 2009 Seguir en 
La política no da tregua a sus protagonistas. Quienes gobiernan se preparan para administrar en medio de dificultades imprevisibles, o que habiéndose insinuado en el escenario, fueron subestimadas por razones electoralistas. Los que buscan desalojar a los oficialismos encamarados en el poder, hacen cuentas y diseñan escenarios posibles para 2011. En trazos gruesos, ese es el escenario de la Argentina política de hoy.Estar en el bando de los triunfadores, no le privó a José Alperovich experimentar sensaciones inesperadas. Néstor Kirchner la pasó infinitamente peor, no sólo porque perdió por "poquito" a manos del bisoño Francisco de Narváez en Buenos Aires, sino porque también desató el apetito canibalesco de gobernadores vencedores y de los rebeldes a su conducción. Y Cristina Fernández fue la principal damnificada por la catástrofe electoral. Nada será igual de ahora en adelante, ni para ella y sus socios.
Prematuramente, CFK empezó a correr con tiempo de descuento. Este, en realidad, había arrancado el 15 de marzo de 2008, con la resolución 125 que impuso retenciones móviles a la soja. Despertó la politización del agro y su proyección a la arena electoral.
Al analizar lo ocurrido el domingo pasado,el politólogo Andrés Malamud explicó que en el país se mantienen incólumes dos espacios políticos diferenciados: "uno que encarna principalmente a los sectores populares (el peronismo) y otro que representa los sectores medios (el panradicalismo)".
Los ensayos de probeta desaparecieron, aun cuando los nostálgicos de la edad de oro de NK pretendan resucitarlos con la nueva transversalidad. Entre los firmes sostenes de la concertación que quedaron atados a la Casa Rosada, figura el gobernador santiagueño Gerardo Zamora, que captó cuantiosos recursos nacionales del matrimonio K.
La provincialización de las elecciones fue una estrategia eficiente compartida por Alperovich y otros gobernadores, por medio de la cual se salvaron de despeñarse junto con Néstor Kirchner. Sergio Mansilla -hoy senador electo- lo había anticipado audazmente en febrero, generando revuelo No había dudas de que sinceraba el pensamiento del entorno oficial.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. El encuestador oficial Hugo Haime había vaticinado que el alperovichismo obtendría el 65% de los votos y que el senador de la minoría provendría de Fuerza Republicana ("Clarín" del 22 de junio).
Equívocos en cadena
Haime se equivocó, pero también el círculo íntimo del poder. El alperovichismo consiguió el 50,5% de los votos y la senaduría le asignó el electorado al radical José Cano. La cuarta banca de diputados fue para el ruralista Juan Casañas. A la Casa de Gobierno le incomodó tremendamente ese resultado. Los activistas del movimiento agrario aparecieron como una fuerza electoral que el alperovichismo no contabilizaba como decisiva.
Dentro del radicalismo, incluso, había quienes apostaban al fracaso de Cano, argumentando cuestiones diversas. Se decía que era un recién llegado que desplazaba personajes históricos, merced a la acción de la intervención partidaria que lo había favorecido congelando la vida interna.
Habìa sido también objeto de otras operaciones de confusión, protagonizadas por candidatos alentados por la Casa de Gobierno. El ciudadano descontento con el matrimonio K y con la administración alperovichista entendió que el voto útil lo contenía el dueto Casañas-Cano, por su prédica anitigubernamental en lo provincial y en lo nacional. Por esa razón-entre otras-, el Acuerdo Cívico y Social consiguió el 15, 4% del caudal de sufragios, con un aporte sustantivo de los medios urbanos (esta ciudad, Yerba Buena y Tafí Viejo). Cano volverá al Senado tras décadas de ausencia de voces de origen radical. Alfredo García y José G. Juárez, de la Unión Cìvica Radical Intransigente (UCRI), entre 1958 y 1962, y José César Salmoiraghi (Vanguardia Federal) entre 1973 y 1976, fueron los predecesores del senador electo. La Vanguardia Federal se disolvió para insertarse en la UCR en 1984.
La constelación de fuerzas que confluyó en el. Acuerdo Cívico y Social se erige como un modelo de construcción política no peronista, que adquirió fisonomía propia al superar las tentaciones acuerdistas del peronismo crítico. Cano pudo consolidar la versión tucumana de esa forma de acumulación política cuando dio por concluido el diálogo con el ex vicegobernador Fernando Juri. Abrió así las puertas a los autoconvocados, a los democristianos, a los socialistas y selló la reconciliación con los radicales de Julio Cobos.
Los partidos aliados trabajaron pensando en lo que vendrá después. De ese modo, sintonizó con la recomposición que se opera en el orden nacional, con Cobos como probable candidato presidencial en 2011. Ahora bien, el combate por la gobernación dentro de dos años, exigirá mucho más que caras nuevas, porque estará en juego el poder político territorial.
La desazón
La decepción embargó a la vertiente crítica del peronismo que se parapetó detrás de la figura de Fernando Juri. "El peor enemigo de Juri fue Juri", sentenció un dirigente que arriesgó todo su capital polìtico en la alianza Unión PRO Federal. Lo responsabilizan por no haber desarrollado un mensaje contestario contra Alperovich ni contra los K, desde que abandonó la vicegobernación en 2007. En la misma onda, otros dirigentes se quejaron de la ambigüedad de los partidos aliados. Los más ortodoxamente peronistas dicen que Juri deberá escoger entre seguir el destino de Mauricio Macri, jefe del PRO, en la carrera presidencial de 2011, o el de Carlos Reutemann, referente de muchos cabecillas de filiación peronista. Se quejan, además, de la senadora Delia Pinchetti de Sierra Morales, de quien dicen que no sedujo al ruralismo. La discusión interna en el peronismo crítico es más amplia y excede largamente al espacio de Juri.
A los justicialistas que discrepan con Alperovich les queda un largo camino por recorrer. El gobernador echó anclas en el nuevo gabinete de Cristina, con Juan Luis Manzur como ministro de Salud, a quien la CGT de Hugo Moyano mira con simpatía. El padrinazgo de Ginés González García le valió aumentar el puntaje en el ranking polìtico.
Alperovich le tendió una mano al gobierno de Cristina en un momento crìtico, a la vez que espera ser retribuido con auxilio federal."Somos grandes pedidores de la Nación", dijo Alperovich, que no se sumó a la rebelión de los gobernadores contra la Casa Rosada. En el noroeste manda el disidente salteño Juan Manuel Urtubey.







