03 Marzo 2003 Seguir en 
A pesar de la crisis, los vinos finos continúan su avance en el mercado. Su precio aumentó sólo un 30 % y, en algunos casos, se mantuvo. Pero un considerable segmento de consumidores sigue comprando estos productos, aunque la caída del poder adquisitivo los obligue a bajar costos. Otra variante económica para darse el gusto de paladear un buen vino llegó con el resurgimiento de las damajuanas, que ahora se presentan como envase de varietales de reconocida calidad.
"El consumo de vinos muy finos se vio resentido porque la suba en el costo de la vida provocó una transferencia en los hábitos de la gente. El que compraba una botella de $ 20, ahora busca una de $ 10. Y el que tomaba un vino de $ 10, hoy busca otro de $ 5", reveló Miguel López Calabresi, representante de prestigiosas bodegas mendocinas.
El enólogo estima que no sólo se mantuvieron las ventas sino que últimamente creció el segmento de precios intermedios. "Se puede conseguir buenos vinos hasta de $ 3 -indicó-. El que antes consumía productos de entre $ 3 y $ 5, ahora se pasó a la damajuana".
Tendencia positiva
Por su parte, el distribuidor Luis Fuentes señaló que el consumo de vino se mantiene y con tendencia a incrementarse. "La gente de poder adquisitivo medio alto reconoce que los vinos argentinos tienen muy buena calidad y han mantenido su precio", destacó.
Fuentes insistió en que el vino es uno de los pocos productos que no sufrió grandes aumentos de precios, a pesar de la suba en los insumos como el corcho, la etiqueta, la botella y los fletes -dijo-. Entre las bodegas preferidas por los tucumanos figuran Chandon, con productos de $ 5 para arriba, al igual que Bianchi y Norton. Entre los de "alta rotación", de $ 3, están Santa Isabel y Valderrobles, mientras que al escalón de los $ 2 lo lidera Santa Ana.
Los distribuidores consultados coincidieron en que uno de los fenómenos más recientes es el incremento de al menos un 50 % en la venta de damajuanas de vinos finos.
"Es un producto que no lo ubicamos como preferencial en nuestro negocio, pero observamos que ahora se venden bien las damajuanas de alto precio (entre $ 12 y $ 15). Hay, incluso, una de vidrio esmerilado, sin retorno, que cuesta $ 19, afirmó López Calabresi.
En el mercado de las damajuanas se destacan también los regionales cafayateños, como Domingo Hermanos y Michel Torino. Otras bodegas, mendocinas, están envasando en 5 litros variedades como tempranillo, sirah, merlot, malbec y cabernet sauvignon.
López Calabresi recordó que el consumo en estos envases cayó notablemente desde que se registró un episodio de intoxicación con alcohol metílico (por adulteración del vino en damajuanas "Soy Cuyano" y "Mansero" en 1993, de la bodega sanjuanina Torraga).
Caída
A lo largo de las últimas dos décadas, el consumo de vino en la Argentina se redujo a la mitad: en 1980 era de 80 litros por habitante y por año. Actualmente es de 37 litros. Se calcula que en Tucumán se consumen alrededor de 50 millones de litros anualmente, lo cual se traduce en más de $ 100 millones.
La población de 36 a 55 años es la que más demanda el producto, ya que los jóvenes prefieren los jugos, las gaseosas o la cerveza. Este último producto incrementó su volumen al doble desde 1990. El crecimiento se debe a cambios en los hábitos de consumo y a un marcado incremento de la demanda, especialmente en los meses de abril a setiembre.
"Hace tiempo que la cerveza le viene disputando el mercado al vino. Se instalaron en el país cerveceras nuevas; ahora hay una gran variedad de marcas, y su alto consumo se incentiva a través de fuertes campañas de publicidad", dijo López Calabresi.
Mayor producción
Por el lado de las exportaciones, el enólogo destacó que la industria vitivinícola está haciendo muy buenos negocios, aunque no todas las bodegas. "No es fácil, porque hay mucha competencia con otros países", explicó.
El titular de la delegación Tucumán del Instituto de Vitivinicultura comentó que ya se está anunciando que este año la producción de vino va a ser un 13% mayor que el año pasado, anticipó Carlos Avezou.
Cambios de hábitos
La crisis desatada tras la devaluación del peso obligó a los consumidores en general a modificar sus hábitos. Esta tendencia no escapa al mercado de los vinos."Ahora la gente busca menores costos pero también calidad. Ha disminuido el consumo interno en vinos de mesa y aumentó el de vinos finos", estimó el enólogo Miguel López Calabresi.El especialista anunció la próxima realización de cursos de degustación de vinos en esta ciudad. "Queremos que la gente sepa reconocer los diferentes vinos y apreciar su calidad", dijo. Los cursos durarán tres días y tendrán un costo a determinar.
PISTAS SEGURAS
La tendencia actual apunta a consumir varietales jóvenes y frutados
En los últimos tiempos se ha registrado un crecimiento sostenido en el deseo del público por comprar vinos que aceptan un cierto período de guarda. Se mantiene constante la preferencia hacia los vinos frutados, frescos, directos, de escasa complejidad.
Esto indica que la posibilidad de armar una bodega en casa y observar la paulatina evolución de las botellas es una alternativa que continúa seduciendo a muchos amantes del vino en nuestro país.
Se están vendiendo con gran éxito los vinos frescos con mucha fruta. La gente ya no espera muchos años para tomarse una botella. Una gran cosecha quizás se empieza a consumir a los tres años de producida.
Dado que en la actualidad algunas bodegas prestigiosas comenzaron a lanzar varietales en damajuana, los expertos recomiendan que su consumo -una vez abierto el envase- no supere una semana.
"Si el consumo de una damajuana demora más de una semana, conviene pasar el vino a envases más pequeños, bien tapados, y mantenerlos en la heladera durante la época de calor", recomendó el enólogo Miguel López Calabresi.
¿Qué precauciones deben adoptarse cuando se compran productos caros?
Los especialistas aconsejan elegir las botellas que se encuentran en el fondo de la góndola, ya sea en supermercados o en vinotecas, puesto que la luz es uno de los factores que perjudican al vino.
Si se trata de elegir un blanco o un rosado, se recomiendan las cosechas de no más de dos años de antigüedad.
Si la parte superior del corcho está manchada, se aconseja devolverlo inmediatamente, ya que eso significa que ha ingresado aire y que lo más probable es que se haya oxidado.Si se desea tomar un vino tinto en verano y que no pierda sus cualidades ni se note muy alcohólico, se recomienda ponerlo unos minutos en la heladera hasta que alcance su temperatura ideal (de 16 a 18 grados).
"El consumo de vinos muy finos se vio resentido porque la suba en el costo de la vida provocó una transferencia en los hábitos de la gente. El que compraba una botella de $ 20, ahora busca una de $ 10. Y el que tomaba un vino de $ 10, hoy busca otro de $ 5", reveló Miguel López Calabresi, representante de prestigiosas bodegas mendocinas.
El enólogo estima que no sólo se mantuvieron las ventas sino que últimamente creció el segmento de precios intermedios. "Se puede conseguir buenos vinos hasta de $ 3 -indicó-. El que antes consumía productos de entre $ 3 y $ 5, ahora se pasó a la damajuana".
Tendencia positiva
Por su parte, el distribuidor Luis Fuentes señaló que el consumo de vino se mantiene y con tendencia a incrementarse. "La gente de poder adquisitivo medio alto reconoce que los vinos argentinos tienen muy buena calidad y han mantenido su precio", destacó.
Fuentes insistió en que el vino es uno de los pocos productos que no sufrió grandes aumentos de precios, a pesar de la suba en los insumos como el corcho, la etiqueta, la botella y los fletes -dijo-. Entre las bodegas preferidas por los tucumanos figuran Chandon, con productos de $ 5 para arriba, al igual que Bianchi y Norton. Entre los de "alta rotación", de $ 3, están Santa Isabel y Valderrobles, mientras que al escalón de los $ 2 lo lidera Santa Ana.
Los distribuidores consultados coincidieron en que uno de los fenómenos más recientes es el incremento de al menos un 50 % en la venta de damajuanas de vinos finos.
"Es un producto que no lo ubicamos como preferencial en nuestro negocio, pero observamos que ahora se venden bien las damajuanas de alto precio (entre $ 12 y $ 15). Hay, incluso, una de vidrio esmerilado, sin retorno, que cuesta $ 19, afirmó López Calabresi.
En el mercado de las damajuanas se destacan también los regionales cafayateños, como Domingo Hermanos y Michel Torino. Otras bodegas, mendocinas, están envasando en 5 litros variedades como tempranillo, sirah, merlot, malbec y cabernet sauvignon.
López Calabresi recordó que el consumo en estos envases cayó notablemente desde que se registró un episodio de intoxicación con alcohol metílico (por adulteración del vino en damajuanas "Soy Cuyano" y "Mansero" en 1993, de la bodega sanjuanina Torraga).
Caída
A lo largo de las últimas dos décadas, el consumo de vino en la Argentina se redujo a la mitad: en 1980 era de 80 litros por habitante y por año. Actualmente es de 37 litros. Se calcula que en Tucumán se consumen alrededor de 50 millones de litros anualmente, lo cual se traduce en más de $ 100 millones.
La población de 36 a 55 años es la que más demanda el producto, ya que los jóvenes prefieren los jugos, las gaseosas o la cerveza. Este último producto incrementó su volumen al doble desde 1990. El crecimiento se debe a cambios en los hábitos de consumo y a un marcado incremento de la demanda, especialmente en los meses de abril a setiembre.
"Hace tiempo que la cerveza le viene disputando el mercado al vino. Se instalaron en el país cerveceras nuevas; ahora hay una gran variedad de marcas, y su alto consumo se incentiva a través de fuertes campañas de publicidad", dijo López Calabresi.
Mayor producción
Por el lado de las exportaciones, el enólogo destacó que la industria vitivinícola está haciendo muy buenos negocios, aunque no todas las bodegas. "No es fácil, porque hay mucha competencia con otros países", explicó.
El titular de la delegación Tucumán del Instituto de Vitivinicultura comentó que ya se está anunciando que este año la producción de vino va a ser un 13% mayor que el año pasado, anticipó Carlos Avezou.
La crisis desatada tras la devaluación del peso obligó a los consumidores en general a modificar sus hábitos. Esta tendencia no escapa al mercado de los vinos."Ahora la gente busca menores costos pero también calidad. Ha disminuido el consumo interno en vinos de mesa y aumentó el de vinos finos", estimó el enólogo Miguel López Calabresi.El especialista anunció la próxima realización de cursos de degustación de vinos en esta ciudad. "Queremos que la gente sepa reconocer los diferentes vinos y apreciar su calidad", dijo. Los cursos durarán tres días y tendrán un costo a determinar.
La tendencia actual apunta a consumir varietales jóvenes y frutados
En los últimos tiempos se ha registrado un crecimiento sostenido en el deseo del público por comprar vinos que aceptan un cierto período de guarda. Se mantiene constante la preferencia hacia los vinos frutados, frescos, directos, de escasa complejidad.
Esto indica que la posibilidad de armar una bodega en casa y observar la paulatina evolución de las botellas es una alternativa que continúa seduciendo a muchos amantes del vino en nuestro país.
Se están vendiendo con gran éxito los vinos frescos con mucha fruta. La gente ya no espera muchos años para tomarse una botella. Una gran cosecha quizás se empieza a consumir a los tres años de producida.
Dado que en la actualidad algunas bodegas prestigiosas comenzaron a lanzar varietales en damajuana, los expertos recomiendan que su consumo -una vez abierto el envase- no supere una semana.
"Si el consumo de una damajuana demora más de una semana, conviene pasar el vino a envases más pequeños, bien tapados, y mantenerlos en la heladera durante la época de calor", recomendó el enólogo Miguel López Calabresi.
¿Qué precauciones deben adoptarse cuando se compran productos caros?
Los especialistas aconsejan elegir las botellas que se encuentran en el fondo de la góndola, ya sea en supermercados o en vinotecas, puesto que la luz es uno de los factores que perjudican al vino.
Si se trata de elegir un blanco o un rosado, se recomiendan las cosechas de no más de dos años de antigüedad.
Si la parte superior del corcho está manchada, se aconseja devolverlo inmediatamente, ya que eso significa que ha ingresado aire y que lo más probable es que se haya oxidado.Si se desea tomar un vino tinto en verano y que no pierda sus cualidades ni se note muy alcohólico, se recomienda ponerlo unos minutos en la heladera hasta que alcance su temperatura ideal (de 16 a 18 grados).







