Si no se baja el tipo de cambio crecerá la inflación

El economista tucumano considera que una moderada depreciación del peso respecto del dólar no perjudicaría a los exportadores y beneficiaría al sector de los servicios.

02 Marzo 2003
Desde Estados Unidos, esta es la visión del economista tucumano Mario Catalán.

- ¿Cómo observa la situación cambiaria de la Argentina?
- En los últimos meses, el mercado cambiario fue objeto de debates debido a las presiones a la baja en el tipo de cambio nominal (apreciación del peso respecto del dolar). Ante esto, ¿el gobierno debería intervenir para prevenir la apreciación del peso? Debe entenderse primero cómo el Banco Central interviene para prevenir la caída del tipo de cambio nominal. Como ocurre con el precio de cualquier otro bien o activo, si se quiere prevenir una baja, hay que aumentar la demanda. Por eso, el BCRA sale a demandar dólares cuando el precio de este se cae, y de esta manera lo sostiene en el nivel deseado. Obviamente, debe pagar por los dólares comprados con pesos, por lo que la defensa del tipo de cambio implica emisión monetaria.

- ¿Y esto es aconsejable?
- En estos momentos, la emisión monetaria es peligrosa por muchas razones obvias. Entre otras, el acuerdo con el Fondo limita la expansión de dinero. Ademas, gran parte de los salarios quedaron atrasados respecto de la inflación. Esto ha posibilitado una mejora sustancial del perfil fiscal de la economía. Sin embargo, esta baja real de salarios se debe al enorme sacrificio de los trabajadores, que aceptaron la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de relativa calma. Una mayor presión inflacionaria puede destruir la paciencia, incrementar los conflictos y huelgas, y llevarnos de nuevo a la indexación de la década de 1980.

- ¿Cuál es la solución entonces?
- Hay que entender que variables como el tipo de cambio real, que mide la relación entre el precio del dólar y el nivel de precios domésticos, no se pueden sostener indefinidamente con intervenciones monetarias. El tipo de cambio real está en niveles muy altos e insostenibles. La inevitable baja se puede lograr de dos formas. Una es dejar que baje el tipo de cambio nominal, sin emisión monetaria y con bajos niveles de inflación. La otra consiste en sostener el precio nominal del dólar con impresión de dinero, lo que ajustaría la relación a través de una inflación más alta. Industriales, exportadores, y el gobierno mismo argumentan que es deseable sostener el tipo de cambio nominal. Pero algunos de estos argumentos son erróneos y otros simplemente responden a intereses particulares que no tienen en cuenta al resto de los argentinos.

- ¿Por qué afirmo eso?
- Se argumenta que el tipo de cambio nominal alto acelerará la recuperación, porque se exporta más. La ya enorme mejora de los precios para los exportadores hace dudar seriamente de este argumento. Con este tipo de cambio real obtuvieron jugosas ganancias, y una moderada baja en el tipo de cambio debería mantener la ecuación en beneficio. En otras palabras, los exportadores ya produjeron todo lo que pueden porque ya tuvieron una gigantesca mejora en los precios relativos, por lo que la cantidad exportada no debería ser demasiado elástica (sensible) a un cambio (digamos 10%) del tipo de cambio nominal. Una baja, entonces, no afectaría sustancialmente la cantidad exportada ni la recuperación de la economía en su conjunto, pero sí afectaría el bolsillo de los exportadores. Por eso, ellos y ciertos industriales prefieren que se defienda el tipo de cambio.

- ¿Y qué ocurriría con el fisco?
- También se argumenta que los ingresos fiscales (por retenciones) están ligados al valor (precio multiplicado por cantidad) de las exportaciones. Una baja del tipo del cambio nominal haría caer los ingresos fiscales, lo que puede generar déficit y expectativas de monetización futura. Pero si se defiende el tipo de cambio se debe imprimir dinero inmediatamente. Son muchas las ventajas de dejar que el tipo de cambio se aprecie moderadamente. La devaluación de 2002 cortó brutalmente la corriente de importaciones de bienes de capital, que tienen tecnologías más avanzadas. Una moderada apreciación permitirá que en el corto plazo se reestablezca parte de las importaciones de capital. Esto aceleraría la recuperación.

- ¿Cómo se evita el caos social?
- La gravedad de la situación social requiere que se mantenga la inflación tan baja como sea posible, principalmente en los alimentos y medicamentos (muchos son importados, por lo que la caída del tipo de cambio reducirá el aumento en los precios). En cuanto a los primeros, se descomprimiría la presión al alza en los precios, porque los bienes transables acompañan más de cerca al tipo de cambio que los no transables (por eso los valores de los alimentos aumentaron más que el promedio en 2002).

- ¿Cuál es su conclusión?
- Cuanto antes baje el tipo de cambio real, antes se recuperará el sector servicios, que requiere mano de obra intensiva, porque los precios relativos serán más favorables. Lo que está en conflicto son los intereses de exportadores e industriales, y los de la gente, especialmente la de menores recursos. Dada la situación social, debería dársele prioridad a quienes afrontan una seria adversidad. Un análisis que considere a todos favorecería una moderada apreciación del tipo de cambio nominal. El BCRA debería dejar que las fuerzas del mercado abaraten el valor del dólar. Esto no causaría perjuicio sobre el nivel de la actividad y generaría mayor previsibilidad monetaria y mejoras distributivas.

FICHA PERSONAL

NOMBRE Y APELLIDO:
Mario Catalán.

LUGAR DE NACIMIENTO:
Tucumán. Reside en Los Angeles, California, EE.UU.

ESTADO CIVIL:
Casado con Daniela Wegmann, con quien tiene una hija: Viktoria.

PROFESION:
Estudió Economía en la UNT, ciencia en la que se doctoró en la Universidad de California. Es profesor de Economía y Finanzas Internacionales en la Johns Hopkins University, de EE.UU.

HOBBY:
Jugar al tenis y al fútbol, viajar y leer literatura argentina, sin descartar la economía, claro.

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