ROMA.- El jefe de gobierno de Italia, Silvio Berlusconi, no logra salir del ojo de la tormenta por su "dolce vita" y los culebrones amorosos que permanentemente lo llevan a estar en los titulares de la prensa. Tanto es así que la Justicia italiana investiga cinco fiestas celebradas en residencias oficiales del primer ministro, ya que hay indicios de negocios de prostitución e incluso drogas -consumo de cocaína-, según informó el rotativo italiano "La Repubblica".
El ex-presidente francés, Jacques Chirac, también señaló que Berlusconi le había comentado que se reunía con una gran cantidad de chicas en sus mansiones.
Por el caso son investigados el empresario italiano -sospechado también por estafa contra el Estado-, Gianpaolo Tarantini, como intermediario entre las chicas y las fiestas, y su chofer, supuesto "camello" de cocaina en distintos lugares donde concurre la elite italiana, Alessandro Marannini.
Según las fuentes de la "La Reppublica" y del "Corriere della Sera", aparecen más nombres de chicas, como la presentadora de la TV italiana Barbara Matera; la ex-asesora de la Ministra de Educación de Italia, Lara Comi; la gerente de un Hospital Italiano, Licia Ronzulli; la participante de GH Italia, Angela Sozio; la vedette de Brasil llamada Renata; la actriz de una popular serie de TV, Eleonora Gaggioli; las modelos Lucia Rossini, Sabina Began y Elvira Sabino, además de modelos de Europa del Este que le llamaban "papi" a Berlusconi, y hasta se disfrazaban en las fiestas, de "papa noel".
Los pagos
Las escuchas telefónicas que se realizaron durante la investigación a Tarantini llevaron a este último escándalo político relacionado con las fiestas de Berlusconi. Hace pocos días, "Il Cavallieri" tuvo que explicar sobre de la publicación de varias fotografías tomadas en sus fiestas por un "paparazzi", en las que algunos huéspedes aparecen desnudos. Entre ellos, Mirek Topolanke, ex primer ministro de la República Checa, quien reconoció que estuvo en esa fiesta, pero aclaró que las fotos en las que él aparece tienen "fotomontaje".
Aunque todavía no está probado ningún delito, el abogado de Berlusconi, Nicoló Ghedinie, se refirió al primer ministro como "usuario final". Según el letrado, en el caso de que fuera cierto que las chicas hubieran sido pagadas para acudir a las fiestas de "Il Cavalliere", Berlusconi era una suerte de "consumidor final" y, por tanto, "en ningún caso punible penalmente".
Tarantini, por su parte, afirmó que los pagos que hizo a las chicas que acudieron a las fiestas eran "el reembolso de gastos" realizados por ellas, pero que en ningún caso sus erogaciones fueron por servicios sexuales.
"La Repubblica" afirma también que no existían medidas de control del ingreso a las residencias de Berlusconi, ya que sólo hacía falta llamar a Tarantini para poder entrar. En total unas 30 mujeres estarían involucradas en las fiestas que se están investigando.
Por otra parte, monseñor Carlo Ghidelli, episcopal de Lanciano y Ortona, advirtió que Berlusconi "no debe ilusionarse de que la Iglesia italiana calle porque los obispos tienen una precisa moralidad que defender".
Al respecto, le reclamó al primer ministro que dé explicaciones sobre estas fiestas y la supuesta presencia de menores en ellas. Quizá se refirió a Noemí Letizia, la "amiga" napolitana de Berluconi que no había cumplido aún 18 años cuando se la mencionó entre los invitados a una de las fiestas. (Especial)