05 Julio 2009 Seguir en 
Desde el año pasado, el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) viene trabajando en el desarrollo de una Marca Tucumán con la intención de posicionar a la provincia de un modo diferente en la realidad económica y turística. En octubre del año pasado, dio a conocer las conclusiones de una encuesta realizada sobre la base de consultas a turistas, ciudadanos y referentes tucumanos.
Un equipo de especialistas en comunicación, marketing, sociología, antropología, economía y nuevas tecnologías, entre otros, trabajan en la construcción de Marca Tucumán. Entre los íconos más representativos de Tucumán votados por los encuestados, se encuentran personalidades históricas como Juan Bautista Alberdi y Lola Mora, o artistas como Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui, que si bien no era tucumano, vivió varios años en esta tierra, recorrió toda la provincia a caballo y le dedicó numerosas zambas. "Yo me he decretao la tucumaneidad", solía decir el autor de "La pobrecita".
En los próximos días, el IDEP, el Ente Cultural de Tucumán, la librería "La feria del libro" y la Cámara de Turismo lanzarán un concurso fotográfico con el objetivo de editar un libro en el que se plasmen en fotografías los distintos aspectos de la provincia: productivo, cultural, turístico, económico, ecológico, entre otros. Según el titular del IDEP, será un documento que permitirá mostrar y promocionar a la provincia en todo el mundo.
La iniciativa es, por cierto, positiva y nos invita a reflexionar sobre la cultura de Tucumán que es poco conocida por una buena parte de los mismos comprovincianos. Con un criterio similar, por ejemplo, se podría editar una antología de cuentos y poemas sobre nuestra tierra con autores locales o convocar a un certamen en el que participen los escritores actuales. El material podría traducirse a inglés y al portugués (por nuestra inserción en el Mercosur) y de paso, promover su lectura en las escuelas, colegios y universidades. Hay escritores que merecen ser exhumados y difundidos, tales como Pablo Rojas Paz, Pantaleón Fernández. Amalia Prebisch de Piossek, Juan Eduardo Piatelli, Manuel Aldonate, Luis Alberto Díaz, José Augusto Moreno, Rafael Jijena Sánchez, Ricardo Chirre Danós, Mario Bravo, Nicandro Pereyra, Omar Estrella y Eduardo Joubin Colombres, por citar algunos nombres.
Siguiendo con un criterio editorial, hay obras, cuya publicación sólo la Universidad Nacional de Tucumán o la Provincia pueden encarar porque no tienen una salida comercial, en la medida que no se las estudie. Por ejemplo, las obras completas de Juan B. Terán nunca se terminaron de editar y actualmente, no se las consigue. Algo parecido sucede con los escritos de Nicolás Avellaneda o de Juan Bautista Alberdi, que son a menudo muy citados pero escasamente leídos.
Tucumán no sólo es caña de azúcar y bellos paisajes. Hemos trascendido las fronteras, merced a la labor de nuestros creadores e intelectuales, es decir a través de una fértil producción cultural, que arrancó ya en el siglo XIX. De manera que no sólo hay que tener en cuenta el aspecto exterior, el ropaje, la vidriera, sino lo que se tiene adentro, en el espíritu.
A la hora de definir una Marca es importante saber lo que somos. Si no conocemos quiénes fueron nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, ignoraremos nuestro origen y careceremos de identidad. El turista va, por lo general, a otro lugar a buscar lo que no tiene en su ciudad o país. Se trata de hallar en nuestra idiosincrasia e historia la manera de diferenciarnos, de ofrecer algo genuino, es decir que no tengan los otros. No se puede vender lo que los mismos tucumanos no conocemos. Se trata entonces de avanzar entonces en la enseñanza y el conocimiento de nuestra cultura.
Un equipo de especialistas en comunicación, marketing, sociología, antropología, economía y nuevas tecnologías, entre otros, trabajan en la construcción de Marca Tucumán. Entre los íconos más representativos de Tucumán votados por los encuestados, se encuentran personalidades históricas como Juan Bautista Alberdi y Lola Mora, o artistas como Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui, que si bien no era tucumano, vivió varios años en esta tierra, recorrió toda la provincia a caballo y le dedicó numerosas zambas. "Yo me he decretao la tucumaneidad", solía decir el autor de "La pobrecita".
En los próximos días, el IDEP, el Ente Cultural de Tucumán, la librería "La feria del libro" y la Cámara de Turismo lanzarán un concurso fotográfico con el objetivo de editar un libro en el que se plasmen en fotografías los distintos aspectos de la provincia: productivo, cultural, turístico, económico, ecológico, entre otros. Según el titular del IDEP, será un documento que permitirá mostrar y promocionar a la provincia en todo el mundo.
La iniciativa es, por cierto, positiva y nos invita a reflexionar sobre la cultura de Tucumán que es poco conocida por una buena parte de los mismos comprovincianos. Con un criterio similar, por ejemplo, se podría editar una antología de cuentos y poemas sobre nuestra tierra con autores locales o convocar a un certamen en el que participen los escritores actuales. El material podría traducirse a inglés y al portugués (por nuestra inserción en el Mercosur) y de paso, promover su lectura en las escuelas, colegios y universidades. Hay escritores que merecen ser exhumados y difundidos, tales como Pablo Rojas Paz, Pantaleón Fernández. Amalia Prebisch de Piossek, Juan Eduardo Piatelli, Manuel Aldonate, Luis Alberto Díaz, José Augusto Moreno, Rafael Jijena Sánchez, Ricardo Chirre Danós, Mario Bravo, Nicandro Pereyra, Omar Estrella y Eduardo Joubin Colombres, por citar algunos nombres.
Siguiendo con un criterio editorial, hay obras, cuya publicación sólo la Universidad Nacional de Tucumán o la Provincia pueden encarar porque no tienen una salida comercial, en la medida que no se las estudie. Por ejemplo, las obras completas de Juan B. Terán nunca se terminaron de editar y actualmente, no se las consigue. Algo parecido sucede con los escritos de Nicolás Avellaneda o de Juan Bautista Alberdi, que son a menudo muy citados pero escasamente leídos.
Tucumán no sólo es caña de azúcar y bellos paisajes. Hemos trascendido las fronteras, merced a la labor de nuestros creadores e intelectuales, es decir a través de una fértil producción cultural, que arrancó ya en el siglo XIX. De manera que no sólo hay que tener en cuenta el aspecto exterior, el ropaje, la vidriera, sino lo que se tiene adentro, en el espíritu.
A la hora de definir una Marca es importante saber lo que somos. Si no conocemos quiénes fueron nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, ignoraremos nuestro origen y careceremos de identidad. El turista va, por lo general, a otro lugar a buscar lo que no tiene en su ciudad o país. Se trata de hallar en nuestra idiosincrasia e historia la manera de diferenciarnos, de ofrecer algo genuino, es decir que no tengan los otros. No se puede vender lo que los mismos tucumanos no conocemos. Se trata entonces de avanzar entonces en la enseñanza y el conocimiento de nuestra cultura.







