Cifras para diseñar estrategias políticas

En el PJ observan con atención los resultados del domingo. Sobresalen los porcentajes obtenidos por la UCR. Por Juan Manuel Asis -Prosecretario de Redacción.

01 Julio 2009

Hay hechos que no pasan inadvertidos durante el proceso electoral. Por ejemplo, después de la elección los ganadores se vuelven magnánimos y los derrotados son condenados al destierro político, por ser portadores de un virus incurable: el del fracaso electoral. Así también antes de los comicios -en especial los de mitad de mandato-, la dirigencia trabaja para usarlos de trampolín para la próxima contienda. La que viene es la que vale; la que pasó sólo sirve para posicionarse. Y, tras el escrutinio provisorio se señalan victoriosos y perdedores y se escuchan palabras tales como "debate", "diálogo", "consenso". Nunca afloran los intereses subterráneos, como las aspiraciones presidenciales, o las gubernamentales; se mantienen ocultas. Lo aconsejable no es mostrarse ambicioso, es suficiente que el mensaje llegue a los que tienen la obligación de decodificarlo: los propios compañeros de ruta.

Presión peronista
En el peronismo, Néstor Kirchner prefirió irse de la conducción, antes de que lo corran, porque entró en un proceso virósico, aunque no se entiende porqué no renunció también a la banca de diputado nacional. De todas formas, hay una explicación para su dimisión: la presión ejercida por los gobernadores justicialistas, que no toleran que la obcecación del santacruceño los haya inmolado políticamente. En adelante, el peronismo, el del PJ -no el disidente- tratará de reagruparse a partir de los jefes territoriales que resultaron exitosos en los comicios. Nada más que Kirchner le tiró la mochila de abanderado de la unidad a otro que también salió magullado: Daniel Scioli. Claro, la opción era entre este o Hugo Moyano -según la línea sucesoria del PJ- para elegir al responsable del rearmado.
Lo negativo de Scioli es que perdió, con lo que su poder de convocatoria interno quedó reducido a su perfil de hombre bonachón; sólo por eso se lo puede respetar, porque "es un buen tipo". En la carrera presidencial, el ex motonauta quedó en la banquina, ya que el sueño de suceder a Cristina se lo birlaron, por ahora, los disidentes. Sólo un desubicado -por usar una palabra elegante- puede salir a gritar hoy "Scioli presidente". El kirchnerismo, después de la paliza -no admitida desde el altillo de la soberbia por la Presidenta-, se quedó sin presidenciables (sólo Mario das Neves salió a postularse, aprovechando el vacío de candidatos oficialistas).
De todas formas, hoy el gobernador de Buenos Aires recibirá a José Alperovich -tal vez para contagiarse de un poco de éxito electoral- en un reunión que será más política que institucional. Allí puede blanquearse una posible liga de gobernadores para liderar el reordenamiento interno del peronismo "oficialista", ante el paso al costado, a regañadientes, que dio Kirchner. El victorioso "peronismo disidente" mirará, magnánimo, a su adversario derrotado y hablará de consenso. Hoy por hoy, su lista de posibles presidenciables es más amplia.

Mirando más allá
En Tucumán, el peronismo se impuso otra vez. La titular del PJ, Beatriz Rojkés de Alperovich, cosechó 370.000 votos, casi duplicando la cifra de afiliados justicialistas. En ese partido pueden estar tranquilos por las proyecciones hacia 2011. Con ese número -y con una oposición tan dispersa-, el PJ puede sentar a otro peronista en el sillón de Lucas Córdoba. Sólo un elemento puede intranquilizar a los "cerebros electorales" del PJ, a los que ya pergeñan, en función de las planillas electorales, quiénes pueden ser los reales adversarios en 2011 y cuáles las estrategias de gestión a implementar para asegurarse el voto independiente, especialmente en la capital.
Los ojos ya están puestos en la UCR, y más que nada en algunos radicales hoy alejados del centenario partido. Sólo un   hecho le permite estar en paz al alperovichismo: la falta de vocación de poder como estructura político-partidaria que parece manifestar la dirigencia radical; que prefiere armar organizaciones paralelas, mantenerse a la sombra del poder o pelearse entre ellos. Bien se dice que donde hay dos radicales, seguro se desata una interna. También se dice que si todos volvieran al redil -ya que las últimas dos elecciones los ciudadanos identificaron al radicalismo como el partido de oposición al alperovichismo- podrían aspirar a competir por más espacios institucionales en 2011.
Por ejemplo, en la capital el radicalismo obtuvo el 20% de los sufragios -la mitad del oficialismo- y en Yerba Buena el 25% -el oficialismo consiguió el 41%-, porcentajes con los que podría aspirar a disputar la intendencia en ambos distritos. Podrán ganar o no, lo cierto es que obtendría varios concejales, o sea presencia política, algo que tendrá en el Congreso a partir de diciembre con dos diputados y un senador. Un dato más sobre la capital: en los circuitos electorales del uno al seis -que están dentro de cuatro avenidas- el peronismo perdió a manos de José Cano, precisamente donde el alperovichismo ganó con holgura en 2007. Allí se concentra el voto independiente, el que puede resultar clave en los comicios de 2011.






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