Irak ha comenzado a destruir sus misiles

Mensaje de Bush. Los primeros cuatro cohetes prohibidos por la ONU, de un total de 120, quedaron inservibles en Bagdad. Reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Firmeza de Blix.

OPTIMISTAS. Miembros de la Guardia Republicana de Hussein hacen la señal de la victoria en Bagdad.
OPTIMISTAS. Miembros de la Guardia Republicana de Hussein hacen la señal de la victoria en Bagdad.
02 Marzo 2003
Bagdad.- Los cuatro primeros misiles iraquíes Al Samud 2 fueron destruidos ayer en una operación supervisada por los expertos de Naciones Unidas (ONU). Mientras, en Nueva York, los miembros del Consejo de Seguridad recibieron el informe trimestral sobre el desarme de Irak del jefe de los inspectores de la ONU, Hans Blix. Al conocer la noticia de la destrucción de los cohetes prohibidos por la ONU -son en total unas 120 unidades-, el funcionario comentó que ese hecho podría dejar sin efecto su informe. "La realidad cambia, mi informe cambia", resumió Blix, quien comparecerá ante el Consejo el próximo 7. Washington agotará ese día sus esfuerzos por darle un marco internacional a la campaña militar contra Irak, y tomará la decisión final.

Choques frontales
Con sus declaraciones, Blix chocó de frente con la Casa Blanca. El presidente de EE.UU., George W. Bush, insistió en que la destrucción de los Al Samud no constituyen ningún paso relevante en el compromiso de desarme de Irak. Sin embargo, Blix sostuvo todo lo contrario. Los misiles exceden en unos 40 kilómetros el alcance de 150 kilómetros permitido por la ONU como armamento del régimen de Saddam Hussein. Ayer, en su mensaje radial de los sábados, Bush dijo a los estadounidenses que la seguridad de la nación y esperanza de millones depende de Estados Unidos. "y los estadounidenses no abandonan sus responsabilidades por difíciles que sean", señaló.

Entrevista positiva
Ayer, en Bagdad, los inspectores de armas de la ONU interrogaron en privado, por primera vez desde hace semanas, a un biólogo y a un experto en balística iraquíes, una medida que un vocero de la ONU calificó de muy positiva. Mientras, Hussein declaró que el pueblo iraquí no tiene otra opción que la lucha, y tiene confianza y fe en la victoria, durante una reunión con varios grupos de la Guardia Republicana. (Télam/DPA/Reuter)

ANALISIS
Motivo de desvelo

Por Christopher Wade

Ankara.- Luego de la inesperada decisión del Parlamento, el gobierno turco se encuentra en un serio problema.
Básicamente, tiene dos opciones: intentarlo nuevamente u olvidarse de desarrollar cualquier papel en la guerra y, lo que parece más importante, en un Irak posterior a Saddam Hussein.Para volver a intentar el respaldo parlamentario al despliegue de tropas estadounidenses, el gobierno debería usar más capital político que el que ya gastó. Elegido con un abrumador triunfo electoral en noviembre pasado, el gobierno encontró que la población está mayoritariamente en contra de cualquier guerra.
Al mismo tiempo, no volver a intentar la aprobación de la moción podría poner al gobierno en dificultades en varios frentes. El más obvio, el económico, ya que Turquía podría perderse una cuantiosa ayuda en garantías y préstamos que Estados Unidos prometió en recompensa por el permiso para poner sus tropas en suelo turco. Y cuando el país recién está comenzando a salir de su peor recesión en más de medio siglo, esto podría dar por tierra con los planes presupuestarios del gobierno. Pero este traspié podría ser mínimo en comparación con los problemas políticos que podría enfrentar el gobierno si los kurdos del norte de Irak intentan declarar la independencia después de una guerra encabezada por EE.UU. Ankara teme que tal evolución de la situación pueda impulsar a los kurdos de Turquía a tomar las armas por su propia autonomía.
EE.UU. y Turquía, aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), mantuvieron siempre buenas relaciones. Washington esperaba poder usar a la Turquía musulmana y secular como un ejemplo de cómo debería ser Irak después de Hussein. Desde ayer, una cosa es segura: Turquía no está en la "coalición de la buena voluntad" del presidente estadounidense, George W. Bush. (DPA)

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