Los iraquíes esperan los ataques con resignación

Entre los residentes de Bagdad, los días transcurren en un constante vaivén, acorde con el desarrollo de la crisis, y cifran sus esperanzas en Dios.

01 Marzo 2003
BAGDAD.- Entre los residentes de Bagdad, el estado de ánimo se manifiesta al igual que los vaivenes del conflicto. Es tenso cuando Washington agita el fantasma de la guerra, y relajado cuando las perspectivas disminuyen luego de manifestaciones de algunos funcionarios occidentales. Aunque se burlan de los motivos que esgrime EE.UU. para derrocar a Saddam Hussein, muchos iraquíes consideran ahora inevitable una invasión.
"Nuestro estado de ánimo depende de las noticias. Un día nos vamos a dormir tranquilos si la noticia es que Irak está cooperando y nos levantamos al otro día con Bush diciendo que Irak no está cumpliendo", se lamentó un sastre de 45 años. Las declaraciones cambian a cada hora. La situación cambia día a día. "Es un constante vaivén", dijo un intelectual de 39 años.
Ante la perspectiva de una tercera guerra en 20 años, los iraquíes, que tienen poco que decir en las decisiones de paz o guerra, ponen sus esperanzas en las manos de Dios. Las penurias, dicen, les enseñaron a enfrentar la guerra y sus consecuencias. Incluso la euforia de quienes creyeron que las recientes protestas antibelicistas en todo el mundo podrían desviar a Washington y Londres de sus propósitos, se ha evaporado.

La vida continúa
Entre los vientos de guerra, sin embargo, la vida sigue su curso normalmente. Los niños van a sus escuelas, los grandes a sus trabajos y las amas de casa hacen sus compras en el mercado. Los vehículos circulan por las calles de Bagdad, las galerías exponen obras de arte y los cafés se ven repletos de gente que juega backgammon y fuma pipas de agua escuchando a la fallecida Um Kulthum, la famosa diva árabe, en un mundo muy ajeno a la guerra y la política. Sin embargo, la idea de una batalla en las calles de Bagdad está en las mentes de todos. (Reuter)

Tamaño texto
Comentarios